El sistema conocido como “palo ahogado” —un entramado de madera relleno con hormigón de baja calidad y reforzado en algunos casos con una malla de alambre— constituyó una técnica constructiva típica de las edificaciones antiguas del sector céntrico de la ciudad.
Este método, propio de procesos de autoconstrucción o de soluciones económicas frente a la escasez de materiales, combinaba elementos orgánicos y minerales en una estructura híbrida que buscaba estabilidad y bajo costo.
Con el tiempo, muchas de estas construcciones han evidenciado deterioro estructural, filtraciones y vulnerabilidad sísmica, pero también expresan un modo de habitar y construir característico de un período en que la técnica y la creatividad popular suplían la ausencia de planificación urbana y de regulación constructiva.
Esta casa, asentada en la cuesta que conducía al barrio Huella Tres Puntas, consiguió sobreponerse al transcurso de los años y al violento terremoto de 1967. Durante décadas permaneció en pie, desafiando la erosión del tiempo y las inclemencias del desierto. Sin embargo, el movimiento telúrico de noviembre de 2007 puso término a su presencia.

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