La ciudad de Tocopilla se emplaza sobre dos plataformas o planicies
litorales de la Cordillera de la Costa separadas por un avance montañoso de la
misma hacia el mar, en dirección a la Península de Algodonales. Además de la
superposición de la Cordillera de la Costa, se adiciona el avance de
instalaciones industriales que históricamente fueron espontaneas y sin ninguna
consideración urbana ni social.
Este escenario hizo que la ciudad quedara prácticamente dividida, existiendo
sólo una vía que articula el sector norte y el sector sur de la ciudad. Una
sola vía para articular los flujos desde y hacia Calama, Antofagasta e Iquique.
En esa única vía mencionada, existe el puente ferroviario perteneciente
a SQM, situación que complejiza mucho más la tendencia a la fragmentación
urbana. Esta zona genera un estrecho espacio que media entre dos cuerpos o
entre dos partes de un mismo territorio. Un estrechamiento critico para la
población.
Este contexto expone a los tocopillanos a severos riesgos naturales,
entendiendo el riesgo como los eventos concentrados en tiempo y espacio que
afectaran a una comunidad bajo severo peligro, ocasionando pérdidas humanas y
de infraestructura, emanadas del grado de preparación que se posea ante
terremotos, tsunamis o aluviones.
Se instala, de este modo, una vulnerabilidad comunal: un atributo que
contribuye a aumentar los daños de peligros específicos.
Esta zona es vulnerable a terremotos, a deslizamiento por gravedad de
laderas, deslizamiento por vibración producto del paso de ferrocarril. Los
accidentes vehiculares, atochamientos, bloqueos y protestas han desarticulado
la ciudad en variadas ocasiones, generado los consabidos problemas, aislamiento
y riesgo en la población.
Frente a esta problemática social, urbana, vial y de seguridad pública,
Rotary Club Tocopilla está promoviendo la construcción de una vía de tránsito
público alternativo en el sector, abarcando desde el sector de Villa Prat hasta
la zona central de la ciudad, desembocando a la altura de la calle San
Martín.
Se ha iniciado una campaña para sensibilizar a los ciudadanos y por
sobre todo a las autoridades locales y regionales, porque será una pertinente
medida de mitigación para disminuir el riesgo de la zona, partiendo desde la
premisa de que la vulnerabilidad de la población en riesgo puede ser reducida,
modificando aspectos relativos a la exposición del lugar al peligro. Se
fundamenta en el supuesto básico de que el impacto de un desastre puede ser
evitado o reducido mediante un proceso de planificación eficiente
El neurólogo Javier Pizarro, rotario y promotor de la idea, comenta: “en el paso actual sector del puente han
ocurrido derrumbes de manera esporádica incluso sin mediar sismos, excluyendo,
por supuesto, los provocados por el permanente paso del tren, por fortuna sin
víctimas hasta el momento. Sin lugar a dudas, estos eventos poseen la potencia
o de lesiones graves si un transeúnte hubiera sido afectado.”
El día del terremoto, 14 de noviembre 2007, el sector se llenó de rocas,
impidiendo por largo tiempo el tránsito normal, incluso a pie. “Peor aún, dicha zona se encuentra en la zona
evacuable por estar en área de inundación, por ello su transitar por allí es
riesgoso y queda proscrito. Lo expuesto es agravado por el hecho de que la
única está metros abajo del nivel del mar, y será evacuada con mayor razón.
Ambas vías podrán habilitarse en el plazo de las horas que la autoridad
determine en levantar el alerta, pero mientras no, la ciudad queda literalmente
fraccionada. Si contamos con el hecho de que el hospital se encuentra en el
sector que queda al norte, y que el Servicio Médico de EC-L (lo único
habilitado para atención de urgencias en el sector sur) también debe ser
evacuado, la situación resulta crítica. Habrá un traslado lento y dificultoso
de los lesionados, en circunstancias en que los minutos pueden hacer la
diferencia entre la vida o la muerte.” Indica Pizarro.
Actualmente los pasos peatonales al costado de la carretera no permiten
la circulación de bicicletas, coches para bebés, minusválidos e incluso algunos
transeúntes con sobrepeso. Esto se transforma en un peligro de atropellos y
además un atentado contra un estilo de vida saludable, al impedir las caminatas
o el uso de bicicletas.
Por su parte el presidente de Rotary Club Tocopilla, José Luis Rodríguez
Gamboa, indica que: “Es perentorio para
la seguridad ciudadana contar con una vía de paso sobre el nivel de evacuación
por riesgo de inundación. Consideramos que una pasarela peatonal, incluso
pudiéndose evaluar la posibilidad de paso de un vehículo de emergencia en caso
necesario, contribuirá en buena medida a paliar la problemáticas descritas, y
se ajusta a la realidad geográfica del sector, además de ser de implementación
relativamente rápida y más económica que una circunvalación vial, descartada
por su costo en el pasado.”
En ese sentido, el club rotario va sumando cada vez más adeptos a la
campaña que busca concientizar a los pobladores y principalmente a las
autoridades para que tomen cartas en el asunto.

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