MICROAGRICULTURA CONTEMPORÁNEA






Una actividad económica que ha ido destacando a la población Las Tres Marías, tiene que ver con un innovador proyecto de microagricultura.

Antonio López Bacho comenta que siempre quiso dedicarse a la agricultora, en ese tenor en el año 1987 solicitó un terreno a la Seremí de Agricultura cerca de la desembocadura del río Loa. “Quería aprovechar el agua para criar animales y sembrar. Pero me sentí discriminado, me dijeron que no, que no era posible. Que no tenía plata en el banco, me pedían un estudio de impacto ambiental, cosa que era imposible en esa época”.

En el año 2005 emprendió con la compra de arboles frutales, siempre proyectando el desarrollo de la actividad agrícola.

Día a día tuvo que ir supervisando el cuidado de los arboles en un contexto de desierto absoluto. “Mi abuelo era del sur, entonces fue él quien me entregó esa tradición. Es como algo del ADN, además me enseñó a ser persistente. Entonces tuve que aprender a ahorrar agua con el sistema de goteo. Llegué con 12 arboles y planté 27, sólo he perdido tres.”

En mayo del año 2008, 18 emprendedores del sector conformaron el Comité de Micro Agricultores Avícola y Ganaderos de Tocopilla, una agrupación que con esfuerzo, dedicación y riesgo económico, convirtieron en vergel un pequeño fragmento de la planicie costera desértica. No sólo eran plantaciones de diversos cultivos, sino que incorporó la crianza de caballos, cerdos, cabras, ovejas, aves de corral, como gallinas, pavos y patos.

El creador de esta agrupación, Antonio López, afirma que era una necesidad la organización. “Había que ser más fuerte, para tener proyectos e ir mejorando nuestra condición. Ahora la autoridad local nos escucha un poco más. Nuevamente hemos solicitado irnos al río Loa, para dedicarnos allá a la agricultura y criar en mayor número, lo cual ha sido acogido. Nos han invitado a seminarios y congresos agrícolas, hemos aprendido temas vinculado al riego, al tratamiento de suelos, eso ha sido muy importante. Me ha tocado posicionarme a nivel regional como secretario de la Federación Regional de Agropecuarios”.

Otro de los objetivos iniciales era proveer al propio comercio tocopillano de la producción agraria, entre ellas: guayabas, melones, sandías, uva, plátanos, lechugas, papas, choclos, albahaca, cilantro, apio, sandias, membrillos, aceitunas, granadas. Los gestores de la iniciativa fueron Antonio López Bacho, Nelson Carvajal, Francisco Garrido, Karla Araya, Héctor Monzoncillo y Harry Waldo Segovia. López afirma: “la gracia de estos productos es que tienen un valor agregado, es verdura y fruta tocopillana”.

Las asesorías del SAG fueron necesarias para el saneamiento de la tierra, control de plagas y cuidados de la tierra. Todo en un contexto de la encarecida agua potable, la gran cantidad de aves rapaces, en especial jotes que merodean el vertedero y el alto costo del forraje.

Remitiéndonos a los orígenes, López señala que lo más difícil es hacer los hoyos para plantar los arboles: “en un suelo duro, rocoso, hay que sacar las rocas con un tecle”. Por otra parte, las asesorías iniciales otorgadas por Manuel Barra y Patricia Carmina, expertos en temas de hidroponía, fue esencial.

Sin duda que este lugar es muy atractivo para los tocopillanos, en especial para los estudiantes que continuamente lo visitan.


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