DOMINGO LATRILLE Y EL GUANO

Eduardo Owen
Damir Galaz-Mandakovic

En el año 1841 Domingo Latrille declaró los depósitos de guano en el lado norte de la península de Mejillones. El gobierno boliviano otorgó una concesión para explotar las covaderas llamadas Angamos y Orejas de Mar hasta el año 1842. Así lo hemos corroborado según la infinidad de documentación emanada desde el Estado boliviano.[1]

Para citar un ejemplo sobre el rol de los Latrille en la costa mejillonina, en 1858 en correspondencia dirigida a José Santos Ossa, avecindado en Cobija, quien había solicitado concesiones para extraer guano, los bolivianos responden: “dirijo ante V.E. una propuesta para esplotación y esportación de guano en toda la costa de esta república, mejorando, en cuanto sea posible la contrata de compra que hoy tiene el señor don Domingo Latrille sobre el mismo negocio…”.[2]

Pero detrás de estos documentos y sugerencias expresadas por los bolivianos en Cobija, notamos que las intenciones iban por otro lado, en el sentido de notar una oportunidad que tuvo Bolivia para mejorar sus arcas fiscales ante la tributación que ofrecería la explotación de guano. O bien, como una forma de marcar soberanía en terrenos con fronteras en tensión diplomática.

La carta en su desarrollo llega hasta el punto que menciona lo siguiente: “al dirigir mi propuesta sobre un negocio de que se ocupa actualmente otro empresario –Latrille-, no es mi ánimo causarle daño, ni embarazarle en manera alguna el lleno de la que tiene celebrada con el gobierno”.[3] La idea era ampliar la explotación explicitando que Latrille no poseía exclusividad sobre la actividad en cuanto a concesión.

Dentro del negocio que ofrecían los bolivianos a Latrille, en el punto nueve de la propuesta se menciona que: “se esceptúa de la prohibición en el contrato de don Domingo Latrille para esplotar de ocho a diez mil toneladas de guano, aceptado por el gobierno en treinta y uno de julio de mil ochocientos cincuenta y siete, concediéndole a dicho contratista que señale un depósito o lugar de donde deba esplotar y cargar el número de toneladas que le faltan para llenar dicha contrata, lo cual, fenecido, será obligación del gobierno hacer que suspendan sus trabajos y quedará dicho depósito a favor y disposición  del proponente”.[4]

Las investigaciones de Óscar Bermúdez[5] nos reseñan que “la primera actividad -de explotación del guano- en Mejillones, la inició don Domingo Latrille…”.  Del mismo modo Isaac Arce[6], refiriéndose a la fundación y desarrollo del puerto de Mejillones, sugiere que este puerto “permaneció completamente deshabitado hasta 1840…” A continuación menciona a Domingo Latrille como el descubridor de los yacimientos de guano en 1841 y el hecho de que los explotara hasta 1842.

También se ha mencionado el cargamento de más de 2.000 toneladas que remitiera Latrille hacia Europa en el buque inglés Horsburg.[7]

Mejillones, o Mexillones en el Castellano antiguo, adquirió su nombre de los primeros exploradores españoles, debido a la abundancia de estos moluscos hallados en sus costas. Sus litorales fueron recorridos por los pescadores y mariscadores changos, pero sólo comenzó a establecerse una población más numerosa en esa caleta pesquera después de la apertura de la explotación de las covaderas de guano en el lado norte de la península, descubiertas en 1841 por Domingo Latrille.[8]

Tal descubrimiento del guano, además de la incipiente explotación de minas de cobre, fue constituyendo la formación de un caserío, estableciendo las bases de una futura ciudad. Estos sectores constituían una de las bahías más amplias y seguras del litoral del Pacífico sur.

El incremento en la extracción de guano fue impulsando no sólo la llegada de una población flotante, sino que también fue abriendo el apetito de los capitales chilenos que respaldados por el gobierno de Chile, comenzaron a disputar en cuanto a soberanía la posesión de estos territorios. Un hecho crucial es cuando el Presidente de Chile, Manuel Bulnes (1841-1851) plantea la necesidad de explorar la zona a través de una comisión con el propósito de descubrir si en el territorio de la república existían algunas guaneras que cuyo beneficios pudiese proporcionar un nuevo ingreso al Estado. Para ello se inspeccionaría desde Coquimbo hasta el Morro de Mejillones en 1842.

Después de ser declarada la Ley del Guano[9] en 1842, Mejillones profundizó el flujo migrante destinado a explotar los yacimientos excrementicios.

En 1845 la bahía es ocupada por la Armada chilena, momento en que establecieron un fortín a modo de punto de control y de posesión de los territorios. Se ha establecido que este impulso en la explotación del fertilizante natural, conllevó a que en el lapso que va desde 1842 a 1857, se cargaran 116 barcos autorizados por Chile.[10]

En las actas y memorias de la Cancillería de Chile publicadas en 1862, notamos que el tema de los límites ya entraba en discusión con el vecino país. Bolivia presentaba informes con antecedentes históricos defendiendo sus posesiones en la costa del actual norte de Chile. El Estado chileno buscaba, supuestamente, reivindicar antiguos territorios señalados por los tiempos finales de la Colonia.

En uno de esos informes surgido en 1858, se exponía que la costa de Atacama desde Cobija hasta Paposo estaba inhabitada y solamente algunos buques peruanos que arribaban a Cobija con frutos, pasaban con licencia de autoridad boliviana -residente en dicho puerto- a cargar guano en Angamos, en la isla de Lagartos y la isla Santa María para llevar al puerto de Islay donde los agricultores de Arequipa se proveían para beneficiar sus tierras.

El documento afirma: “El uso de este poderoso abono se introdujo en Europa donde se abrió un vasto mercado que aumentó considerablemente la demanda i por consiguiente el interés de la explotación. Uno de los primeros especuladores de este artículo en Bolivia fué el ciudadano francés don Domingo Latrille quien se hizo adjudicar con la autoridad de Cobija en el año de 1841 las guaneras de Angamos i Orejas de Mar i cargó de guano un buque inglés Horsburg”.[11]

Luego se cita un importante documento emanado desde la Jefatura Política del Distrito Litoral Caja de Gobierno en el  puerto Lamar, con fecha 29 de julio de 1858, en él se busca identificar el carácter del puerto de Mejillones, en cuanto a puerto boliviano que sobrellevó intromisiones chilenas, provocando la tensión entre los gobiernos.

“Al Señor Presidente Unipersonal del Distrito Señor sírvase Ud. levantar a la brevedad posible una sumaria información con arreglo a la lei sobre los puntos siguientes: Si la bahía de Mejillones fuera siempre poseída por la República sin que ni remotamente se pretendiera por otro Estado derecho sobre ella hasta el 20 de agosto del año pasado -1857- en que el Comandante Goñi de la corbeta de guerra Esmeralda ocupó dicha bahía declarándola contra todo derecho justicia i práctica de la propiedad de Chile. Si por consecuencia seguramente de las guaneras que se descubrían en la costa del sur de este puerto es notorio que el Gobierno chileno se apoderó hacia el año de 1842 a 1843 de la primera guanera situada al sur de Mejillones i sucesivamente fué introduciéndose hasta la bahía antes insinuada a pesar de las protestas i reclamaciones hechas por el Gobierno i otras autoridades de Bolivia”.[12]

Para esta moción sería pertinente y preciso el interrogatorio a empresarios claves que, gracias a las concesiones otorgadas por el Estado boliviano, podrían corroborar la pertenencia de Mejillones a Bolivia. Nos dice el documento: “Los testigos que deberán llamarse para organizar la sumaría pedida expondrán además cuánto supieren referentemente al contenido de los dos anteriores puntos. Francisco Buitrago Tribunal del Partido Lamar 2 de agosto de 1858.”

La respuesta fue la siguiente: “Recíbase la sumaria información que se solicita al efecto el alguacil presentará a los señores Domingo Latrille, Francisco Zirisa, Juan Gardaix i Eduardo Quijano.” El interrogatorio no debía esperar, por ello: “En esta capital del puerto Lamar horas dos de la tarde del día dos de agosto de mil ochocientos cincuenta i ocho, el alguacil presentó ante el señor Juez de primera instancia a don Domingo Latrille natural del Imperio francés i avecindado en este puerto hace diez i nueve años mayor de edad casado i minero”.

El testimonio de Latrille fue considerado en primera instancia por ser un actor clave en los orígenes de la explotación de las covaderas de Mejillones. En esa situación Latrille, “… quien prestó juramento en legal forma i habiendo sido interrogado sobre el tenor de los dos puntos qué contiene la nota antecedente, contestando al primero de ellos dijo que le consta que Bolivia ha poseído siempre la bahía de Mejillones i los demás terrenos de su territorio al sur de esta hasta el Hueso Parado”.[13]

Frente al suceso de la intromisión de la corbeta Esmeralda, Latrille afirma: “sólo el año 1847 -a través de -la fragata de guerra chilena, Chile tomó posesión de la referida bahía en vista de la superioridad de su fuerza sobre las fuerzas bolivianas i que desde aquella fecha hasta el 20 de agosto del año pasado, Bolivia los ha poseído de nuevo en pleno dominio i sin ser perturbada por nadie hasta el 20 de agosto mencionado en que la corbeta chilena Esmeralda arribó nuevamente a Mejillones con las mismas pretensiones que -tuvo- Chile el año cuarenta i siete”.[14]

Latrille comienza a entregar detalles relevantes, como aquel que indicaba que, durante el intervalo de la venida del uno al otro buque de origen chileno que quebrantaron los límites, se descubrieron las minas de Ñaguayan, las del Cerro Gordo y las de Santa María (ésta última al sur de Mejillones) minas que fueron adjudicadas por las autoridades bolivianas y según las leyes de ese país. En ese escenario, Chile no realizó reclamo alguno, ni dio algún paso en apoyo de lo que reclamó después.



Domingo Latrille atestigua que: “es mui cierto que las guaneras fueron la causa de la ocupación de parte del territorio boliviano que esta principió después de la venta del guarda costas boliviano jeneral Sucre el año 1843 o 1844. Mientras existió dicho buque hizo respetar íntegro el territorio boliviano desde el Hueso Parado al sur hasta el río Loa al norte. Después de dicha venta furtivamente principiaron los buques chilenos a cargar guano al sur de la Chimba adelantaron sucesivamente hasta Orejas del Mar i Angamos sobre todo después que la compañía inglesa que trabajaba por cuenta de Bolivia en estos últimos puntos suspendió sus trabajos”.[15]

El relato se torna más interesante cuando Domingo Latrille expresa su condición de testigo ante hechos que involucraban trasgresiones de soberanía, dijo Latrille: “Se animaron los chilenos a pasar a Mejillones i llegado a noticia de esta Prefectura –se- mandó apresar a la peonada i traerla acá al poco tiempo (año 1847) vino la fragata Chile de 44 cañones recibió a su bordo los peones i valida de su fuerza los restableció en Mejillones a pesar de las protestas de esta autoridad quien después de la marcha de la referida fragata mandó derribar del morro de Mejillones la bandera chilena”.[16]

La visita de la fragata fue el primer paso oficial del Gobierno de Chile desde que ha nacido la cuestión y problemática sobre los límites. Sobre el interrogatorio a Latrille se dijo: “que es cuanto tiene que esponer, leída que le fué esta declaración persistió i se ratificó en ella firmándola el señor Juez de que doi fé, Sr. Berdecio, Domingo Latrille, Luis Indaburo”.

Sobres estas problemáticas, las relaciones de Bolivia y Chile, eran confusas y tensas. Bolivia acusaba a Chile de violar su soberanía al entrometerse sin aviso en Mejillones.

La investigación con raíces históricas y jurídicas llevada a cabo por los bolivianos fue extensa. Las circulares internas hablaban de confirmar la participación de Latrille en la explotación de guano en Mejillones. Por ejemplo, la Jefatura Política del Distrito Litoral, Caja de Gobierno en el puerto Lamar a 24 de setiembre de 1858 enviaba solicitud de información indicando al señor Presidente del Tribunal unipersonal del Distrito con la orden de levantar información legal sobre si las guaneras de Angamos y Oreja del Mar fueron explotadas antes del año 1842 por Domingo Latrille “…a quien sucedió en el negocio expresado la casa de Myers Bland en sociedad con el Gobierno. La Jefatura deja al arbitrio de Ud. la elección de los testigos que deban llamarse a declarar en aquel hecho de notoriedad tan absoluta. Dios guarde a Ud. Firmado Francisco Buitrago Tribunal de 1º Instancia de Lamar a 27 de setiembre de 1858”. [17]

Vista la situación de interrogatorio realizado a Latrille, interrogaron a un mayordomo de Latrille, llamado Francisco Pérez. El documento menciona: “en este puerto Lamar, horas nueve de la mañana del día cuatro de octubre de mil ochocientos cincuenta i ocho, el portero alguacil presentó ante el Juez de primera instancia de este Tribunal a don Francisco Pérez, de cincuenta i nueve años de edad, casado, comerciante, natural de Perú i residente en este puerto hace el tiempo de veintisiete años…”.

Identificado el interrogado, éste señaló que: “con motivo de haber sido mayordomo de don Domingo Latrille, sabe i le consta que las guaneras de Angamos i Oreja de Mar fueron esplotadas por este señor antes del año cuarenta i dos, que asimismo sabe i le consta que a dicho Domingo Latrille sucedió en el trabajo de las guaneras expresadas las casa de Myers Bland i Compañía”.[18]

Evidenciamos que en virtud de las adjudicaciones a Latrille para la explotación del guano en Mejillones, trabajó todo el año 1841 cargando un buque inglés llamado Malcolm. No estaba precavido Latrille que el gobierno boliviano celebró un contrato con Myers Bland & Compañía, afectando a todas las guaneras de la costa boliviana, por dicha razón, Latrille fue despojado quedándose con gran cantidad de guano explotado, pero que el gobierno, reconociendo “su buena fé i el justo título con que había hecho la explotación” se comprometió con una indemnización.




[1] Entre ellas, ver: Memoria Ministerios de Relaciones Exteriores de Bolivia (1871) Sobre la cuestión de Mejillones. Presentada a la Asamblea Extraordinaria, reunida en Oruro en mayo de 1863. Imprenta del Siglo, Cochabamba. Ver también: Copias de Documentaciones de López Gama y el gobierno boliviano (1871) Espediente de reclamación hacia el gobierno de Bolivia.
[2] Ibídem. Pág. 19
[3] Ibídem. Pág. 19.
[4] Ibídem. Pág. 21.
[5] Bermúdez, 1963: Pág. 179.
[6] Arce, 1930: Pág. 35.
[7] Santivañez, 1863.
[8] Santivañez, 1863.
[9] La conocida como Ley del Guano, fue promulgada por el gobierno chileno el 31 de octubre de 1842. Aquella ley mencionaba en su artículo 1º que, “Se declara de propiedad nacional las huaneras que ecsisten en las costa de la provincia de Coquimbo, en el litoral del desierto de Atacama i en las islas i islotes adyacentes”. Para los bolivianos este ley significaba el despojo total, totalmente arbitrario, turbando la posesión en que se hallaban las islas e islotes. Las reclamaciones del Estado boliviano no se dejaron esperar. Desde ahí los conflictos sobre la soberanía de Mejillones no cesarían, incluyendo conflictos entre empresarios, políticos y militares.
[10] Santivañez, 1863.
[11] Memoria Departamento de Relaciones Exteriores presenta al Congreso Nacional 1862. Pág. 55. Cita de informe de 1858, firmado por Manuel Macedonio Salinas.
[12] Memoria Departamento de Relaciones Exteriores presenta  al Congreso Nacional 1862. Pág. 55. Cita de informe de 1858, firmado por Manuel Macedonio Salinas.
[13] Memoria Departamento de Relaciones Exteriores presenta  al Congreso Nacional 1862. Pág. 57. Cita de informe de 1858, firmado por Manuel Macedonio Salinas.
[14] Ibídem.
[15] Ibídem. Pág. 65
[16] Ibídem. Pág. 66.
[17] Memoria Departamento de Relaciones Exteriores presenta  al Congreso Nacional 1862. Pág. 55. Cita de informe de 1858, copias de documentación del Estado boliviano.
[18] Memoria Departamento de Relaciones Exteriores presenta  al Congreso Nacional 1862. Pág. 74. Cita de informe de 1858, firmado por Manuel Macedonio Salinas.

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