En el año 2003, las percepciones sobre la crisis económica que vivía
Tocopilla llevaron a la manifestación de protestas y algunas
movilizaciones de orden simbólico contra el Gobierno de Ricardo Lagos.
La alta cesantía, la densa pobreza, la ausencia de proyectos, los
efectos del centralismo nacional y regional, además de la lentitud de la
puesta en marcha de la Zona Franca Industrial (ZOFRAT)[1]
motivó a que el Concejo Comunal de Tocopilla, apoyado por las “fuerzas
vivas” de la ciudad, comenzara a analizar, desde abril de dicho año, la
posibilidad efectiva de anexarse a la Primera Región de Tarapacá ante la
sordera que expresaba el gobierno regional de Antofagasta.
La propuesta, considerada como “insólita” por el Mercurio de Antofagasta, contaba con el respaldo del alcalde del puerto, Aleksander Kurtovic
(PRSD), quien dijo estar dispuesto a revisar esta medida si ello
significaba una mejoría para la situación de los habitantes de
Tocopilla, ciudad considerada entre las de “extremas condiciones económicas”.
El alcalde mencionó:
“El Concejo está dispuesto a analizarlo y si hay que hacer una alianza estratégica con Iquique para surgir, lo haremos” señaló Aleksander Kurtovic a El Mercurio de Antofagasta (4 de Junio de 2003).
Ante las gestiones del alcalde con el Gobierno de Ricardo Lagos para
solicitar una subvención espacial para Tocopilla, el alcalde comentó que
le fue negado cualquier tipo de petición: “El intendente me dijo
que no. Que primero era necesario que los pobres renunciaran a sus
pensiones asistenciales, para posteriormente optar por los planes
especiales de empleo, lo que ni yo ni los tocopillanos podemos aceptar” (El Mercurio, 4 de junio 2003).
El alcalde manifestó que muchos técnicos del gobierno veían el problema cómodamente sentados desde sus escritorios: “La
pobreza de Tocopilla hay que vivirla para entenderla y darle solución.
Por eso hemos peleado ante el Consejo Regional para una mayor asignación
de recursos. La ley, que no fue creada para darle apoyo al pobre, no es
una ley digna y yo me debo a mi ciudad que me eligió.”
Cabe señalar que datos consignados por la misma Municipalidad de
Tocopilla, a través de la Oficina de Desarrollo Comunitario, la cesantía
alcanzaba el 33%. Sobre este último punto, Kurtovic manifestó al diario
citado que los cesantes golpeaban todas las mañanas las puertas de la
municipalidad, ante lo cual entregaba artículos de primera necesidad y/o
mercaderías “para que no pasen más hambre, pero ya no podemos. Sólo
el Hogar de Cristo de Tocopilla permite que muchos se lleven un pan a
la boca”.
En ese contexto de crisis, pobreza, marginación y desesperanzas,
muchos tocopillanos optaron por levantar banderas negras en cada una de
sus casas en ánimos de protesta ante el denso olvido de las políticas de
Estado con el puerto salitrero y termoeléctrico.
Adicionalmente, no fueron escasos los tocopillanos que izaron las
banderas de Bolivia en sus hogares además de mostrarlas en algunas
manifestaciones públicas como una forma de marginarse simbólicamente del
Estado chileno, ese Estado terriblemente ausente en los hechos a lo
largo de toda la historia.
La protesta antinacionalista se manifestó con la instalación de banderas
bolivianas reflejando el malestar comunitario ante la alta cesantía y
las escasas posibilidades de trabajo en la comuna. Estas protestas
reivindican la memoria de Tocopilla en cuanto a puerto que emergió bajo
soberanía boliviana en la década de 1840. Archivo: El Mercurio de
Antofagasta, 4 de junio 2003.
Hoy atestiguamos un fenómeno contrario por parte de un municipio que
practica el “localismo ciego”, es decir, al apego difuso, contradictorio
y selectivo de los valores “nacionales” del propio Estado contra el
cual siempre escuchamos los reclamos. Dichas reclamaciones contra
Bolivia, que se manifiestan en el marco de una soberanía porosa ya
penetrada por intereses extranjeros desde el día siguiente de inaugurada
la guerra del Pacífico, devienen solamente en una performance
ventrílocua de los grupos elitistas del centro del país y en una
demagogia sandia que, además de la desinformación y rusticidad
reflexiva, levanta las banderas del odio y la reivindicación de la
violencia, conmoviendo con ello a una población entera. A saber que se
esta desaprovechando una tremenda oportunidad para buscar soluciones
alternativas y transfronterizas a la realidad precaria del puerto
tocopillano. Faltando el respeto y violentando, además, a la gran
cantidad de bolivianos que residen en Tocopilla y que participan en cada
una de las dinámicas cotidianas en la ciudad.

Los
nuevos vecinos de Tocopilla que desfilan cada 29 de septiembre en el
marco del aniversario de Tocopilla, expresando con ello una interesante
instancia de integración y participación en las dinámicas
tocopillanas.Cabe señalar que Tocopilla es la única ciudad en Chile que
celebra un aniversario fundacional de origen boliviano: el 29 de septiembre de 1843.
[1]
Este proyecto, promovido por el Diputado Waldo Mora Longa, era poseedor
de una gran expectativa comunal ya que permitía la Exención de Impuesto
Primera categoría a empresas que produjeran insumos para la gran
minería, además de permitir la exención de Impuestos Aduaneros, exención
del Impuesto al Valor Agregado, exención Impuesto artículo 11 de la Ley
N° 18.211, por compras en la Zona Franca de Iquique, Venta empresas
Mineras de la II Región solo con impuesto establecido en el artículo 11
de la Ley N° 18.211, egreso de Mercancía nacional a Tocopilla en
carácter de exportación. Lamentablemente este proyecto no resultó por la
ausencia de una publicidad efectiva, además el sector considerado para
la instalación de las empresas no estaba bien implementado en cuanto a
servicios, al mismo tiempo exigía a la empresas reinvertir en el
territorio, siendo aquello un escollo para las diversas empresa,
derivando a que finalmente no se instalara ninguna empresa.

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