"VA EL MILLÓN"

En 1968 se creó la Sociedad Química y Minera de Chile, conocida como SOQUIMICH. Su propiedad era compartida entre el Estado (37%) y la Compañía Salitrera Anglo Lautaro S.A. (63%)
Asumido Allende, la industria se nacionalizó y quedó completamente en manos del Estado en 1971. En ese contexto, surgió la meta de producir 1 millón de toneladas de salitre y 3 mil toneladas de yodo. Una cumbia animaba el proceso: “Va el millón” del grupo Norte 6 de la Of. María Elena. La cumbia fue parte de toda una épica obrera, con fuerte contenido simbólico.
En 1971, la producción fue de 830 mil toneladas, significando un incremento de 23% en referencia a 1970. La producción de yodo subió en 12% y la sulfato de sodio en 43%. Las exportaciones de salitre ascendieron en 12% y su expansión en la agricultura nacional fue de 5%.
El golpe cívico y militar silenció la cumbia, la cual tuvo que ser enterrada en los patios caseros de la pampa. La meta obrera se diluyó.
Se inició entonces un oscuro proceso privatización, surgiendo SQM. El yerno del dictador, Julio Ponce Lerou recibió de su suegro las extensas concesiones de terreno de yodo, litio, salmueras y salitre. Incluyendo el traspaso de la Of. María Elena y Pedro de Valdivia, además de decenas de hectáreas en el desierto para futuras explotaciones. Recibió el ferrocarril Tocopilla al Toco (incluyendo toda la logística mecánica) recibió la propiedad de todas las concesiones de terrenos en la Península de algodonales en Tocopilla, además de toda Planta Mecánica de Almacenamiento y Embarque de Salitre a Granel (el Brazo Mecánico) incluyendo toda la logística naviera. Un gran regalo de la dictadura entre 1983 y 1987, el mismo periodo que atestiguó la estafa a los trabajadores a través de la creación de una empresa llamada “Pampa Calichera”, en donde los trabajadores tuvieron que comprar acciones ante la amenaza de despidos. Finalmente, la empresa era ficticia.
La cumbia resuena como un archivo de la memoria pampina. Cumbia que nos refresca estos actos de latrocinio militar y cívico que constituyeron empresas que financian corrupta y transversalmente la política nacional, al mismo tiempo que paga bajas patentes en el lugar en el cual está emplazada.

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