Uno de los empresarios más ricos existentes en Chile
a principios del siglo XX fue Antonio Valdés Cuevas; fue en Iquique donde acrecentó su fortuna a niveles sobredimensionados a través de
la explotación de salitreras y algunas minas de cobre. [1]
En Tocopilla tomaba apogeo una antigua
mina llamada La Despreciada. La seguían en importancia otras minas como Portezuelo, Minitas y Rosario. Estas minas fueron explotadas por el mismo
Valdés Cuevas a través de la Compañía Minera de Tocopilla, empresa creada
especialmente para esas minas.
Corría 1918 y Valdés quiso deshacerse de la compañía
convirtiéndola en el año 1920 en Sociedad Anónima. Fue así que el primer
directorio de CMT estuvo integrado por diversos y reconocidos empresarios entre
ellos Pascual Baburizza quien decidió construir un edificio, conocido como Mansión Baburizza, el cual posteriormente fueconocido como el edificio Aduana.
La empresa era primitiva y atrasada en comparación a
otras compañías chilenas o internacionales, esto de expresaba en la escasez de tecnología,
en la antiguedad de las maquinarias, la escasa capacitación de los trabajadores.
Este industrial de origen croata también decidió optimizar la producción de la rudimentarias minas, para ello se asesoraron con ingenieros europeos para diseñar una gran planta de concentración, con una proyección de 180 toneladas de minerales diarias con leyes de 3 % y 4%.
Este industrial de origen croata también decidió optimizar la producción de la rudimentarias minas, para ello se asesoraron con ingenieros europeos para diseñar una gran planta de concentración, con una proyección de 180 toneladas de minerales diarias con leyes de 3 % y 4%.
Otra obra relevante fue la construcción de un
andarivel para reemplazar el traslado en carretas. Era una gran obra de ingeniería para la época
y consistía en un sistema de cables que
transportaban a través de la gravedad grandes carros o vagonetas cargadas con
minerales provenientes de la mina Despreciada. Su construcción se inició en
1924 y se calcula que, en promedio, trasladaban
mil toneladas mensuales.
Sobre los andariveles, la Compañía Minera en junio
de 1924, solicitó la concesión de los terrenos [2]:
“Exmo. Señor.
Santiago 2° Argandeña R. de este domicilio, calle Aníbal Pinto N° 7, en
representación de la Cía. Minera de Tocopilla Sociedad Anónima, con domicilio
en Santiago, á US digo que necesitando mi representado, para dar mayor impulso
y desarrollo á sus trabajos mineros, tender un andarivel que partiendo en minas
ubicadas en las Minas de Despreciada, Portezuelo y Rosario venga a vaciar el
producto de su explotaciones en su establecimientos del puerto, vengo en
solicitar de V.E, en arrendamiento, el terreno necesario para la ubicación e
instalación de la torre. Castilletes, estaciones, etc. El andarivel tendrá dos
ramales, como indica el plano que acompaño- el principal parte de los desmontes
del socavón San Francisco y el segundo de la cancha de Minitas y Rosario,
teniendo en todo una longitud de cerca de cuatro mil seiscientos metros,
4.600.- Mi representada necesita una faja de terreno de quince metros de ancho
[15 mts], tanto en la parte recta [2.800 mts] como en las bifurcaciones [1.100
mts y 700 mts] los terrenos que se solicitan son eriales y fuera de la parte
urbana de la población, y al efecto doi a continuación las indicaciones
ordenadas en el articulo 1 ° del decreto reglamentario del Ministerio de
Hacienda N ° 2092, del año 1918, para esta clase de concesiones.
A)
El terreno es para la Cía. Minera de Tocopilla, Sociedad Anónima con
domicilio en Santiago.
B)
El predio está ubicado en Tocopilla.
C)
Departamento y Comuna de Tocopilla, Segunda Subdelegación.
D)
El terreno mide 4.600 metros de lonjitud por quince metros de ancho,
su calidad lo hace impropio para el cultivo.
E)
Los deslindes son: al norte, Caleta Duendes, Cerros de Reverso, etc.
Al sur, ciudad de Tocopilla, sierra de la Colorada, Etc. Al Este la sierra de
Portezuelo y de la Rosario; Al Oeste, El Mar y la ciudad y puerto de Tocopilla:
F)
Dada las condiciones y características del terreno, estimo en pesos el
valor de la hectárea.
G)
Me permito ofrecer el canon anual de dos pesos por hectárea
H)
El terreno se dedicará mi representado á la instalación de su
andarivel.
I)
No ha habido anterior tenedor del terreno solicitado; y
J)
En vista del crecido gasto que se debe tener mi parte y que con las
activa explotación de sus minas contribuirá poderosamente al desarrollo y
riqueza de la rejión, me permito solicitar de V.E. que de conformidad al inciso
segundo del Decreto Reglamentario ya citado, se otorgue la concesión por todo el
tiempo que sea necesario para el uso á que se destina ó que en subsidio sea por
un minimun de treinta años.- Por tanto; á V.E. suplico se sirva conceder á la Cía.
Minera de Tocopilla el arrendamiento que solicito. Santiago 2° Argandeña R. Antofagasta,
21 de Junio e 1924.- N ° 975.- Vuelva al Gobernador de Tocopilla a fin de que
solicite de quien corresponde los informes correspondiente Anótese, Rojas
Richard [Rúbrica] José Parga Ríos.- Tocopilla.- Anótese.- V. Maturana [Rúbrica]
– Pedro Oyarzun”
Ante esta solicitud, la autoridad respondió lo
siguiente[3] “Sobre concesión de terreno para la Cía.
Minera de Tocopilla. N ° 81- Informando la petición que antecede en mi carácter
de miembro de la Junta Local del puerto, puedo manifestar á US que no veo
inconveniente para que sea despachada favorablemente la concesión que solicita
la Compañía Minera de Tocopilla de una faja de terreno de cuatro mil
seiscientos metros de lonjitud por quince de ancho, desde las sierras de minas
de Portezuelo y Rosario hasta su establecimiento y Muelle en el puerto, con el
objeto de ocuparlo para la construcción de un andarivel que le permita efectuar
en condiciones rápida el acarreo de sus minerales hasta las canchas contiguas a
su muelle de embarque y de acuerdo con el plano que se adjunta á estos
antecedentes. Como esta instalación será una obra de progreso que vendrá a
contribuir al mejor desarrollo de la riqueza minera del departamento, a la par
que importará mayores rendimientos á la Compañía Peticionaria, sin perjudicar
los intereses locales, estimo que la concesión puede ser otorgada, de acuerdo
con las disposiciones reglamentarias vijentes, por todo el tiempo que dure la
explotación de las minas.” Esta concesión era otorgada por la Subdelegación
Marítima Tocopilla, el 7 de Julio de
1924.- a nombre de Jenaro Castro.
Todas las solicitudes expresadas por la Compañía
Minera indicaban que los terrenos por los cuales atravesaría el andarivel, como los que ocuparían
las estaciones y castilletes eran absolutamente estériles, que estaban fuera de la
consideración urbana de la población del puerto de Tocopilla.
Por su parte en los terrenos en donde se emplazó CMT, había funcionado Copper Mining and Smelting, y la construcción había quedado finalizada
en 1926. Sus características más trascendentes fue la instalación de las mesas
concentradoras estilo Wilfley, con ellas se lograba una concentración
gravitacional. Luego fueron reemplazadas por celdas de flotación. Según
historiadores vinculados a la minería chilena, la CMT fue una de las primeras
compañías en el mundo en utilizar agua de mar en el proceso de flotación de los
minerales sulfurados de cobre.[4]
Finalizando la década del veinte, la producción
superaba los 75 toneladas diarias del mineral de exportación de 16 % mas unas
172 toneladas diarias de mineral de concentración de ley media 3,6 % Cu.[5]
Con el devenir de los
años, la compañía estaba bien posicionada en términos productivos y
financieros. En la década de 1950 Daniel Sota se erigió como uno de los
principales accionistas y desde entonces la compañía extendió su campo de
explotación a la mina Buena Esperanza, ubicada en el sector de la Quebrada de
Punta Blanca. Esta mina es la que se convierte en la principal
abastecedora de la planta de flotación.
En 1960 entra en operaciones Planta Diana, para procesar minerales
oxidados de cobre mediante el método de lixiviación, produciendo precipitados.
Consecutivamente en 1987 se inició la
construcción de la planta de lixiviación, extracción por solventes y electro-depositación llamada Lipesed.
Lamentablemente la impronta dejada en los
tocopillanos no es del todo bien para la imagen corporativa de esta
compañía[6];
en primer lugar por las mala prácticas en los tratos laborales y
también al fuerte impacto ambiental ejecutado por varias décadas, siendo el
arrojo directo de los relaves de cobre hacia el mar, un verdadero crimen
ecológico. Esto último, hizo que la playa contigua, llamada El Salitre, tornara
sus arenas de color entre sal y pimienta, a un color negro absoluto; constituyendose en la
evidencia de la contaminación sin tapujos.
[1]
También fue una destacada personalidad política llegando a ejercer como Senador
y Diputado.
[2]
Archivo Gobernación de Tocopilla, Volumen 29, 1903–1909. Tipo de documento:
Constancia N ° 464. 21 de junio de 1924
[3]
Arch. Gobernación de Tocopilla, Volumen 29, 1903–1909, Tipo de documento:
Constancia N ° 478. 7 de Julio de 1924.
[4]
Ver Millán, 2006.
[5]
Ibídem. Pág. 18.
[6]
En muchos tocopillanos ha existido la idea de eliminar todos estos vestigios
materiales de esta industria minera, así lo hemos notado en innumerables
ediciones de revistas locales, entre ellas las de los Centros de Hijos de
Tocopilla, en publicaciones alternativas y en medios periodísticos locales.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.