HERMANOS LATRILLE: IMPRONTA EN EL DESIERTO. PRESENTACIÓN DEL LIBRO POR PARTE DEL ESCRITOR CRISTHIAN CASTILLO PÉREZ





Por Cristhian Castillo Pérez

Texto preparado para el lanzamiento del libro realizado el 6 de julio de 2015 en Rotary Club Tocopilla.

Antes que uno de los autores de este libro partiera a Francia a fines del año pasado, sostuve con él una animada conversación sobre la obra que vengo a reseñar, y que en su momento, quedó pendiente hasta no hace mucho que recibí el manuscrito.

Recuerdo, por ejemplo, que me dijo que Domingo Latrille no era un ingeniero como todos hemos creído por décadas, sino un vendedor en un negocio de vidrios y pinturas, luego fue contratista, según el censo realizado en la ciudad de Pau, Francia en 1836; que no existe un acta de fundación de nuestra ciudad como se cree ,ni en Bolivia ni Chile, sólo mensuras para reorganizar de alguna manera los asentamientos mineros del campamento de Tocopilla; así como el busto que luce nuestra recién estrenada Plaza Carlos Condell no corresponde a Domingo Latrille, sino a su tercer hijo Máximo Roque Latrille Petisco, entre otras inexactitudes.

Pues de esto y otros temas nos viene hablar este libro, que echa por tierra ciertos supuestos y malentendidos, e intenta responder ciertas preguntas que por décadas no han tendido respuesta.

Y también viene a posicionar la figura de Domingo Latrille en el sitial que realmente merece.

No sólo por el lado de sus negocios, sino también el humano, que bien conocieron los habitantes del puerto de Cobija y el campamento minero de Tocopilla para el terremoto y maremoto que azotó sus costas un 13 de agosto de1868, donde Domingo Latrille colaboró desinteresadamente con sus habitantes.

¿Pero qué es realmente lo que sabemos de Domingo Latrille,  a parte que forjó el campamento minero de Tocopilla un 29 de septiembre de 1843?
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Damir Galaz-Mandakovic, Profesor de Historia y Geografía, doble Magíster en Antropología y en Ciencias Sociales, doble candidatura doctoral, investigador y escritor de una vasta obra historiográfica relacionada con nuestro puerto, junto Eduardo Owen, tataranieto de Domingo Latrille y Profesor Primario jubilado radicado en Sydney, Australia, vienen a entregar una fresca y concienzuda visión, no sólo de los vastos caminos recorridos por estos hermanos a lo largo y ancho del Litoral boliviano, sino también responden a su suerte y la de su descendencia luego que Chile hiciera suyos los puertos bolivianos y peruanos, tras la cruenta Guerra del Pacífico, que hasta el día de hoy tiene ecos cada cierto tiempo para los países involucrados.

¿Sabían ustedes, por ejemplo, que Domingo Latrille fue acusado por el historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna de preparar una trama en contra del invasor chileno durante la Guerra del Pacífico?

¿Por qué Domingo Latrille dejó su terruño para pasar los últimos 25 años de su vida, sin su familia, y en total ostracismo, en un pueblo pre-cordillerano ubicado a 230 kilómetros de Iquique llamado Huatacondo?

Tuvo Domingo Latrille descendencia fuera de su Matrimonio con doña Juana Petisco Ramírez?

¿Cuál o cuáles fueron las causas para qué  Máximo (su hermano) regresara a Bourdeaux, Francia, abandonando todo lo conseguido en la zona, cuando aquello era sinónimo de fracaso?

Estas son algunas preguntas con las que se atreven los escritores tras una breve síntesis de la trama continental, donde abarcan no solo el escenario europeo de la época, sino también la apertura americana, que permitió no solo la llegada de los hermanos Latrille al continente, sino la de millones de inmigrantes a estas ricas tierras en recursos naturales. Pero es por sobre todo, la historia de los orígenes industriales de Tocopilla bajo bandera boliviana: la historia borrada por el nacionalismo historiográfico chileno. 

Hermanos Latrille, impronta en el desierto”, tal como lo señalan sus autores, es un libro de investigación que viene a ordenar datos erróneos e incongruencias, entre fechas, nombres y hechos, que ingenuamente se siguen reproduciendo.  Y que esta obra viene a profundizar, corregir, aclarar y extender lo ya conocido, pero en un nuevo relato. 

¡Y que estoy seguro, no me cabe duda, dará que hablar!




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