Ingleses, obstrucción y el puente


El impacto de la presencia inglesa, además de la revolución mecánica para Tocopilla, tiene que ver también con la planificación urbana descontrolada, el fuero social, político y económico se dejó notar con prácticas que poco les importaba en cuanto al impacto que producían. Aquello se evidenció cuando la ciudad creció hacia el sur por la implementación del campamento estadounidense (1920-25) La urbe se extendió hacia un límite impensado.

El nuevo flujo, tanto de los primeros vehículos, como de carretas o bien el tráfico a pie estaba obstruido por la compañía inglesa. “Los ingleses no dejaban pasar…” retrata una informante. En ese aspecto, el crecimiento y la ocupación de los espacios han sido prácticamente espontáneos y descontrolados. Al menos con las compañías The Chile Exploration y Anglo Chilena su crecimiento fue exacerbado y poco planificado, forjando que la intervención en los terrenos yermos fuese prácticamente funcional a sus intereses. Influía, además, una topografía estrecha. Sólo había un pequeño callejón que tenía que conectar “La Villa” y “El Pueblo”. Se acrecentaba una fragmentación vial y segregación social.

Las esperas en aquel angostillo eran largas, al menos así lo constataban los primeros camiones de la compañía, las góndolas y los vehículos de tracción animal. Lo anterior fue configurando una percepción negativa de la ciudadanía ante la compañía de los británicos. La solución propuesta por ellos sólo se remitía a la contratación de señaleros y serenos para que tratasen de dirigir el tránsito. Se sumaba a estas dificultades el paso del ferrocarril por ese callejón.

La presión hacia la compañía anglo finalizando los años veinte, estimuló que la gerencia resolviera la edificación de una obra ingenieril de alto valor agregado y de alto costo monetario: la construcción de un puente, por el cual pasaría el tren recientemente electrificado (1927). El año 1929 marca el inicio de la construcción. Para ello se tendría que ampliar el “callejón” que llegaría a alrededor de los seis metros. Los ingenieros fueron los señores Stoot y Street, ambos ingleses.

Una forma de seguir mejorado la planificación y la vialidad complejamente impuesta por la compañía, el municipio implementa el Paseo Sloman, teniendo un costo de $119.000. El Paseo Sloman enlazó la construcción de un muro de concreto de 60 metros, al mismo tiempo, se construyeron calzadas y aceras con soleras de piedra en seco, todo un progreso vial con mejoramiento estético del sector.

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