PATERNALISMO EMPRESARIAL


El capitalismo extractivo trabaja en las poblaciones locales con la promesa de la superación de la pobreza, con el logro del bienestar, la promoción del trabajo asalariado y una supuesta preocupación por el medio ambiente. A todo esto hoy se le llama Responsabilidad Social Empresarial[1], síntoma de la condición de periferia de nuestros territorios como lo representa Tocopilla, donde el mundo privado reemplaza al Estado a través de políticas asistencialistas y paternalistas que solamente reproducen la pobreza, la marginalidad, la condición de periferia y de frontera. Las empresas foráneas  actúan como un pequeño Estado que interviene en el territorio, en la vialidad, en las escuelas, en la política, en las inversiones, en el ambiente, en los cuerpos. 

Entonces, podemos ver que las empresas se constituyen en el recipiente de las peticiones comunales, particularmente de las solicitudes hechas por los mismos agentes estatales y autoridades comunales, quienes palpan la asimetría de poder económico y capacidad de solucionar problemas de la comunidad en comparación al Estado que ellos representan.

Se palpa cierta idea paternal que los mismos políticos construyen a lo largo del tiempo sobre las mismas compañías que además le financian sus campañas electorales. 


¿Qué poder tiene entonces el Estado de Chile en esas circunstancias de asimetría logística, económica, tecnológica y material? 


En las zonas del “no-trabajo”, finalmente vemos que las corporaciones extranjeras empresas ejercen una hegemonía, una presencia, que se disfraza de altruismo y filantropía, que es forzada también, pero que opera, se palpa y queda en la memoria.

Estas manifestaciones de paternalismo empresarial siguió sus infinitos cursos durante el siglo XX. Hasta en la actualidad, ese paternalismo llamado Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en los hechos constituye una política eficaz para el enjuague de la imagen corporativa, financiado a una gran cantidad de grupos sociales, culturales, artísticos, deportivos, escolares, religiosos, vecinales, comunicacionales, financiando campañas políticas y financiando a las propias instituciones del Estado para ejecutar algunos proyectos. Existiendo en la actualidad departamentos que finalmente se constituyen en la institucionalización del paternalismo hacia la comunidad de Tocopilla en aras de mejorar la proyección de la imagen y cooptar a los principales actores sociales y poder inhibirlos ante duras problemáticas ambientales. 





Correspondencia entre Chile Exploration y Gobernación de Tocopilla, constituyente de ejemplo del paternalismo y asistencialismo hacia instituciones de caridad. 4 de diciembre de 1959. 







[1] La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) también llamada Responsabilidad Social Empresarial (RSE) o inversión socialmente responsable, se define como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva, valorativa y su valor añadido. Ver: Solano, L. (2008) Patrocinio y Mecenazgo: Instrumentos de responsabilidad social corporativa. Editorial Fragua, Madrid. En esas manifestaciones no quepa duda que las empresas buscan mejorar su imagen a través del clientelismo, el asistencialismo, una especie de don interesado para así cooptar a los afectados por los procesos productivos.

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