Con base a lo narrado por los antiguos criadores,
hemos podido detectar distintas funciones que tuvo y tiene la actividad
criadora. La primera está orientada hacia un carácter sociocultural, que
significa el mantenimiento de ciertas estructuras familiares en cuanto a la
práctica de ritualidades grupales o tradicionales, sosteniendo de este modo el
respaldo de la relaciones entre criadores de cerdos.
Del mismo modo detectamos la crianza con
funciones económicas que sirven de auxilio a los grupos que realizan la actividad,
en cuanto a generar ingresos financieros. Una tercera función que podríamos
llamar nutritiva, en cuanto consumo de los cerdos criados, beneficiando
directamente a los dueños de los animales.
Explicaremos cada uno de estos procesos
funcionales.
La crianza de animales en Las Tres Marías
ha tenido relación con la redes familiares sostenidas a lo largo del tiempo:
parentesco, amistades o vecinos han sido cruciales para el desarrollo de la
actividad. Esto ha permitido la ayuda mutua al menos en situaciones de
emergencia. Se detectan ciertos compromisos en el cuidado de los animales, en
cuanto a compartir responsabilidades en la custodia, alimentación, prestamos de
sementales. Del mismo modo, el beneficio de criar a los animales entre
familiares, dio pie a ciertas reparticiones en ganancias a la hora de
venderlos. Para ello fue fundamental el compadrazgo, el compromiso de palabra y
la transmisión de conocimiento especifico referido a la crianza.
Al remitir estas funciones
socioculturales de la crianza, hacemos eco de una serie de prácticas y
costumbres. Por ejemplo, el regalo de animales criados también configuró una
práctica frecuente, al menos para los matrimonios recién consumados o
derechamente como regalo a algún familiar o amigo. La posesión de animales es
visto como la posesión de un capital del cual se puede disponer a la hora de no
tener dinero.
Otro aspecto está referido a las
festividades. La crianza de chanchos y su consumo en ocasiones especiales se
practicó constantemente en los grupos de producción. Por otra parte, bautizos,
casamientos, cumpleaños, Fiestas Patrias, Año Nuevo, era la traducción
simbólica de otorgar trabajo y esfuerzo económico cuando la ocasión lo
ameritaba, otorgando un valor al regalo que escapaba de lo cotidiano.
Identificando funciones económicas de la
actividad, se vincula con lo mencionado en el párrafo anterior. Porque,
obviamente, es una actividad precisa para obtener recursos económicos. Los
animales son criados claramente para cubrir algunos gastos demandados por la
familia, como por ejemplo la alimentación, o para suplir otros gastos mayores
como los gastos escolares, mejora de vivienda, salud, vestimenta, etc.
La posesión de animales, se transformó en
la posesión de un capital, con proyección, generalmente, a multiplicarlo. La
posesión de este capital sirvió en muchos casos, según lo contando por los
antiguos vecinos, como amortiguador. Porque a la hora de existir alguna
emergencia económica, los animales eran el medio para solucionarlo. De este
modo se daba paso a ciertas formas de pago o de intercambio. Una especie de
trueque de chanchos por cualquier material: arreglo de vehículos, puertas,
ventanas, calaminas, compra de terrenos, etc.
Por último, las funciones nutricionales
fueron estimuladas por la lejanía del sector de Remanso respecto a los centros
comerciales de Tocopilla, además por la escasez de transporte y la ausencia
total de almacenes y comercio en general en Las Tres Marías.
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