TRANSFORMACIONES E INCLUSIONES FUNCIONALES DEL CAPITALISMO MINERO EN LA COSTA DE ATACAMA: EL CASO DE TOCOPILLA (1914-2014)







TRANSFORMACIONES E INCLUSIONES FUNCIONALES DEL CAPITALISMO MINERO EN LA COSTA DE ATACAMA: EL CASO DE TOCOPILLA  (1914-2014)

*Por Damir Galaz-Mandakovic
Doctorat Histoire, Université Rennes 2
Doctorado en Antropología, Universidad Católica del Norte


Conferencia dictada en el Institut des Hautes Etudes de l'Amérique latine de París,
Institut de l'université Paris III, Sorbonne Nouvelle en el seminario “Les systèmes miniers dans le désert d'Atacama: cycles, cultures et échelles de production
17 de Junio 2016

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Los hermanos Guggenheim de EE.UU. forjaron un colosal proyecto para desarrollar industrialmente la mina de Chuquicamata, en ese escenario conformaron The Chile Exploration Company el 11 de enero de 1912 en la ciudad de New Jersey.

La ejecución del proyecto minero estableció un importante radio de influencia en distintas comunidades adyacentes, entre ellas la ciudad de Tocopilla distante a 140 kilómetros de la mina, comuna en donde se instaló una vanguardista Planta termoeléctrica para apoyar todo el proceso extractivo y los procesos de electrolisis del cobre.

De esta forma, se trazó una nueva producción del paisaje industrial. Esa nueva configuración fue la expresión de una nueva articulación y dinámica industrial entre el desierto y la costa satelital, dos polos de desarrollo industrial que significaron la instauración de dos territorios con economías de aglomeración.

Estos polos, Tocopilla y Chuquicamata, se enlazaron a través de procesos económicos, tecnológicos, mecánicos, logísticos y la configuración de un campo social que atestiguó una serie de procesos migratorios, laborales, urbanos e identitarios derivados de la presencia del consorcio norteamericano.

En la inauguración de este proceso minero, Tocopilla transitó desde una exterioridad complementaria, registrada en un momento preindustrial de Chuquicamata, hacia una inclusión funcional una vez que el escenario de industrialización fue instalado.

Al mencionar esa exterioridad complementaria con Chuquicamata, indicamos que Tocopilla estaba implicado en la dinámica minera de Atacama desde la década de 1840. Pero esa dinámica y vinculación con Chuquicamata era de una relevancia menor. Sus relaciones y sus desarrollos eran autónomos y escasamente articulados, a saber que era la exportación de salitre del cantón El Toco, bajo el sistema Shanks, lo que dinamizaba la economía tocopillana.

Entonces, esa exterioridad complementaria que representaba Tocopilla para la heterogénea minería en Chuquicamata, estaba dada por la presencia de muelles, el envío de productos marinos, prestación de mano de obra y tenues migraciones al mineral chuquicamatino.

Al momento de incluir funcionalmente a Tocopilla, en 1914, se constituyó un nuevo proceso que significó un enlace directo con Chuquicamata, una participación y articulación moderna, capitalista y satelital. Tocopilla pasaba a ser parte de un triángulo geográfico utilitario para el proyecto cuprífero constituido por Chuquicamata, la mina; Tocopilla, la termoeléctrica y Antofagasta, el puerto.

La implementación de la termoeléctrica incluyó un rol logístico y productivo que adicionó un nuevo proceso de proletarización, transformaciones urbanas, nuevas influencias extranjeras en sus dinámicas sociales y una polución estructural.

Ante los silencios y borraduras de Tocopilla en la historiografía y antropología regional, nos preguntamos:

¿Cómo fue la experiencia tecnológica, técnica y social de esta inserción tecnológica capitalista una vez que The Chile Exploration Company industrializa la mina de Chuquicamata, incluyendo funcionalmente a Tocopilla a través de la instalación de una gran termoeléctrica en 1914?

La instauración de la termoeléctrica significó la composición de una inserción tecnológica a gran escala, articulándose con el orbe capitalista. En el marco de esta conferencia, analizaremos cuatro ejes ordenadores.

1.             Poderosas turbinas, calderas, grandes estanques para petróleo, un gran sistema de postación y nuevos flujos navieros comenzaron desde el año 1914 a caracterizar al poblado  tocopillano.

Esta inserción tecnológica a la vanguardia del orbe, estaba sustentada en una asimetría: la planta eléctrica de Tocopilla desde 1915 superaba en kilowatt a la potencia de Potomac Electric Power que abastecía de electricidad a Washington. A saber del dato anterior, Tocopilla, el puerto de la luz para la épica cuprífera, estaba a oscuras: porque la energía eléctrica se distribuyó recién en el año 1942. Es decir, una asimetría de 28 años. Una planta eléctrica destacada mundialmente estaba emplazada en una oscura ciudad. Usinas eléctricas de vanguardia continental convivían con lámparas a parafina y velas de la población local. Una violenta frontera marcada por la técnica.

Por otra parte, la impronta eléctrica norteamericana de The Chile Exploration Company efectuó un importante enlace a la producción salitrera, constituyéndose la fase Guggenheim que significó la instauración de las Oficinas salitreras María Elena (1926) y Pedro de Valdivia (1931), significando además la electrificación del ferrocarril Tocopilla al Toco en 1926-27, incluyendo, posteriormente, la mecanización del embarque. El ciclo Guggenheim conllevó la explotación de un mayor volumen de caliche aprovechable, significando el aumento de la producción de salitre, la diversificación y la continuación del ciclo salitrero hasta el día de hoy. La termoeléctrica al alimentar el sistema Guggenheim pudo resistir a la dura crisis de 1929-1932 y permitió que el ciclo salitrero nunca acabara.

2.             Paralelo a este proceso, surgió la conformación de una nueva ciudad. Se inició en el primer lustro de la década de 1920 la implementación de village workers o los campamentos para obreros y empleados, es lo que conocemos como la Villa Covadonga y la Villa Americana y la Villa Chilex.

Estos campamentos eran verdaderas urbes tanto por su extensión como por su aspecto y eran también la expresión del paternalismo empresarial. Una estética barrial de la diferencia, con Pulpería, hospital, iglesia, sedes de club, estadios, canchas de futbol, beisbol y tenis, con un extenso y bien distribuido sistema de electrificación. Además de un sistema de seguridad policiaco privado.

Vemos que la termoelectrificación y el nuevo barrio en Tocopilla configuró un proceso fuerte de disciplinamiento a través del Company dando paso a relaciones capitalistas y coloniales con la proletarización de la población local, disipándose la influencia o injerencia del Estado, emergiendo también desestructuraciones de modos de vida local, el desarrollo de violencias simbólicas y fomento de la segregación urbana.

La administración del territorio, en cuanto a orden de los cuerpos, circulación, disposición en el campamento, disciplina, higiene, alimentación, separación por estado civil, etc. da muestra de una gestión biopolítica de los trabajadores.

El company town era un espacio de clausura local, una grafía de la segregación y la moralidad respectiva según los parámetros “de los gringos”. Son estos barrios una biopolitización del territorio. La instauración de una máquina laboral, pedagógica, sanitaria y moral. La diferencia entre el norte y el sur de la ciudad, era la diferencia entre “villa” y “pueblo,” era la diferencia entre “gringos” e “indios de la costa” (según el lenguaje estadounidense).

3.             Otra línea de interpretación nos remite a que esta termoelectrificación dio paso a un fuerte proceso de colonización que también facilitó una multinacionalización del territorio. Esta situación se tensiona con los tempranos proyectos chilenizantes, a saber que son los inmigrantes los que están determinando en gran parte de las dinámicas locales, económicas, tecnológicas, urbanas, sanitarias, arquitectónicas, simbólicas, disciplinarias, incluso deportivas. Se desarma el ortograma nacionalista para la compresión homogénea del llamado “Norte Grande”, porque atestiguamos una agencia privada que desarma la narrativa que ha predominado para estas vertientes y márgenes nacionales, a saber que los emprendimientos y economías étnicas constituyeron una nueva Tocopilla extranjerizada.

La llegada de la termoeléctrica configuró nuevos flujos migrantes, siendo Tocopilla una localidad gravitante que, a través de distintas redes, facilitó la llegada de diversos colectivos internacionales cada uno especializado en algún rubro de las distintas económicas étnicas: chinos, japoneses, ucranianos, yugoslavos, españoles, griegos, italianos, bolivianos, peruanos, alemanes, entre otros.

La multinacionalización se manifiesta en los procesos extractivos y de identidad que marcaron nuevas escrituras en el territorio. Todos estos procesos, tanto de industrialización y migración, expresaron la porosidad de la frontera: la fragmentación disipada, en los hechos de la influencia administrativa nacional.

En este sentido, entendemos el proceso de la nueva cartografía que se inscribe económicamente, para situarlo en la discusión entendiéndola como una regionalización capitalista foránea que sortea y soslaya en los hechos las fronteras y administraciones estatales.

Entonces:  ¿De qué territorio estaríamos hablando? ¿A quién pertenece? ¿Tocopilla jurídicamente chilena, dejó de serlo en su dinámica social y económica interna? ¿Es sólo lo jurídico y la geopolítico el único centro organizador de la identidad?

¿Cómo calzamos el temprano proceso chilenizante ante una impronta extranjera? En la lógica de Nolberto Esposito: ¿Es esto un proceso im-político que problematiza la ausencia de un Estado a través de una omisión? ¿Es esta una filoxenia que operó en la permisividad del Estado rentista para la inmigración capitalista que moldeó la dinámica local? ¿Qué significó ser chileno en esas tierras gringas campeona de beisbol? ¿Dónde situamos la soberanía al momento en que EE.UU. instaló cañones e insertó soldados custodios en el marco de la II Guerra Mundial? ¿Dónde quedó el Estado superado por el paternalismo gringo?

4. La última línea o hipótesis se orienta en demostrar los costos asociados al desarrollo de la industria minera de Chuquicamata en Tocopilla, constituyeron al puerto como una zona de sacrificio ambiental ante la quema de combustibles fósiles útiles para la generación eléctrica, costos ambientales que afectan histórica y profundamente a la población, disponiendo de sus cuerpos (por sobre todo los pulmones) para el desarrollo de la industria cuprífera.

Esta escena de zona de sacrificio se evidencia hasta el día de hoy con el fuerte impacto ambiental por la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón, pet-coke) contribuyendo a la acumulación de gases invernadero, acidificación, contaminación del aire y suelo con metales pesados (mercurio, arsénico, níquel, vanadio, cadmio, plomo, etc.), acumulación de cenizas dentro de la ciudad, contaminación del mar (muerte del fitoplancton y zooplancton, afectación al circuito trófico) daño de las capas superficiales y ozono troposférico, situaciones que provocan una externalidad negativa de las actividades mineras: históricas altas cifras de cáncer en los tocopillanos y un paradojal alto costo de la electricidad para uso doméstico.

Para concluir, podemos decir que, cuando hablamos de esta inserción tecnológica, termoeléctrica y minera, atestiguamos el surgimiento de una nueva cartografía que desde lo regional se conecta lo económico y lo tecnológico con el capitalismo mundial, emergiendo una supremacía de un consorcio extranjero transformador del territorio chileno.

El proyecto se define por la disociación. Como afirmó Harvey, “sin el desarrollo geográfico desigual y sus contradicciones, el capital se habría osificado hace tiempo y habría caído en el caos. Es un medio clave para la reinvención periódica del capital por sí mismo”.

Consideramos que los procesos locales de esta verdadera inserción tecnológica e industrial a gran escala y la asimetría que se construye con el poblado, son procesos que se tensionan con la “epopeya virtuosa”, tecnofuturista y con gran parte de la narrativa maestra y nacionalista con la que siempre se ha querido caracterizar la historia de Chuquicamata, en cuanto a su envergadura técnica, productiva, social, política y económica.

La metanarrativa historiográfica sobre Chuquicamata ha invisibilizado al oscuro satélite tocopillano, que además tuvo que dinamizarse en base a los requerimientos capitalistas norteamericanos. Una inclusión utilitaria que hasta el día de hoy manifiesta sus costos y sus sacrificios ambientales con la proliferación de metales pesados por efecto de la quema de petróleo y carbón durante más de 100 años.

En ese sentido, “la luz” producida en Tocopilla fue potente para encandilar la influencia del Estado, constituyéndose Tocopilla como un escenario multinacional, en una periferia, en una zona exenta del Estado de Chile, en un territorio heterogéneo.

Esto lo decimos porque las dinámicas económicas y sociales evidenciadas en el pequeño puerto, nos remite a una desterritorialización nacional, para dar paso a un desarrollo por orden exógena de la mano de una entidad privada translocalizada. Este proceso constituyó una cartografía económica y tecnológica alóctona produciendo un nuevo paradigma relacional entre capitalistas, población local y Estado.

La inscripción del puerto con la economía global se ejerció constituyendo asimetrías. A saber que la economía global capitalista es en sí misma policéntrica, porque va produciendo espacios capitalistas con desarrollos desiguales y jerarquizados, porque existen nodos que son selectivamente articulados para funcionalizar el orden exógeno.

Entonces, podemos decir que la inclusión funcional de Tocopilla para el proyecto industrial de Chuquicamata fue óptima, pero tuvo un sustrato de anomalía y asimetría respecto al poblado, el cual evidenció un desarrollo dispar, siendo un puerto que evidencia ausencia de beneficios respecto a las ganancias que generaron y generan las actividades mineras. Esa disparidad repercute en la pauperización de la localidad. Una zona de sacrificio que vivió la oscuridad y el impacto ambiental para componer otras zonas, las zonas de beneficio.

La comarca tecnológica constituida por el capital estadounidense, que poseía una gruesa frontera técnica, superó la noción de territorio nacional, porque transformó a Tocopilla en un espacio poroso, caracterizado por la colonización mercantil, política, cultural y ambiental de un territorio estableciendo nuevas desigualdades locales.

Muchas gracias.

Damir Galaz-Mandakovic


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