El único
liceo humanistico de Tocopilla fue fundado el 18 de abril de 1940 con el nombre
del Liceo Técnico de Tocopilla,
aquello fue formalizado con el Decreto
N° 2512 del Ministerio de Educación fechado el 16 de marzo de 1940.[1]
Originalmente
el Liceo tuvo problemas con su sede y tuvo que funcionar en distintas casas
particulares, generándose problemas en su implementación y puesta en marcha.
Luego,
por efecto del aluvión del 25 de julio de 1940, el municipio de Tocopilla, a
cargo de Víctor Contreras Tapia[2],
construyó un galpón para los damnificados en calle Serrano en la intersección
con la avenida Prat.
Este
local sería usado mínimamente, razón por la cual fue entregado al Liceo a pesar
de ser un local poco apto y totalmente anti pedagógico. Poseía salones
estrechos y pequeños, un año después recién se instalaría el alcantarillado y
algunas letrinas.
Finalizando
febrero de 1949, se crea el Sexto Año de Humanidades con lo que se completaron
los seis cursos humanísticos.
La
necesidad de resolver los problemas generados por el espacio inadecuado para
impartir la enseñanza, llevados durante casi 20 años, se hizo necesario la
cimentación de un gran proyecto. Fue así que, siendo Alcalde Julio Fernández
Jiménez[3], la comunidad recibe en
1961 una gran obra arquitectónica ubicada en avenida Diagonal con calle
Carrera.
Dicha
edificación fue ejecutada por la Sociedad
Constructora de Establecimientos Educacionales, sumándose de este modo al grupo escolar compuesto por las
patrimoniales escuelas de arquitectura del Movimiento Moderno: Escuela Nº1 de
Hombres y la Escuela Nº2 de Niñas.[4]
El
arquitecto proyectista para la edificación del liceo fue Carlos Albretch,
funcionario del Ministerio de Obras Publicas. El director, al momento de la
entrega del edificio era Pedro Alvarado Gallardo. La firma a cargo de la
edificación fue Wedeles, Balmaceda, Mathiu y CIA. Limitada.
El
devenir del liceo es la inscripción de la propia historia local en su
institución. Si bien el liceo inició su vida en un galpón de emergencia, su
vida después del terremoto del 2007 también ha estado marcada por el uso,
durante largos años, de espacios provisorios y pedagógicamente precarios.
Como
sabemos, luego
del terremoto del 2007, el liceo tuvo que trasladarse provisoriamente al
sector de la costa tocopillana, en donde funcionaron los antiguos Baños
Municipales. Allí se implementaría un colegio tipo mecano que trató de subsanar
la emergencia. Dicho sismo estimuló la demolición del edificio construido en 1961: se
argumentó el “colapso” y “peligro público” a saber de estudios técnicos que
indicaban lo contrario.
A pesar de la demolición
de este edificio, nacionalmente valorado por los estudiosos de la historia de
la arquitectura del movimiento moderno, se ha implementado un nuevo proyecto
que plantea posibilidades que son interesantes y que van más allá de la mera
materialidad.
En primer lugar, la
demolición dará paso a la construcción de un nuevo edificio y un proceso de
instalación de la nueva dependencia que lleva un costo de $ 9.497 millones de
pesos, fondos aprobados por el Consejo Regional.
Será un obra que poseerá 9.314
metros cuadrados construidos, contemplando 20 salas de clases, espacios
administrativos, de talleres y alimentación, además de zonas para hacer deporte
y áreas verdes. Del mismo modo, se contempla la construcción de siete nuevas
salas de clases, logrando así contener la demanda de matrículas que se espera
tenga el nuevo Liceo Domingo Latrille.
Este proyecto está en
plena ejecución y sus obras concluirán a fines de 2015 y sin duda que
representan una tremenda oportunidad para el renacer de la institución, la que
necesita ser fortalecida por sus usuarios y por la comunidad en general.
La educación de nuestros
jóvenes es un proceso integral, en donde deben participar los propios alumnos,
los profesores, los apoderados, los políticos, los medios de comunicación, la
comunidad en general.
El nuevo edificio
brindará no sólo un espacio educacional, sino que igualmente será la
restauración simbólica de nuestra materialidad afectada por un terremoto, es
una circunstancia que recompone nuestras relaciones sociales y comunitarias. Es
la superación de un proceso de larga espera, angustia, desmotivación y
expectación ante muchas sensaciones de abandono, despojo y por sobre todo
demora e improvisación en la gestión política y administrativa. A saber de la
pésima señal que se les dio a los jóvenes de Tocopilla en el proceso de
reconstrucción: los jóvenes vieron que quedaron en el final de la lista, viendo
cómo se le dio prioridad en el proceso de reconstrucción a un edificio
municipal para satisfacer el ego edilicio; recién en el año 2015 podrán tener
un edificio decente para estudiar.
Un nuevo liceo, para una
nueva ciudadanía: una renovación que no sólo debe ser material, sino que
también anímica, motivacional, pedagógica.
Larga vida al Liceo
Domingo Latrille.
[1]
Archivo de la Gobernación de Tocopilla. Fondo decretos; N° 2512 del Ministerio de Educación,
resolución dictaminada el 16 de marzo de 1940.
[2]
Alcalde de Tocopilla entre 1938-45.
[3]
Alcalde desde el 15 de mayo de 1960 al 20 de mayo de 1963.
[4]
Declaradas Monumentos Históricos a través del Decreto Exento N° 480.

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