En 1975, el puerto de Tocopilla atestiguó la primera visita del dictador Augusto Pinochet, quien realizó extraviadas y delirantes declaraciones sobre la ONU, en un puerto que había sido, supuestamente, “el bastión del comunismo en Chile” (ver foto del diario El Tarapacá, Iquique, 18/11/1975).
Pinochet, que fue recibido en la Plaza Condell, se les entregaron las "Llaves de la Ciudad "y fue nombrado como "Hijo Ilustre" por el alcalde del Partido Radical, Julio Fernández Jiménez, quien asumió en reemplazo del alcalde asesinado en 1973, Marcos de la Vega.
Años después, en 1987, el dictador volvió a pasar por Tocopilla y fue recibido por la Banda Brigada de Mar Lord Cochrane en el Muelle Fiscal. Luego sería saludado por niños que, obligadamente, alzaban pañuelos blancos en cada una de las avenidas tocopillanas. Seguidamente, el alcalde designado, Carlos Cantero Ojeda, lo recibió en la Plaza Carlos Condell.
Fue recién en 1990 cuando se pudo hallar algunos restos óseos correspondientes a Luis Segovia (25 años de edad), Agustín Villarroel (34 años de edad) y Carlos Garay (25 años de edad), asesinados en septiembre de 1973, quienes fueron hallados en el fondo de un pique minero en Tocopilla.
Todos estos jóvenes fueron acribillados por Carabineros y sus cuerpos fueron lanzados al fondo de la mina La Veleidosa (también conocida como La Descubridora). Años más tarde, para dificultar el rescate de los restos y para obstaculizar la investigación, los mismos Carabineros dinamitaron la mina.
Finalmente, algunos restos de sus cuerpos fueron encontrados, siendo sepultados el 7 de octubre de 1990. En la misma mina fueron asesinados Claudio Tognola Ríos, Freddy Araya Figueroa y Reinaldo Aguirre Pruneda. Solamente, fueros rescatados algunos restos del médico Tognola.
De ese modo, la huella de sangre, delación y represión, marcó una densa memoria del terrorismo de Estado.





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