CHOÑA RIVERA



José Ramón Rivera Carvajal fue uno de los grandes deportistas y comediantes de Tocopilla. Aunque nació en Coquimbo el 1 de mayo de 1906, a los pocos años llegó a Tocopilla, en donde marcó un camino que lo llevaría a ser recordado por largos años.

El popular José Ramón Rivera, conocido como El Choña, fue también un conocido jugador de futbol: defendió los colores de la Selección de Tocopilla y de los Clubes Chile Sporting, Tocopilla Sporting, Deportivo Marítimo y finalmente el Deportivo Arauco, institución que lo vio colgar los botines. Formó también parte  de la selección del ex-puerto de Gatico y en 1930 fue seleccionado para ir al Mundial de fútbol en Uruguay, petición que no fue acogida por el Choña. Colgados los botines, Choña Rivera se dedicó a diversas actividades artísticas.

Su estancia en Gatico atestiguó la crisis de 1921, cuando el precio del cobre bajó estrepitosamente y las faenas mineras se resintieron y debieron paralizar conllevando las migraciones de familias enteras hacia Tocopilla, en donde el salitre aún ofrecía buenas posibilidades laborales en el puerto.

En el marco de esas migraciones, Choña Rivera llegó a Tocopilla y comenzó a trabajar en la Compañía Salitrera Anglo Chilean. En dicha empresa, Rivera comenzó a ser conocido por su humor y por su histrionismo, pero siempre humilde y sencillo a saber que era un personaje multifacético: era futbolista, actor de teatro y músico, llegando a amenizar distintas fiestas de obreros y empleados a través de distintas bandas musicales que organizó y lideró. En dichos grupos musicales tocaba violín, guitarra y distintas percusiones, presentándose además en el Teatro Nacional y en las fiestas del salón del club Tocopilla Sporting.

Las memorias de El Choña nos remite también hacia su entusiasta capacidad creativa que lo llevaría a formar un sorprendente Conjunto Circense con bastante éxito, Conjunto que recibió el apoyo inicial del Club Social de la Villa Prat (fundado en 1925) quienes mancomunaron distintos recursos humanos y logísticos para ejecutar un espectáculo. Fue así que surgió El Circo Caluga, con sus amigos de la calle Cienfuegos, el cual funcionó desde los inicios de la década de 1950 con vitalidad y cariño por lo que todos y cada uno de sus integrantes realizaba. Sus éxitos fueron palpados en distintas presentaciones en variados barrios, sindicatos, y también viajando a los poblados aledaños de Tocopilla, particularmente, a los campamentos mineros de La Despreciada, Minitas, las salitreras de Pedro de Valdivia, Coya Sur y María Elena.

En los diversos espectáculos cantaban niños y jóvenes, siendo los más evocados los cantos del futuro comunicador y escritor tocopillano Guido Muñoz y Juan “Chocolate” Rodríguez (percusionista y cantante de Los Rumberos, La Cubanacán, Orquesta Ritmo y Juventud, entre otras bandas tropicales).
Además de cantos, mímicas, sketch, rutinas humorísticas, había también trapecistas, contorsionistas y malabaristas. Usualmente eran niños que, de un rato a otro, se transformaron en artistas circenses gracias a la pedagogía de El Choña. Los artistas más resonados fueron Nelson Madrid, Alberto González y particularmente el personaje conocido como El Chicharra, llamado Eduardo Martínez: carismático joven, cómico y bailarín;  habitante del sector de El Patronato de la Infancia, quien merodeaba por el Pasaje 15. En el circo de El Choña partió con el apodo de Tony Chicharrita. Era delgado, humilde e integró otros grupos artísticos entre ellos el Círculo Artístico Alejandro Flores. Pero sus mejores actuaciones las logró con sus pares conocidos como El Zanahoria y el Tony Caluga.

El éxito de este circo comunitario y autogestionado incorporó a una banda musical que contribuyó a mejorar la calidad de los distintos espectáculos presentados, componiendo especialmente melodías y ritmos para cada una de los números artísticos.

El interés por este circo no sólo se expresó en las ganas de ser espectador, sino que también en los numerosos niños interesados en integrarlo y sumarse a las filas del circo.

Un viejo tocopillano recordaba en 1999 que, siendo niños era un panorama obligado “ir a las Veladas Artísticas que realiza el Choña Rivera en el local de los terrenos fiscales, al ladito de la casa del Ganga Bugueño en la calle Guillermo Matta…Todos éramos artistas. Esa gran cualidad del Choña para convertir a cualquiera de nosotros en actores y cantantes. Claro que había cantantes que todos los jueves (ese era el día de las veladas), con la misma canción. Y además los Orrego (el Hugo y el Choche), como habían visto los ensayos de las obras a presentar iban anunciando lo que sucedería en la trama. Nosotros, permanecíamos en silencio y nuestra venganza era agarrar a peñascazos sus casas a la salida de la función.” (Revista Oficial Centro de Hogar Tocopillano en Santiago, 1999).

La brillante trayectoria y su destacable trabajo fue coronado en el año 1977 cuando la Municipalidad de Tocopilla lo distinguió con la medalla Orden al Mérito Ciudadano. El recordado Choña falleció el 22 de septiembre del 2003 a los 97 años, dejando un valioso legado y una memoria insuperable. Hoy, una Junta de Vecinos lleva su nombre.
           
Damir Galaz-Mandakovic (2009) 


Comentarios