ALBACORAS Y TROFEOS

La pesca en Tocopilla tuvo una innovación: lo que hacían los antiguos changos y sus descendientes para subsistir, para los ingleses salitreros la pesca fue motivo de trofeos, pergaminos y reportajes en revistas internacionales. Fue otra de las tantas derivaciones que tuvo la inmigración relacionada con la industria del salitre y termoeléctrica. Las asimetrías técnicas aparejadas con los inmigrantes, derivaron en la “deportización” de la pesca, significando nuevos volúmenes en los muelles locales.

En Tocopilla, Antofagasta, Iquique y Arica, abundaban los ejemplares más codiciados por los pescadores aficionados, desde aquellos de 40 a 50 libras, como el dorado y el delfín, hasta los más grandes, como el tiburón mako, el marlín o pez aguja, el marlín negro o peje-zuncho y el pez espada o albacora, que pesa normalmente sobre 500 libras.

En Tocopilla se capturaron, con caña y lienza, ejemplares más grandes y en mayor número de albacoras que en cualquier parte del mundo y el récord femenino de esta clase de pesca fue logrado en estas aguas por la señora Kip Farrington, con un ejemplar que pesó 659 libras en el año 1941.

También está el registro de la pesca del pez espada detentado por Mr. W. E. S. Tuker con un espécimen de 860 libras obtenido en Tocopilla. Este record vino a superar la marca de Jorge Garey con su registro de un ejemplar de 842 libras cogido también en las aguas de Tocopilla en el año 1936. Estas hazañas fueron validadas por The International Game Fishing Association.




*Ilustración de Lynn Bogue Hunt publicada en Pacific Game Fishing (1942) Estados Unidos.




Damir Galaz-Mandakovic F.

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