Tres preguntas sobre La Prensa de Tocopilla

Entrevista en el contexto del 90º aniversario de La Prensa de Tocopilla, hoy Estrella de Tocopilla.
Publicada en suplemento especial, 12 de febrero 2014. 



 

 

1)     ¿Cómo se dan los inicios del periódico La Prensa?, ¿cuál es el contexto y la necesidad que genera la implementación del diario durante los años 20?

La Prensa de Tocopilla es fundada el 12 de febrero de 1924, pertenecía al mismo dueño del diario La Opinión José Luis Mery, diario que prontamente dejaría de circular en Tocopilla. Una de las personalidades involucradas en sus orígenes fue Fernando Murillo Le-Fort, conocido periodista a nivel nacional, quien también sería alcalde por el Partido Radical en Tocopilla en 1929 después de tener el cargo “Jefe de la censura periodística en el norte” durante la dictadura de Ibáñez,

El diario surge en un escenario de decadencia de varios periódicos obreros, finiquitados por la persecución policial y política. Los únicos diarios que iban quedando en la década del veinte eran: “La Correspondencia” hasta 1926, “La defensa Obrera” que se editó hasta 1932 y “El Proletario” que se editó hasta 1935.

Sin duda que los diarios en el norte tenían una tradición “izquierdizada”, Luis Emilio Recabarren tiene mucho que ver en este proceso: importador de imprentas y fundador de diarios en varias ciudades, que buscaba alfabetizar con los periódicos.

Puedo decir que La Prensa de Tocopilla se planteaba como una alternativa a esos diarios vinculados con los obreros, en una ciudad 8.190 habitantes que vivía un buen periodo económico y material dado por la exportación de salitre.

2)    ¿Cuál es, a su juicio, la evolución que experimenta el diario durante sus 90 años de vida?, y ¿cuáles son las razones de que haya resistido todo este tiempo, pese a los vaivenes económicos del puerto?

Si bien el diario La Prensa de Tocopilla no se suma al perfil reivindicativo que tenían muchos otros diarios que circularon en Tocopilla, la decadencia de todos los otros diarios, hicieron que se fuese consolidando en base a cierta autonomía: no dependía de sindicatos, de partidos o de mancomunales, en donde los dirigente eran muchas veces eran apresados. Además sus vínculos con el diario La Opinión, que tenía sede en Santiago, la consolidaron como medio informativo autónomo.

Ejemplos de diarios desaparecidos en Tocopilla son: “Los Tiempos” (1896 a 1918), “El Liberal” (1899 a 1903), “El Trabajo” (1903 a 1906) “La Correspondencia” de larga duración (1903–1926) “El Futre” (1904),  “La Lucha” (1906), “La Vanguardia” (1906), “El Mate” (1906) “La Reforma” (1908-1909) el diario “18 de Septiembre” (1909), “El Norte” (1909), “El Comercio Libre” (1910), “La Razón” (1910 a 1923) “La Tribuna” (1914  a 1916), “El Grito del Pueblo” (1916 a 1917), “El Triunfo” (1917 a 1918), “La Voz de la Juventud” (1918), “La Federación” (1920) y “Voz del Pueblo”, (1920) entre otros; sin duda que ese panorama no era muy auspicioso, pero aún así, el perfil informativo hizo que se mantuviera como medio.

3)    ¿Recuerda algún hito relevante en la historia de este periódico o de la comunidad que haya marcado un antes y un después en su trayectoria?


Además de informar sobre  cotidianidades y de hechos relevantes transformadas en noticiosas, sin duda que las tragedias y campañas son situaciones que se cruzan a lo largo de todo lo que he visto. La crisis económica de 1932 y las fuertes campañas para la recolección de víveres y dinero; las campañas sanitarias en la década del treinta para evitar el piojo y el tifus exantemático, la gonorrea y la tuberculosis. Lo mismo para el aluvión de 1940 en cuanto a recolección de alimentos y materiales. O la campaña para comprar un avión en el Club Aéreo de Tocopilla. Fuerte fue el impulso dado, asimismo, a la conformación del Comando Costero que soñaba unir Tocopilla con Iquique.

Sin bien hubo criticas en cuanto al proceso de la dictadura por la intervención solapada de los militares, terminada ésta, el diario reivindica su enfoque a temas ciudadanos, y hoy constituye toda una institución, una fuente de información para los procesos históricos, sociales y culturales, prestando una utilidad esencial para el desarrollo de la comuna.

Un hecho que cambió sustancialmente su trayectoria fue la digitalización de sus ediciones, pudiendo ser leído en cualquier parte del orbe. De este modo, se transforma en un medio de articulación entre la ciudad y los tocopillanos emigrados, estableciendo una relación de translocalidad que supera las fronteras, permitiendo mantener vínculos con sus coterráneos para atenuar el choque sociocultural en las afueras.  En ese sentido, el diario facilita la continuidad en su migración y la necesidad de pertenecer o seguir perteneciendo a su ciudad reproduciendo sus recuerdos que se actualizan con la información actual promoviendo un sentido de continuidad y apego, a la “tocopillaneidad” vivida en un hipotético “tercer espacio”.




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