PROTESTAS POR VÍAS ALUVIONALES (2013)

Perdieron la paciencia, pobladores bloquean la Ruta B-1”, de este modo el diario local noticiaba la protesta de los vecinos del sector de Las Tres Marías y Pacífico Norte producida en la madrugada del viernes 30 de agosto del año 2013, la solicitud de vías aluvionales era el motivo de la movilización vecinal.

Ante el alud de toneladas de rocas y barro que descendió por las quebradas el día 16 de agosto del año 2013, y que estuvo a punto de llegar a la población, los vecinos decidieron protestar, se organizaron y bloquearon la ruta por 16 horas. La desazón al momento del aluvión puso nuevamente el tema del riesgo aluvional en el tapete. Algunas familias evacuaron y otros se fueron de la población en dirección hacia las casas de familiares residentes en la zona central de la ciudad.

En base a lo denunciado por los dirigentes vecinales, Juan Cabello y María Villanueva, el acercamiento con las autoridades fue durante muchos meses infructuosos, no logrando ninguna gestión significativa en cuanto al hallazgo de soluciones concretas. Ante la indiferencia y el cansancio, los vecinos decidieron radicalizar sus exigencias. “El gobierno no daba ninguna respuesta. Nos fijaban reuniones dos meses después para solucionar los problemas. Esto fue en agosto y la reunión la estaban fijando para octubre! Nos dejaron plantados con varias reuniones. La autoridades que llegaban ni siquiera sabían cuántas personas viven en el sector.” Señala Villanueva.








María Espinoza agrega: “La cosa fue complicada, siempre le bajan al perfil a las cosas que pasan acá, pero son pocos los que saben lo que significa vivir aquí. De hecho cuando fue el aluvión yo tuve que gritar a los vecinos para que nos fuésemos a la cancha, y mi esposo comenzó a recordar que una vez salvó a su hijo desde el barro en el año 91, y eso ni se supo en Tocopilla, entonces la situación del aluvión trajo malos recuerdos, esa noche había mucho ruido y los vecinos nos fuimos a la cancha de pasto sintético. De hecho la cosa acá fue más grave porque acá el agua se sentía fuerte. No hubo ni sirena, salvo unos bocinazos, así que a la semana siguiente hicimos una reunión y decidimos hacer una marcha, una protesta, algunos funcionarios municipales nos ayudaron incluso, la gente apoyó, y no pensábamos que reuniríamos a tanta gente. La reunión fue temprano y a las 21 hrs. hicimos la marcha y nos tomamos la carretera. Además nos apoyaba gente que no era del sector, porque la diplomacia y la burocracia nunca nos ha servido, entonces es la única forma de actuar, por ello tenemos a estudiantes, gente de afuera que nos apoya, es lo justo no es nada del otro mundo, sólo pedimos un derecho de cuidar la vida, acá tenemos a muchos abuelos postrados, entonces es necesario que los abuelitos estén resguardados” Indica la dirigente vecinal María Espinoza.

El bloqueo de la ruta comenzó en la noche del jueves, para ello fueron útiles los contenedores de basura y una gran cantidad de neumáticos. La formación de una gran fila de buses, camiones y autos particulares que se dirigían desde Iquique al sur, se fue extendiendo varios kilómetros. La llegada de Fuerzas Especiales de Carabineros fue expedita. 

En el terreno de los hechos, se presentó el recientemente asumido intendente Waldo Mora, reuniéndose con los vecinos, la gobernadora y el alcalde. En esta reunión surgió un acuerdo: la construcción, por parte de la Dirección de Obras Públicas, de un canalón de aproximadamente 500 metros de extensión. Se consideró la  implementación de una piscina aluvional de 35 mil metros cúbicos. Para la consumación de todas estas obras, se tramitarían los fondos disponibles, en el ítem de emergencia, en el ministerio de Obras Publicas, alcanzando una cotización de mil ochocientos millones de pesos.

Este acuerdo permitió la apertura de la ruta y el fin de la protesta, pero quedaba en evidencia el malestar vecinal y la vulnerabilidad a la cual estaban expuestos, situación no prevista en la planificación del poblamiento. La protesta se transformó, a través del bloqueo y quema de neumáticos, en la herramienta de presión, desde una soberanía comunitaria, frente a un problema que los situaba en un riesgo vital.

Analizando este hecho puntual, que es resultado de un proceso mayor vinculado con una forma de expresión desde una localización problemática de un poblamiento definido, no se aleja mucho del fenómeno atestiguado en gran parte de Latinoamérica en cuanto a la interrupción y bloqueos de caminos y rutas como manifestación de la acción colectiva de movimientos sociales y protestas para expresar una demanda social, tal como ocurre en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú.

Sin duda que, este tipo de movimiento constituyen una forma de acción colectiva, que puede ir desde una petición hasta una manifestación, para representar y visibilizar una demanda con el propósito de influir tanto en las autoridades como en la opinión pública. Es una modalidad que poco a poco ha sido rutinizada, es el ritual para llamar la atención de terceros que puede ser entendido desde una perspectiva de libertad de expresión, en base a la reunión, asociación y el derecho a petición.

Se evidencia una red de relaciones informales entre vecinos y los distintos subgrupos de la población Pacífico Norte y Las Tres Marías que, en sostenida y frecuentemente conflictiva interacción con autoridades políticas, han ido definiendo una “identidad de barrio” desde ahí han ido demandando públicamente cambios, que nos hablan indirectamente de derechos vulnerados o de petición de una distribución igualitaria de protección reclamada hacia el Estado.

No obstante, ante el volumen y relevancia de la demanda, se hizo necesario recurrir a estas formas de protestas que buscan visibilizar la problemática para poder resolverla, a saber que no cualquier conflicto desemboca en una acción colectiva que tome la forma de un movimiento social. Los vecinos estaban manifestando una carencia estructural surgiendo una forma deliberada de manifestación debido a la ineficacia de otros canales de representación, políticos o sociales.

Entonces, la pregunta es si acaso este tipo de protestas es un fenómeno estructural de la sociedad contemporánea y si acaso podemos hablar de una comunidad en movimiento constante, superando la mera anécdota histórica.





Volviendo al bloqueo de caminos como manifestación de presión en forma de impedir el libre tránsito de vehículos, personas o mercaderías por las vías públicas, podemos hallar dos tipos de características. La primera, como una muestra de importancia simbólica de la ocupación del espacio público, dentro de una dimensión espacial de la acción colectiva, con la capacidad de llamar la atención, y como una acción colectiva atractiva para la visibilización a través de los medios de comunicación. Por otra parte, la interrupción o corte se produce tanto en calles de la población, en el espacio en que se generan las dinámicas de manifestación, acotándolo exclusivamente a la territorialización en donde surge la demanda.


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