CARMEN OLIVERO


Carmen Olivero Barrios, nació en el Puerto de Gatico, pero rápidamente se trasladó a Tocopilla, en donde, desde pequeña, comenzó a disfrutar del Jazz, al corto plazo comenzó a cantarlo.

Fue hija única de Olga Barrios Aguirre y de Héctor Genaro Olivero Troncoso. Se casó, con Pedro Arévalo, deportista tocopillano muy destacado.

Su melomanía es, quizás, la herencia de sus padres, también recordados por la comunidad como grandes músicos: Olga fue pianista y Jenaro destacaba en la ejecución de la batería.

Con la práctica de aquellos memorables  fox trot melódicos emitidos por la voz de Carmen, desde pequeña, gracias a sus extraordinarias condiciones vocales, se convertió en lady crooner, como se conocía a las cantantes de jazz, en la orquesta de sus padres. Orquesta que era infaltable en todo los eventos bailables o en actividades culturales que se realizaban en el Tocopilla de antaño.

Nos cuentan sus conocidos que todavía recuerdan su talento, que nunca quiso incursionar profesionalmente en el canto, pese a las reiteradas ofertas y peticiones que recibió de grandes orquestas que visitaron Tocopilla.

Al fallecer sus padres, conformó el conjunto musical Las Primas, obteniendo importante popularidad tanto en Tocopilla como en la pampa. Dicho grupo existió hasta el año 1976.

Cultivó con destreza y un privilegiado registro vocal diversos estilos musicales como el jazz, zamba, bossa nova, la rumba, entre otros. Fue directora de la famosa “Orquesta Olivero” y también participó en un grupo de jazz compuesto por médicos antofagastinos.

Pararelamente a sus actividades musicales, estudió inglés en Iquique, obteniendo el título de secretaria bilingüe, permitiéndole ingresar a las filas de la Cía. Salitrera Anglo Chilena, después Anglo Lautaro y finalmente Soquimich. Luego se retiró por contraer matrimonio con el recordado ex deportista Pedro Arévalo Saavedra, matrimonio del cual nació Rodrigo, tecnólogo médico que laboró en  Santiago. No obstante, trabajó en Codelco, División Tocopilla, hasta su retiro definitivo.

Lamentablemente, al fallecer su esposo, Carmen dejó parcialmente de lado sus actividades artísticas, manteniendo un bajo perfil y dedicándose sólo a su hogar y a cultivar su amistad con sus numerosas amigas, entre ellas las hermanas Alzamora-Bámbara, quienes le brindaron un fuerte apoyo, aún antes de que comenzara a manifestar signos de la cruel enfermedad que le afectaba. No obstante, en el transcurso de su madurez seguía con una activa vida social participando en el Coro de Codelco, en el Coro  de Profesores “Florentino Cortez Ruiz” y sus últimos años en la ciudad, como profesora de piano de la Escuela Gabriela Mistral.

Los tocopillanos del ayer, sus numerosos amigos y parientes, asimismo sus ex compañeros de trabajo, la recuerdan como una mujer muy valiosa, destacada profesional y sobresaliente intérprete vocal, y una ejecución en piano casi inimitable, que le dio prestigio a la ciudad como una de sus pocas artistas que alcanzó éxito y pudo ser conocida, apreciada y aplaudida en otras latitudes.

Sus restos fueron cremados y los planes de su único hijo Rodrigo[1], eran traerlos a la amada cuna de su madre.


D. Galaz-Mandakovic, 2010.


[1] Rodrigo Arévalo fue asesinado en Santiago de Chile en el año 2008, su caso fue conocido a nivel nacional.

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