domingo, 2 de noviembre de 2025

DOS LADERAS

 


La fotografía —tomada en 1988— registra una de las típicas construcciones de los primeros años del siglo XX que bordeaban el Pasaje Ferrocarril y el barrio Huella Tres Puntas, en Tocopilla.

 

Estas viviendas, levantadas con maderas recicladas de faenas portuarias y ferroviarias, constituían un valioso testimonio de la arquitectura popular adaptada a las condiciones áridas y accidentadas del terreno. 

 

Su emplazamiento en la ladera, sostenido por muros de piedra y cercos improvisados, revelaba tanto la precariedad como la inventiva de las familias obreras que, desde los inicios del ciclo industrial del salitre y la energía, habían habitado los márgenes del cerro.

 

Más que simples viviendas, estas estructuras condensaban una historia social de arraigo. La pátina verde del armazón, los remiendos de calamina y la pendiente pedregosa evocaban un paisaje de esfuerzo cotidiano, donde la vida se sostenía entre el polvo, el viento marino, el sonido del tren y la mirada al mar.


 



La fotografía evidencia un marcado contraste arquitectónico hacia los inicios de la década de los 2000. En primer plano, el Restaurant Rosita, ubicado en la calle Barros Arana, representa un arquitectura popular y adaptada al terreno árido mediante materiales reciclados y soluciones improvisadas; en segundo plano, una vivienda moderna y geométrica, de volúmenes superpuestos y terrazas acristaladas, simboliza la aspiración de confort y progreso. 

 

Esta composición vertical —entre lo bajo y lo alto, lo popular y lo moderno— expone las diferencias urbanas y la fragmentación del paisaje tocopillano, donde la modernidad convivía, sin integrarse, con las formas de subsistencia que persistían al margen del desarrollo planificado.

 

*Fotografías de Jorge Molina.

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