El diseño del actual cementerio fue proyectado en 1929 como parte del Plan de Ensanche impulsado tras la visita del urbanista austriaco Karl Brunner y su discípulo, el arquitecto Luis Muñoz Maluschka. Dicha visita, realizada en diciembre de 1929, fue ordenada por el entonces presidente de Chile, Carlos Ibáñez del Campo, con el propósito de aplicar la nueva Ley General de Construcciones y Urbanización Nº4.563, promulgada el 30 de enero del mismo año. Esta legislación buscaba poner fin a la anarquía técnica y administrativa en la regulación de edificaciones particulares.
En el contexto de la visita de Brunner y Muñoz, el diario La Prensa de Tocopilla informó:“[…] merecieron su aprobación la explanada que se dejará junto al mar, entre el muelle de la Anglo Chilean y el futuro muelle fiscal, la ampliación del Balneario Municipal, el paseo a lo largo de la costa, entre éste y el Cementerio Nº1, la eliminación de este cementerio, el Estadio con su playa y parque anexos, el ensanche del Cementerio Nº2, la Avenida Diagonal del andarivel y el campo de aviación” (La Prensa de Tocopilla, 02/12/1929, p.6).
Tras la inspección en terreno, el arquitecto Luis Muñoz Maluschka, en su calidad de funcionario de la Sección de Urbanismo del Ministerio de Fomento, entregó en Tocopilla un plano correspondiente al Estudio de transformación y futuro ensanche de la ciudad de Tocopilla. Este documento, elaborado conforme a las indicaciones del Prof. Dr. Brunner, registraba la edificación existente y proyectaba la expansión urbana, incluyendo parques, jardines, inmuebles asociados y la planificación de nuevo equipamiento público, como el cementerio.
En ese contexto, el municipio de Tocopilla inició la ejecución de la iniciativa. Así, el 14 de febrero de 1931, la Dirección de Obras de la Municipalidad concluyó la construcción del cierre perimetral y de una portada para el nuevo cementerio. Además, se edificó un Pabellón de Estadísticas y una portería, según consta en el Acta Nº76 del 15 de febrero de 1931. En paralelo, durante la gestión comunal de Juan Fuenzalida, se diseñó y construyó en 1931 el Lazareto, con un costo de $5.000 pesos. Este se ubicó "al costado norte del nuevo cementerio, por ser un lugar alejado de la urbanidad y por el ahorro de costo y bajo peligro de trasladar a los futuros muertos de epidemias en las cercanías del nuevo cementerio..." (Archivo de la Gobernación de Tocopilla, Carta s/n, 07/01/1931, remitente: J. Fuenzalida, destinatario: Intendencia de Antofagasta).
Cabe señalar que las sepulturas de la actual necrópolis con fechas anteriores a 1931 corresponden a restos trasladados desde el antiguo Cementerio Nº1. Sin embargo, este proceso no se realizó con todas las tumbas, ya que el cementerio fue destruido por un aluvión ocurrido el 25 de julio de 1940.
Según la fotografía, es posible advertir que, en la década de 1930, el lugar de emplazamiento del nuevo cementerio era un espacio yermo y deshabitado. Fue en los finales de la década de 1960, cuando el sector comenzó a poblarse como una derivación de la expansión urbana que surgió después del terremoto del 20 de diciembre de 1967. De ese modo, surgió la Población Eduardo Frei, gracias a una intervención del Estado llamado Operación Sitio, surgiendo una parcelación inicial del territorio en 600 predios para instalar viviendas autoconstruidas, incluyendo la implementación de pozos sépticos

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