Ernesto Jofré (Tocopilla, 1937 – Nueva York, 2001) fue un destacado dirigente sindical chileno.
Desde joven abrazó las ideas de izquierda y se involucró en la organización de los trabajadores. Durante el gobierno de Salvador Allende, Jofré fue dirigente local del Partido Socialista y activista sindical en el sector del cobre. Tras el golpe de Estado de 1973, su defensa del gobierno constitucional y de los derechos laborales lo llevó a la cárcel: permaneció detenido y sufrió torturas durante tres años. En 1976, las autoridades lo obligaron a salir al exilio.
Establecido en la ciudad de Nueva York, Jofré continuó su lucha en el movimiento obrero. Se integró al sindicato textil Amalgamated Clothing and Textile Workers Union, en su sección Local 169, donde inició como auditor y organizador sindical, ascendiendo con los años a puestos de liderazgo.
En 1993 asumió como secretario-tesorero (principal dirigente) de dicho local, el cual al año siguiente pasó a formar parte de la nueva unión nacional UNITE! (Union of Needletrades, Industrial and Textile Employees). Bajo su dirección, el Local 169 se caracterizó por su combatividad y servicio a sus afiliados –principalmente trabajadores de la confección y textil– a la vez que Jofré ocupó cargos destacados a nivel regional dentro de UNITE!. Por ejemplo, llegó a encabezar la Junta Regional Noreste de ese sindicato y participó en instancias de coordinación sindical más amplias, como el Consejo Industrial de New Jersey. Jofré era reconocido por sus pares como un dirigente cercano a la base y un hábil negociador, siempre enfocado en mejorar las condiciones laborales y salariales de sus compañeros.
Además de su labor sindical cotidiana, Ernesto Jofré se distinguió por un fuerte compromiso con causas sociales y democráticas. En 1980 fundó el Comité Laboral de Nueva York por la Democracia y los Derechos Humanos en El Salvador, apoyando la defensa de los derechos humanos en Centroamérica en plena guerra civil salvadoreña. Del mismo modo, mantuvo su vínculo con Chile: desde el exilio participó en actividades de solidaridad contra la dictadura y más adelante apoyó la transición democrática. Incluso en 1999 regresó a su ciudad natal, Tocopilla, para colaborar en la campaña presidencial del socialista Ricardo Lagos, esfuerzo que el propio Lagos le reconoció públicamente por sus “excelentes resultados” en movilización de votantes locales. En dicha campaña, Jofré realizó innumerables acciones de beneficencia y filantropía.
En Nueva York, Jofré amplió la lucha sindical hacia los sectores más vulnerables de la clase trabajadora. No dudó en organizar a trabajadores inmigrantes de bajos salarios, algo poco habitual entonces entre los líderes gremiales establecidos. Por ejemplo, impulsó la sindicalización de empleados de pequeñas verdulerías y supermercados de barrio (conocidos como greengrocers), compuestos mayormente por inmigrantes latinoamericanos indocumentados que sufrían largas jornadas y sueldos ínfimos. Esta campaña pionera enfrentó resistencias, incluso de otros sindicatos, pero Jofré persistió y logró integrar a estos trabajadores al sindicato, ganándose su confianza. Compañeros recuerdan que decía “sí” a organizar a quienes nadie más quería organizar, reflejando su convicción de que el sindicalismo debía incluir a todos los explotados.
Paralelamente, Jofré entendió la importancia de la acción política para conseguir cambios. Fue uno de los cofundadores del Partido de las Familias Trabajadoras (Working Families Party) en el estado de Nueva York en 1998, una coalición progresista de sindicatos y organizaciones comunitarias creada para promover los intereses de la clase trabajadora en la arena política. Asimismo, abrió la sede de su sindicato para servir de espacio de organización comunitaria y apoyo a candidatos locales comprometidos con las causas sociales. En 1997, respaldó la candidatura independiente de Margarita López al Concejo Municipal de Nueva York, desafiando la línea de los dirigentes sindicales tradicionales que apoyaban a otra candidata; a pesar de quedar aislado momentáneamente por esta decisión, la apuesta de Jofré tuvo éxito y López resultó elegida.
Ernesto Jofré falleció en 2001, a los 63 años, tras una batalla contra el cáncer.
Su vida y obra dejan un legado inspirador para el movimiento obrero chileno e internacional. Fue un ejemplo de perseverancia y solidaridad: desde las minas de cobre en Chile hasta los talleres textiles de Nueva York.


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