LOS BARRIOS

La ciudad crece por medio de sus barrios, estableciendo, a la vez, marcas y diferenciaciones. La noción de barrio se enmarca en un sentido de divergencia espacial y social, cuyo resultado denota segregación. 
El barrio y sus significados nos hace mención al carácter arquitectónico, urbano, a la dimensión del espacio dentro de la ciudad. Oponiendo a ello el centro, territorio generalmente vinculado a las zonas de administración y comercio. Sobre la base del barrio, se construyen o se imaginan límites, sobre el barrio se desarrolla la vida pública y se articulan las relaciones. El barrio, como constructo que implica un límite, tiene un nombre y un espacio que vendrá a dotar de cierto distintivo dentro de la ciudad. 
Los barrios son la grafía de imágenes y también imaginaciones desde el territorio en el cual se emplazan. Muchas veces el barrio vendría a establecer el símbolo residencial de la base social, de la gente, de la ciudadanía, territorios que el político profesional dice representar: en tiempos de campaña electoral los políticos “caminan el barrio”, “van a la pobla”, o también “bajan a los barrios” expresando la verticalidad del poder hallado en lo “alto”, quizás barrio, población, “pobla”, “bajar”, “caminar”, “cerca de la gente”, simbolizan la cercanía con el barrio, confluyendo semánticas y referencias sociales que de pronto estigmatizan o también desprecian. 
Ocurre aún que ciertos vecinos se identifican con esas mismas categorías, a que son gente de barrio, que pertenecen a ese “barrio de abajo”, lo que equivaldría a ser humilde, siendo ésta “bajeza” un elemento que legitima y valida moralmente sustentándose en una supuesta autenticidad y carácter popular de su habitar. 
El centro de la ciudad comúnmente es asociado al consumo, mientras más lejos se vive, menos se consume, al menos en el escenario de precariedad que nos evidencia Tocopilla. Surgen los relatos centrados en temáticas de la calidad de vida. 
Si bien el proyecto de barrio en la ciudad ejecutados por el Estado, siempre tuvo como finalidad un mejoramiento de las condiciones de vida de variados sectores, hoy la ciudad, Tocopilla contemporánea, es entendida como foco de conflicto, con problemas que se ahondan constantemente, todo en un macro escenario de neoliberalismo desatado. Por lo general cuando se habla de barrios marginados, además de criterios discursivos o de memoria, éstos son fundados de ese modo por su limitante al consumo, situación que no iría aparejada con el sistema económico que promueve el consumo de todo tipo de productos, insumos y servicios. La ciudad y sus centros comerciales, “el centro” como lo “opuesto” al barrio, a lo residencial, proporciona los consumos, pero cuando el barrio se ve limitado, surge el relato de la precariedad de la calidad de vida y la sensación de marginalidad. 


Igualmente los barrios nos remiten a procesos de deshistorización, que puede ser entendido como el relato que hace mención a un pasado, a un pasado que fue mejor que el presente, no obstante, estos relatos no pueden precisarse históricamente. ¿Dónde hallamos ese pasado? ¿En qué proceso? ¿En qué fecha? ¿En qué periodo? Quizás en “ese pasado” también existía la noción de que todo tiempo pasado fue mejor. Sin embargo, siempre se alude a cierta naturaleza de la vida sana, distinta a estos presentes “negativos”. Entonces podemos entender que se hace referencia a un cierto tipo de valores más que a un tiempo definido, preciso y medible en el tiempo. Se expresa de este modo una ideología.

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