Las
termoeléctricas fueron autorizadas a depositar las cenizas de carbón en el límite
urbano, en el margen norte. A pesar que el Servicio de Salud de Antofagasta indicó
que esta disposición de residuos solamente estaba destinada, en primera
instancia, a las cenizas de carbón y no a las de petcoke por su alta toxicidad.
La cercanía
con el mar instala otra vulnerabilidad, porque el níquel y vanadio, como
cualquier otro metal pesado, al entrar en
contacto con el agua en cualquiera de sus manifestaciones (humedad ambiental,
agua añadida a los depósitos de cenizas, agua presente en el rocío costero o
camanchaca) van a ingresar a la dinámica de los ciclos biogeoquímicos
correspondientes, lo que significa que serán transformados, transportados,
redistribuidos y bioacumulados con los consabidos efectos colaterales ecotoxicológicos
que afectan desde los microorganismos hasta los humanos.
Desde estos
cenizales fruto de los vientos marinos y la topografía, emana una gran cantidad
de material particulado, diseminándose infinitamente por las poblaciones colindantes:
Las Tres Marías y Pacífico Norte.
Estos
depósitos, popularmente conocidos como “tortas”,
representan un volumen alto de contaminación química. El alto material
particulado que emana desde estos cenizales, pueden ser potencialmente los
causantes de enfermedades graves. Según
los indicadores de Estado de Salud, la situación de la comuna de Tocopilla es
preocupante, pues presenta la tasa de mortalidad más alta por enfermedad
cardiovascular y respiratoria, y la segunda más alta en tumores malignos. Esta situación se manifiesta en comparación
con las 9 comunas de la II Región. En materia de medición de Material
Particulado Respirable MP10 y Material Particulado Sedimentable MPS, en varias
estaciones especialmente en la Escuela D Nº 7 y Sector Hospital, sobrepasan la
norma establecidas en la Ley 19.300 del Ministerio de Salud.

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