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| Presentación de voluntarias en 1948 |
La Cruz Roja de Tocopilla fue fundada el 13 de
febrero de 1910 por iniciativa de Luis Rossi: fue la segunda sede erigida
en Chile después de la filial de la ciudad de Punta Arenas.
En ese escenario, La Cruz Roja
local se ciñó a lo establecido por la matriz chilena en cuanto a ser una “una institución esencialmente voluntaria,
autónoma e independiente tanto en el orden político, administrativo y religioso”.
Su emblema es una cruz roja sobre fondo blanco, como símbolo indicativo de
pertenencia al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja. Entre otros elementos sustanciales de la institucionalidad se remite a que sus bases
fundamentales se orientan a la humanidad, imparcialidad, neutralidad,
independencia, voluntarismo, unidad y su carácter esencialmente internacional.
Según sus actas fundacionales
y libro del registro de socios, el 13 de febrero de 1910 a las 14.00 hrs. se
reunieron en su sede alrededor de 60 personas. Haciendo notar en aquello la
diversidad de ciudadanos, en cuanto a lo político, credos religiosos y
nacionalidades. Sin duda que este último punto es relevante ya que en el
devenir de esta institución el rol de los inmigrantes europeos es clave para su
vigencia y financiamiento.
Su primera directiva quedó
constituida por Hilario Manterola, Presidente; Carlos Martínez, Vicepresidente; Director, el cirujano Gregorio Carranza; como Capitán Luis
Rossi; como Cirujano Ayudante Francisco
Moraga y primer Ayudante Cayetano Famolaro;
Secretario Federico Molina O. y Prosecretario, Luis Gil.
Su rol institucional se
orienta a la ayuda en caso de accidentes, asistencia a los actos masivos, tales como desfiles y conciertos, adicionando la visita y socorro de enfermos.
Su edificio data desde el
primer lustro de la década del treinta, el cual pudo cimentarse una vez que la
Municipalidad de Tocopilla solicitó la dictación de un decreto especial con el fin de lograr la autorización
de la cesión a perpetuidad del terreno municipal. En aquella época, el
municipio no poseía la facultad para ceder terrenos debido a que el Art. 64 del
Decreto N° 740 y el Decreto del
Reglamento N° 3262, del 16 de julio de 1930, no se lo permitía. Sin embargo, la excepción vendría sólo por
parte del tipo de institución a donar, que en este caso es no lucrativa. El
Gobernador Arturo Peralta hizo mención a que también se requería la aprobación de los regidores en ejercicio y el acuerdo de la Asamblea
Provincial. Lo cual fue positivo para esta institución, siendo también
gravitante el apoyo del Intendente Hipólito Serruys Gana.
Como hecho anecdótico, nos
han contado algunos abuelos que la Cruz Roja no contaba con vehículo ni con
algún carro de tracción animal, frente a lo cual, en muchas ocasiones, a no ser
que algún privado colaborase, el traslado de enfermos era en camillas, a
mano, hasta el hospital. Aquello ocurrió
hasta que el gobierno de Arturo Alessandri Palma, a través de la Ley N° 5,786,
del 2 de enero de 1936, se donó una ambulancia Ford V-8, modelo 02 X. destinada al servicio de Asistencia Pública Gratuita. [1]
Otra labor relevante de La
Cruz Roja tuvo que ver con su extensión hacia las escuelas, al menos así lo
hemos corroborado en la Escuela Superior de Niñas N°2 [2],
plantel escolar en donde formaron una delegación. Los objetivos de esta
institución escolar era formar cadetes e inculcar la actitud de cooperación y
ayuda mutua entre los alumnas. Además de
desarrollar acciones de carácter social en el establecimiento y en la
comunidad, participar en actividades de ayuda a los ancianos en la Semana de la
Senescencia y adoptar el lema “Yo Sirvo”, símbolo del deber de acción de cada
cadete.
Dentro de sus campañas, estaban la recolección de
medicamentos, la realización de turnos
de vigilancia en los recreos, atención
de primeros auxilios en la escuela, y la realización de visitas a los alumnos enfermos. Las cadetes
participaban en la Semana de la Cruz Roja Local. Del mismo modo, eran continuas
las colectas y campañas solidarias, como la recolección de ropa, utensilios,
alimentos o “…cuadros de lana”. Los simulacros de accidentes y
emergencias eran usuales. [3]
Mensualmente se realizaba una charla a cargo de las
profesoras o de algún otro profesional que trataba algún tema en
especial. Lo sustancial de esta agrupación era contar con un “Botiquín Escolar”, para existir era fundamental la asesoría de
la institución oficial y, evidentemente, el apoyo total del profesorado y la planta
directiva. Pero las colectas no sólo eran para las personas aquejadas, sino que
también, para la Cruz Roja Local. Por ejemplo, en 1979 se le entregó 2.000
pesos al presidente Óscar Salazar.

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