Al momento del traspaso a la segunda mitad del siglo XX, los
desequilibrios económicos conllevaron a una desestabilización de la economía
local, en primer lugar por la mecanización de las faenas de embarque del
salitre, en donde la tecnología reemplazó al hombre de modo feroz, dejando una
estela de cesantía en 1961.[1] Debemos sumar
el cambio del modelo económico que consolidó una estructura de subdesarrollo,
de asimetría de crecimiento, estancando la economía de Taltal y Tocopilla[2] una vez
instaurada la dictadura en 1973. A este último punto, agreguemos la gestión del
Estado y las políticas de mercado liberales que han favorecido a los grandes
intereses económicos en desmedro de los pequeños productores, los favoritismos
a la gran empresa, por lo general foránea, facilitando el llamado vicio de la
concentración territorial, consistente en la acumulación de inversiones en una
sola localización, generándose grandes polos de desarrollo desequilibrantes.
Todos estos fenómenos económicos, que estructuraron una crisis, han derivado
que gran parte de la juventud de Tocopilla emigre en busca de trabajo y
estudios superiores, generando un estancamiento, y de pronto, decrecimiento
poblacional.[3]
Se observa un fenómeno de fuga. Las escasas ofertas laborales contribuyen a
este abandono, o bien, impulsa a los jefes de hogar a trabajar en la gran
minería con un sistema de turnos que los ausenta por largos periodos de su
hogar. Ciudad de padres ausentes.
Muchos porteños se han ido, se reparten por Chile, ellos han creado
los Centros de Hijos en las
respectivas ciudades que los reciben. Pero también, se reparten por Europa.
“Más de tres mil familias
latinoamericanas viven e la ciudad de Norrköping en la provincia de Östergötland
ubicada a una hora y 45 minutos de Estocolmo. Una tercera parte de sus
habitantes latinos son chilenos, la gran mayoría con raíces en el puerto de
Tocopilla. Una gran cantidad de ellos, nacidos en Suecia, son hijos de los
primeros refugiados que vinieron del norte de Chile, especialmente de
Tocopilla”. Así
encabezaba la noticia sobre chilenos en Suecia el diario sueco en español
llamado Incumbencia (Noviembre, 2009).
Al mismo tiempo las crisis económicas en la década del ochenta
incentivaron a que muchos tocopillanos vieran en Europa el escenario para
mejorar su estándar de vida. Ya existía el caso de algunas tocopillanas casadas
con algunos marinos mercantes en Norrköping, Suecia. Marinos que visitaron
Tocopilla en pleno auge de la exportación del salitre. Jorge Melo señala que en
Tocopilla “había un matrimonio que fue el
primero en llegar a esta ciudad -Norrköping- se trata de Rune Johanson, un marinero sueco que estuvo en Tocopilla
en los años sesenta y se casó en ese lugar con Catalina Garay. Tuvieron dos
hijos y se vinieron a Norrköping en 1970. En esa misma época, antes del golpe
militar, llegaron Juan González y Manuel Gahona…”. [4]
La configuración de una red social en Suecia, facilitó las redes
migratorias. Aquella la podemos definir como el conjunto de relaciones interpersonales
que vincularon a los migrantes con parientes, amigos o compatriotas.[6] Una red
migrante, que puede ser definida como la estructura de relaciones sociales que
instituirán la circulación de trabajo, capital, bienes, servicios, información
e ideologías entre las comunidades emisoras y receptoras de migrantes.[7]
Estas redes fueron significativas porque transmitieron información,
proporcionaron ayuda, desde económica hasta acciones sencillas pero
significativas como el alojamiento y prestaron apoyo a los tocopillanos de
distintas formas. De variados modos facilitaron la migración al reducir sus
costos y la incertidumbre que frecuentemente la acompañaba.[8]
Esta red establecida en Suecia, indujo a la emigración desde
Tocopilla a través del efecto demostración. En pocas palabras, vendría siendo
un capital social, que en la lógica
de Bourdieu sería el agregado de los
recursos reales o potenciales que están unidos a la posesión de una red
duradera de relaciones más o menos institucionalizadas de reconocimiento y
vinculación mutua. Ésta definición supone elementos como el pertenecer a
un grupo, y que el mismo posea propiedades comunes. Además de una vinculación
permanente y estable.[9] Por ello, en
la medida en que se trataba de relaciones sociales que permitían el acceso a
otros bienes de importancia económica, tales como el empleo o mejores sueldos.
Las redes establecidas entre Tocopilla y Norrköping constituyen un
nivel relacional intermedio entre el plano micro de la adopción de decisiones
individuales y el plano macro de los determinantes estructurales.
Norrköping es una ciudad sueca en donde residen numerosos chilenos,
gran parte de ellos son tocopillanos. Se ha estimado que serían un poco más de
3.000 tocopillanos. Significativa cifra en proporción con la población actual
de Tocopilla: 23.986 habitantes. Por tales motivos, ellos se han configurado
como la colonia latina más numerosa en aquella ciudad nórdica “así llegó a Suecia un nuevo prototipo de
chilenos”, marcados profundamente por el exilio y la crisis económica de
los ochenta. “El caso más singular
ocurrió con la ciudad de Tocopilla, ya que varios miles de sus habitantes se
desplazaron a la ciudad de Norrköping, al sur de Estocolmo”.[10]
Melo señala que, “También
llegaron muchos grupos apartados de la sociedad, que podríamos llamar lumpen y
que Pinochet quería que se fueran a Europa para desprestigiar la imagen de los
asilados políticos. El gobierno fascista les pagaba el pasaje a los
delincuentes, especialmente de Santiago y Valparaíso, para que vinieran a
cometer fechorías en Suecia, lo que todavía nos provoca mucha rabia y
vergüenza”.[11]
Jorge Melo rotula que en la década del ochenta, la inmigración hacia
Suecia se incrementa considerablemente,
“a veces llegaban hasta diez tocopillanos cada día, en su gran mayoría padres
solos, que empezaron a trabajar para traer luego a sus familias”. [12]
Roberto Salinas señala que, la
gran cantidad de chilenos que llegaron a Norrköping, fue producto de la dura situación
que se vivía en ese entonces con la Junta Militar. “Todos venían con el sueño de un futuro mejor y aprovecharon las
ventajas de este país, que en ese entonces estaba en pleno desarrollo
económico. Los bajos costos de los arriendos que ofrecía el barrio Hageby y una
cierta segregación, congregaron a las familias nortinas en ese sector, que se
hizo conocido por su idioma español y sus costumbres latinas”.[13]
Estos paisanos
han intentado reproducir la cotidianidad tocopillana en el país de destino.
Hablan incluso de “Tocoköping”,
parafraseando los nombres de las ciudades de origen y recepción. Han creado
redes sociales significativas entre ellos, todo en base a la nostalgia vivida
por su tierra natal.
En ese sentido, las
relaciones situacionales establecieron conductas manifestadas en sus
sentimientos, pensamientos y acciones, que se verifican entre los actores de la
red. Es lo que Pierre Bourdieu denominó como habitus, constituyentes
de “principios
generadores y organizadores de prácticas”.[14]
Han instalado radioemisoras que permiten la conectividad con Tocopilla, recrean
las fiestas locales, tales como el aniversario del puerto salitrero, el 29 de
septiembre, además de celebrar el 18 de septiembre de cada año. Son
tocopillanos que están constantemente pendientes de lo que ocurre en Tocopilla:
leen los diarios por internet, comentan y critican la situación del puerto, ya
sea vía Facebook o en cualquier otra plataforma web. A su vez, la comunicación
fluida, ha permitido la cooperación y filantropía con los tocopillanos que
requieren implementos e insumos de salud. Igualmente, es permanente la ayuda
económica hacia instituciones altruistas.
Un buen ejemplo de cooperación de estos tocopillanos
residentes en Suecia son los aportes hacia la institución ADAEC (Agrupación de
ayuda al enfermo de cáncer) institución que, en gran parte, financia sus
actividades en base a las permanentes remesas enviadas desde Suecia. Hasta el
año 2012, la institución había atendido a más de 400 fallecidos por cáncer, en
un ciudad saturada ambientalmente. Gracias a la cooperación, ADAEC proporciona medicamentos,
atenciones médicas, insumos y asistencia de todo tipo a los enfermos. Un
voluntariado que trabaja todo el año y que merece un gran reconocimiento.[15]
Igualmente son beneficiados jardines, campañas políticas, escuelas,
Juntas de Vecinos, iglesias, clubes juveniles, centro de adultos mayores, etc.
Instituciones que en el transcurso de los años reciben todo tipo de
implementos, insumos, dineros y materiales desde el lejano Norrköping. Donaciones
que son contantemente indicadas en los medios de comunicación local.
Las
emigraciones vividas en Tocopilla, han permitido el surgimiento de una topofilia, de un amor al lugar, que permite establecer una relación de
translocalidad en estos tocopillanos que han partido hacia el exterior. En ese
tenor notamos la existencia de intercambios,
conexiones y prácticas transfronterizas que trascienden, por tanto, el espacio
nacional como punto de referencia básico para actividades e identidades.
Hallamos aspectos que poseen gran relevancia, como el mantener y establecer
conexiones socioculturales que trasciendan a las fronteras geopolíticas para
conservar conexiones sostenidas a pesar de la distancia, las prácticas y
relaciones que continúan vinculando a los migrantes con su comunidad de origen.
Inclusive las estrategias empleadas por los migrantes y sus familias para
mantenerse en contacto, visitarse y/o reforzar los vínculos con la comunidad
originaria.
Todo lo anterior se activa en determinados momentos permitiendo
el desarrollo de iniciativas tanto económicas, como sociales y culturales que
generan un fuerte impacto en las sociedades de salida.
La experiencia
migratoria, desde Chile a Suecia, relata vivencias y la necesidad de mantener
vínculos con sus coterráneos para atenuar el choque sociocultural. En ese sentido, se relata la continuidad en
su migración y la necesidad de pertenecer o seguir perteneciendo a su país
reproduciendo o reencontrándose con sus connacionales y con sus prácticas y
rituales simbólicos. No obstante, debemos consignar que, estas relaciones e
identidades transnacionales principalmente persiguen no perder el vínculo, sino
generar el sentido de continuidad.
Jorge Melo, profesor, señala que él fue el primer refugiado político
en Norrköping, en esa circunstancia fundó el Comité Salvador Allende (SAK)
junto a otros nortinos: José Ochoa, Iván Rozas, los hermanos Marcos y Eduardo
Álvarez, además de Leonel Salinas, entre tantos otros exiliados.
Asimismo, cada uno de los tocopillanos suecos ha regresado a
Tocopilla en alguna fecha relevante, ya sea para desfilar en el aniversario de
la ciudad, o visitar familiares, o bien, viajar en enero y febrero para superar
el riguroso invierno sueco. En esta conexión, en el ir y venir, que experimentó
Tocopilla con Norrköping, se ha configurado una descendencia de suecos con
padres tocopillanos, siendo la tocopillaneidad
un rasgo fuerte, consolidado y melancólico, practicado a través de la
cotidianidad y, quizá, la configuración de un discurso expresivo del mito del retorno. En ese sentido, la
eventualidad del retorno, con independencia de su ejecución, viene a generar
una particular memoria y expectativas respecto de los contextos de origen, que
como sabemos no siempre guardan relación con las transformaciones que éstos
sufren.[16] Se demuestra
del mismo modo, prácticas que expresan transnacionalidad, como una forma de extender la patria
original, dislocando así los paradigmas positivistas estructuralistas y funcionalistas que sólo se
orientaban hacia la asimilación y aculturación de los migrantes.[17] En el decir de un quinteto de historiadores
nacionales[18],
apuntan a que,
"...si se trata de conocer el alcance que podría cobrar el
exilio en cadena, ningún ejemplo es más ilustrativo que el de Tocopilla. (…)
con la llegada de nuevos tocopillanos se continuó y acrecentó la magnitud
migratoria, al punto que después de 3 a 4 años, gran parte del pueblo residía
en Norrköping, desde panaderos y empleados municipales hasta prostitutas. Lo
notable es que ahí se reprodujo, con alteraciones muy menores. El orden
cotidiano de la vida tocopillana previa al golpe, toda vez que propendieron a
reconstituir jerárquicamente políticas y las divisiones de los trabajos
originales. (…) Como era de suponer, la presencia de esta comunidad de chilenos,
paisanos en sentido estricto, ha dejado su impronta en la vida de Norrköping, pueblo
que hoy ostenta calles alusivas a Chile". [19]
Pasaremos revisar el caso de I.A.[20]
tocopillano que reside en Suecia desde el año 1986, relato de la experiencia
migrante marcada por la presencia de sus padres en el nórdico país.
Llegó a Suecia en 1981 para visitar a sus progenitores
quienes habían partido por razones políticas: “estuvimos allí sólo 1 año. Pero fue en 1986 el año en que de manera
definitiva decidimos vivir en este nuevo país en la que ya radicaban mis
padres, hermanos, cuñadas, y muchos sobrinos. ¿Y el motivo? la inseguridad
laboral, política, social, el arraigo y cariño a la familia hacen que tomemos
la determinación de partir, tal como hicieron miles de familias chilenas luego
del golpe de Estado en Chile en 1973”.
La profesión de I.A., ligada al mundo minero, hallaba
escaso campo laboral en el norte de Chile, la cesantía era un fenómeno fuerte.
De hallar trabajo, las condiciones de estabilidad y seguridad eran precarias. “El hecho circunstancial es el accidente de
un amigo y compañero de trabajo quien pierde la vida realizando similar trabajo
al mío en una mina en Tocopilla. Esta mina (Buena Esperanza) fue cerrada, años
después. ¿Qué pasaba en Chile en Tocopilla?. Años 80, tiempos de crisis
económica, incertidumbre política, altos costos sociales. A los chilenos que
nos tocó vivir en tiempos de dictadura en Chile, sabemos bien que no fue nada
de fácil vivir con bandos, toque de queda, medidas impuestas, y muchas medidas
autoritarias y muy poco de libertad”.
En ese escenario duro y hostil la familia de I.A. se
dirige a la ciudad de Norrköping. En primera instancia emprende el viaje su
esposa y los tres hijos, posteriormente lo hace el padre. “Era caro viajar, tuve que trabajar para solventar los altos costos de
los pasajes.”
Al llegar a Suecia se da cuenta que ya había miles de
chilenos, repartidos especialmente en grandes ciudades como Estocolmo,
Gotemburgo y Norrköping. El tocopillano I.A. relata que en ese entonces los
chilenos sentían gran interés y entusiasmo de estar agrupados socialmente y en
particulares intereses ya sean estos políticos, deportivos, culturales,
religiosos; ya que además existía mucha ayuda de parte del Estado sueco para
que se sostuvieran todo tipo de asociaciones. Detalla que en la actualidad no
lo es tanto, aunque aún se mantienen algunas asociaciones. “Me integré de lleno a varias de estas instituciones, era un buen
motivo para estar siempre conectado con Chile y con chilenos residentes en
Suecia”. Sobre otras motivaciones que llevó a los tocopillanos agruparse
tiene que ver también con la soledad inicial experimentada en Suecia: “la mayoría de la gente que viven por muchos
años fuera de su país, especialmente quienes viven solos sin sus familias,
sienten que el nexo con su país de origen es algo fundamental y necesario, y el
chileno no está ajeno a ese sentimiento”.
Sobre las dificultades experimentadas en el lejano país,
se menciona siempre el tema idiomático. El sueco es un idioma complejo,
derivado de una lengua germánica muy similar al danés y al noruego, pero con
diferencias en pronunciación y ortografía. Los que tuvieron mayor dificultad
con el idioma son los tocopillanos que llegaron con edad avanzada. Situación a
la inversa demostrada en los niños y jóvenes. Se ha evidenciado casos de
tocopillanos que han sufrido depresiones por no poder comunicarse, situación
que los ha llevado a estar por mucho tiempo encerrados en sus casas, sin poder
ver televisión local, no escuchar radio, no poder comprar con confianza, no
saber lo que ocurre en la ciudad vista la dificultad de leer un periódico. Esta
dura situación se ha revertido una vez que se masificó el internet y por la
agencia de los chilenos que comenzaron a instalar radios.
La forma de inserción laboral es crucial y recordada por
estos tocopillanos: “Al llegar a Suecia
lo primero que se debía hacer, como cosa obvia era aprender su idioma, existe
ayuda estatal para hacerlo, y trabajar en lo que fuese, ya sea haciendo aseo,
repartiendo diarios, etc., posteriormente existe la posibilidad de estudiar
alguna especialidad, ya que este es el país de las ayudas y de los cursos,
muchos chilenos supieron aprovechar esta cobertura, otros no. Particularmente
no fui la excepción y pude trabajar como ayudante de cocinero pese a tener un
título universitario de mi país. Con los años trabajé como ingeniero en la
comuna de Norrköping y luego en Nykoping. Más tarde trabajé en Skanska, empresa
de ingeniería, en todas ellas trabajo como ingeniero”.
Según datos proporcionados por el diario Incumbencia, más de 500
familias de chilenos que llegaron de Tocopilla, viven en el popular sector de
Hageby. Por ello no es casualidad que allí tengan sus canchas el club deportivo
“Chile Unido” y que numerosas organizaciones desarrollen sus actividades en ese
barrio. Numerosos jóvenes que han crecido en ese lugar se identifican y
mantienen sus lazos con el terruño de sus padres.
El tema de los tocopillanos en Norrköping está trazado a modo
exploratorio para el incentivo de un estudio más acabado y detallado sobre la
presencia de tocopillanos en Suecia, no obstante, la identificación no debiese
ser tan generalizada como lo fue el censo realizado en el año 2005 por el
Instituto Nacional de Estadística (INE) junto con la Dirección de Chilenos en
el Exterior (DICOEX), que sólo
identificó “chilenos” sin considerar sus ciudades de origen natal o de
procedencia. Omitiendo, quizá involuntariamente, la indagación sobre estos
fenómenos específicos.[21]
Podemos afirmar que existe una conexión
de sentido entre la inmigración internacional que alcanzó Tocopilla en la
primera mitad del siglo XX y la existencia en la actualidad de flujos migrantes
que parten de Tocopilla hacia otros puntos del globo, en la restante mitad del
mismo siglo. Ésta migración ayudó a constituir un imaginario migrante entre los
que viven en Tocopilla, lo que les dispuso de un capital social específico en
relación a la migración, y que luego ayuda a dar forma y contenido a las
migraciones que los tocopillanos realizan en la segunda mitad del siglo XX. En
ese sentido, hemos dado cuenta de experiencias sociales de un pasado no tan
distante, de un pasado vivido, en un referente empírico experimentado por la
comunidad, que luego son recuperadas en un mundo global. Se podrá rebatir a
través de la afirmación que, las fuerzas de la globalización o políticas pueden
haber facilitado esta “internacionalización” de Tocopilla hacia el norte de
Europa. No obstante, también es innegable que las personas no hubieran migrado
si no fuera por la diversidad vivida en la cotidianidad local, en la cotidianidad
de la primera mitad del siglo XX, a la postre derivador de una historia local
significativa, de ser una ciudad de inmigrantes y de desplazados. Es decir, lo
vivido y lo atestiguado en cuanto a Tocopilla como polo de atracción de
migrantes europeos, sirvió y orientó en base a un fenómeno de demostración que
la ida y en algunos la huida o el exilio, estaba basada en un imaginario de
seguridad dado por inmigrantes que en la primera mitad del siglo XX fueron
exitosos.
Desde este enfoque, nos aproximamos a una perspectiva histórica y
antropológica con la explicación de los procesos del presente; de un
imaginario que explica lo local por lo
global y lo global por lo local.
[1] Galaz-Mandakovic, 2009 y 2012.
[2] Cademartori, 2010.
[3] En la década de la crisis, 1930, se contabilizaban 18.296
habitantes (Censo 1930, Arch. Gob. Tocopilla) El Estado consignaba una cifra de
22.185 en 1960 (Censo 1960 Arch. Gob. Tocopilla), una población casi similar a
la contemporánea, que según el censo 2002, apunta a 23.986 hab. (Archivo
Gobernación de Tocopilla, acceso mayo 2012)
[4] Diario Incumbencia,
noviembre 2009. Diario en español para la comunidad latinoamericana en
Suecia.
[5] No olvidemos que Tocopilla marcó una fuerte trayectoria
sindicalista y política de izquierda; trayectoria iniciada por la fundación de
mancomunales de obreros y el paso de Luis Emilio Recabarren. Todo este proceso
derivó a que en tiempos de la UP, el Partido Comunista y Socialista contara con
la mayoría de los cupos o plazas de diputados y senadores; tuvo cuatro
regidores, poseyó el cupo de gobernador y alcalde del mismo conglomerado. El
número de ejecutados en la localidad superó los 30.
[6] Arango, 2003.
[7] Zavala y Rojas, 2005.
[8] Correa; Jocelyn-Holt, et al, 2001.
[9] Bourdieu, 1991.
[10] Camacho-Padilla, 2008: pág. 8.
[11] Diario Incumbencia,
2006.
[12] Diario Incumbencia,
2006.
[13] Diario
Incumbencia, 2006.
[14] Bourdieu, 1991: pág. 928.
[15] http://www.adaecnorrtoco.se/ página web de la agrupación ADAEC,
sitio en que se indican sus actividades.
[16] Garcés, 2003.
[17] Moctezuma, 2008.
[18] Correa; Jocelyn-Holt, et al, 2001: pág. 318.
[19] Correa;
Jocelyn-Holt, et al, 2001: pág. 319.
[20] Entrevista vía electrónica realizada en
junio de 2013.
[21] Ver artículo de R. Pérez “La XIV región de Chile: Suecia” en “Retrato Hablado de las Ciudades
Chilenas”. Bernardo Guerrero, Universidad Arturo Prat, Iquique 2002.

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