Colombianos en Tocopilla

Agrupación de colombianos que decidieron limpiar las calles de Tocopilla. 

Los colombianos y el “fenómeno” xenofóbico del cual sufren en la actualidad en Tocopilla recuerda el mismo proceso vivido por los chinos en los principios del siglo XX: discursos raciológicos, discusiones sanitarias, acusaciones de competencia “desleal” en lo laboral, llamados al “control” de la inmigración o “menoscabo de la raza chilena”, entre otras infantilizaciones y discriminaciones lamentables. Aún ese contexto los chinos se agruparon y se articularon con Tocopilla desde su cultura, no asimilándose ni imitando a la cultura que los recibía. Ello eran los “amarillos” en una inmigración caracterizada por la “blancura europea”.

En la actualidad hemos sido testigo del mismo proceso de discriminación hacia la morenización de la inmigración; en ese escenario, un grupo de colombianos decide agruparse para fortalecer sus derechos humanos y deciden limpiar la ciudad como forma de inclusión y de visibilización positiva en la ciudad, ante la xenofobia, la criminalización, el nacionalismo, el moralismo, la infantilización y la "sanitarización" tan recurrente en muchos tocopillanos.

Muchos se sorprenden y se espantan ante esta agrupación de colombianos, sin embargo otros agradecen la limpieza. Pero no olvidemos que las agrupaciones de extranjeros son tan antiguas como la ciudad misma, dando paso a clubes yugoslavos, españoles, griegos, norteamericanos, ingleses e italianos en la primera mitad del siglo XX. Claro, ello estaban “legitimados” porque eran europeos, “blancos” y “rubios”. Un racismo que llega hasta el día de hoy.

Los tocopillanos no deben aceptarlos sólo porque limpian una calle, sino que deben respetarlos por lo que son: personas. No sigan fomentando esa cruel ironía de discriminar al inmigrante a saber que muchos de los que discriminan tienen parientes y amigos en Suecia en donde les ocurre lo mismo.

No olvidemos que los inmigrantes son capaces de reproducir en otros contextos sus formas culturales de ser y de pensar, además de incidir en las relaciones sociales de su país de origen. Es decir, el migrante no migra y trasplanta su cultura, lo que hace es reproducirla, la reestructura y con ello la reformula tal como lo hacen los tocopillanos en Norrköping. La incorporación de los inmigrantes y las conexiones trans-nacionales no son procesos contradictorios. Y su mano de obra no es reemplazante de la local, sino que complementaria porque se aboca a lo que no quieren hacer los chilenos.

Felicito a la organización de colombianos por su iniciativa de agrupación; sigan sintiéndose colombianos en Tocopilla, ustedes contribuyen y fomentan la tolerancia y el respeto, en una ciudad que debe aceptar la multiculturalidad y la multinacionalidad.

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