"HUASOS" TOCOPILLANOS, VIOLENCIA SIMBÓLICA Y AUTOCOLONIZACIÓN EN FIESTAS PATRIAS





Han culminado las “Fiestas” “Patrias” en una zona que es forzosamente chilena desde 1879. A pesar de esta forzada instauración de la “chilenidad”, vemos a un sinfín de huasas y huasos disfrazados en el desierto más absoluto del mundo, la fiel extensión del centralismo cultural chileno. 

No sólo aquello, sino que también copihues de papel, caballos de plásticos, ramadas sin ramas, carretas sin ruedas, cuecas exóticas con su canto paisajístico. Peor aún: los niños en la escuela tienen que obligatoriamente imaginar paisajes que nunca han visto para cumplir con las tareas.

Lamentablemente estos huasos que se presentan también como grupos folclóricos, no son más que grupos utilitarios para el dispositivo de colonización impuesto desde el centralismo político y cultural atiborrado de militarismo, reproducidos por municipio y profesores escasamente críticos. 

Ver un huaso en el desierto no se distancia mucho de alguien disfrazado de Batman, de Principito o Superman. Opera en la misma categoría el disfraz y carnaval, con su carácter alóctono, foráneo y exótico, por sobre todo festivo e irrisorio. 

La diferencia es que, quién se disfraza de huaso participa de un proceso de colonización marcado por el intento de chilenización impulsado por el Estado de Chile una vez culminada la Guerra del Pacífico, surgiendo una pomada de la chilenidad basada en la mitología militar e historiográfica oficial chilena y su monólogo con una escuela, política y ciudadanos utilitarios para la reproducción.

La idea era y es desperuanizar y desbolivianizar. 

Bourdieu nos habla de cómo naturalizamos e interiorizamos las relaciones de poder, convirtiéndolas así en evidentes e incuestionables, incluso para los sometidos. Asimismo aparece lo que Bourdieu llama violencia simbólica, la cual no sólo está socialmente construida, sino que también nos determina los límites dentro de los cuales es posible percibir y pensar.

Debemos tener en cuenta que el poder simbólico sólo se ejerce con la colaboración de quienes lo padecen, porque contribuyen a establecerlo como tal: huasos que en su mayoría nunca han visto un copihue o nunca han montado un caballo, o que no residen ni conocen el campo.

En el decir del filósofo francés, para identificar la violencia simbólica lo primero es identificar que este tipo de violencia se ejerce a través de la publicidad, las letras de canciones, del refranero y de los dichos populares, juegos de video, novelas, revistas o caricaturas, etc. Bourdieu indica también los mensajes que recibimos generalmente son tomados como verdad absoluta.


Entonces, estos huasos y grupos “folclóricos” tocopillanos, además de los campeonatos locales y regionales de cueca, son depositarios de una acción racional donde el "dominador" ejerce un modo de violencia indirecta y no físicamente directa en contra de los "dominados", los cuales no la evidencian o son inconscientes de dichas prácticas en su contra, por lo cual son cómplices de la dominación y colonización cultural a la que están sometidos.

Estos huasos generan la borradura con la cultural local. 



Desfile de niños desifrazados de huaso participantes en un campeonato comunal de cueca promovido por municipio y escuela. Agentes de reproducción de una cultura centralista y ventriloquia de violencia simbólica. 

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