ARQUITECTURA MODERNA Y BIOPOLÍTICA DEL FRENTE POPULAR


Superada parcialmente la crisis de 1930-32, a contar del segundo lustro de la década del treinta, se vive el florecimiento de la arquitectura moderna que escrutó reubicar a los obreros residentes en los barrios marginales. La idea era acabar con esas barriadas y también educar e higienizar a la población para ser parte del nuevo modelo de Estado y el proyecto político del Frente Popular. Comienza la ejecución de un nuevo barrio moderno, compuesto por:

Edificio
Fecha
Arquitectos
·     Hospital Marcos Macuada
1939-41
Fernando Devilat Rocca

·     Edificios Colectivos de la C.S.O.O.

1939-41

Luciano Kulczewski

·     Escuela Superior de Niñas Nº2

1941-43

José Aracena y Gustavo Mönckeberg

·     Escuela Superior de Hombres Nº1

1941-43

José Aracena y Gustavo Mönckeberg

·     Iglesia Sagrado Corazón de Jesús

1942

Eduardo Muñoz Guerra

·     Liceo Domingo Latrille

1959-61

Carlos Albretch

·     Torre del Reloj

1959

Cámara de Comercio

·     Población Emilio Sotomayor

1966

Hugo Rivera





Como arquitectura del Movimiento Moderno, la clave y estilo está fundado por la racionalidad en su diseño. Sus rasgos se encaminaban a superficies lisas, sin ornamentos, paños continuos, como una crítica hacia los estilos decorativos.
Según lo dicho por el arquitecto Le Corbusier[1], en base a las posibilidades de este estilo, aplicados óptimamente en este barrio, están las ventanas apaisadas totalizadoras, los quebrasoles, la planta libre, los pilotis, estructuras independientes de las fachadas y las terrazas. Conjuntamente prevalece el hormigón armado, destacando la pureza de sus volúmenes rectangulares con arista en canto vivo, ventanas rectangulares, rehundidas, cubiertas superiores planas, predominio de la opacidad de sus muros exteriores, pasillos perimetrales interiores de circulación para acceder a las distintas dependencias, aportando al recorrido sombreados entre los distintos niveles de los edificios, característica primordial de las construcciones para la zona desértica del norte de Chile.

El lenguaje arquitectónico asumido en este conglomerado de edificaciones es la expresión de un cronotopo[2], que puede ser leído desde cuatro puntos de vista.

El primero de ellos es su inscripción urbana. Porque en este conjunto se archiva una época en que el norte de Chile se planifica con un concepto moderno el crecimiento de las ciudades, incluyendo una estructura urbana que se aprecia hasta hoy y que sobresale por contener un núcleo de edificación pública construida sobre el Plan de Ensanche para Tocopilla, diseñado por el urbanista austriaco Karl Brunner en 1929 y posteriormente desarrollado por su discípulo Luis Muñoz Maluschka.

En segundo lugar, su lectura histórica y social de este barrio nos orienta hacia la agrupación de obras construidas por el Estado en una representación de las políticas estatales de vivienda, educación y salud. Es testimonio de un Estado que irrumpió con especial énfasis en los habitantes del norte de Chile en un momento de crisis salitrera. Además para superar el déficit habitacional vivido en el país.

La tercera lectura de este barrio podemos centrarla en su dimensión y notabilidad arquitectónica, porque representan la consolidación de la arquitectura moderna en Chile, con una profunda propiedad racional y social, manifestando una nueva forma de habitar centrada en la salubridad, confort y el proyecto de potenciar la calidad de vida. Irrumpiendo con una nueva materialidad, volumen, diseño y nueva escala en cuanto a lo que se venía construyendo en la ciudad.

No obstante, una cuarta lectura interpretativa nos sitúa en una arquitectura que representa a un Estado que destina sus energías hacia el control social. Edificios máquinas basados en una esquematización desde el poder sobre la vida de los pobres, centrado en la disciplina sobre los individuos y control sobre las poblaciones, con la entrada, nuevamente, de lo biológico y de las corporalidades en conflicto.

Eran los tiempos del Frente Popular capitaneado por Pedro Aguirre Cerda,[3] liderando la proyección de este barrio como reacción a un descontrol, a un desborde, podemos leerlo como un instrumento para gestionar y conducir la vida desde el Estado. Biopoder centrado en el urbanismo y arquitectura.

Al finalizar la década del treinta, el Estado buscó ir nuevamente tras la vigilancia de la masa poblacional. Para ello implementó un barrio moderno que, basado en la funcionalidad y en la practicidad, porque “lo que funciona bien es bello” como diría Le Corbusier, se expresa en una cita al panóptico, sirviendo como laboratorio de técnicas para modificar la conducta o reeducar a los individuos, por lo que no sólo es un aparato de poder, sino también de saber. Surgen de este modo, arquitecturas como máquinas pedagógicas, máquinas de acción médica y las máquinas de domesticación colectiva, y en un costado, un reloj monumental, interpretado como dispositivo del orden, disciplina y control, cardinal para la eficiencia en el trabajo, la integración y funcionamiento social.

Por ello es necesario fijar el análisis no sólo en términos de derecho, sino que también en términos de tecnologías, tácticas y estrategias.

Desde el uso de estos edificios surge la vigilancia jerárquica, porque como ejercicio de la disciplina supone un dispositivo que coacciona por el juego de la mirada. Los Edificios Colectivos de la Caja del Seguro Obrero Obligatorio, son el mejor ejemplo de la construcción de un “observatorio” cuyo modelo es el  “campamento militar,” u hospitales, cárceles, etc. Un edificio en donde todos se miraban entre sí mismos.

Se desarrolla en Tocopilla una arquitectura que habrá de ser un operador para la transformación de los individuos (conducir hasta ellos los efectos del poder) entonces, el hospital es diseñado como un operador terapéutico (prevenir enfermedades, curar, etc.). La escuela-edificio debe ser comprendida como un operador de encauzamiento. No olvidemos que el lema de Pedro Aguirre Cerda fue “Gobernar es Educar” pero, en este contexto, puede ser leído como “Gobernar es Encauzar”.

Encauzar dentro de un sistema de saberes, referido tanto a la conciencia de sí del propio gobierno como a los aparatos ideados por éste para la producción de subjetividad y la construcción de un “sistema de verdad” que asegure la inclusión de los ciudadanos en sus campos de administración. Se aplica muy bien el concepto de Gubernamentalidad [4]porque se advierte las asimetrías en el acceso de los distintos actores al espacio político, mostrando el modo en que los más débiles terminan entrando en la órbita hegemónica de los discursos dominantes. Se asegura la inscripción de los ciudadanos en los parámetros de los campos de gobierno (Estado sincrónico) a través de la formación de un nuevo hábitat y una nueva forma de habitar en la que nuevos usos y concepciones del espacio y de la ciudad, fueron inscritos en el cuerpo social del trabajo gracias a estos dispositivos de cemento. Este barrio fue levantado en la periferia de la ciudad, confirmando así la fragmentación urbana y social de Tocopilla que venía siendo acarreada por la presencia de norteamericanos al sur de la ciudad, sinónimo de elite. Nuevamente se aplica un dispositivo separativo en razón de compartir un territorio disgregado, marginado, estigmatizado y negativizado. Se reafirma la grafía de la segregación.

Se suman a este proceso de construcción de nuevos héroes el arquitecto, el profesor, el médico, el cura y el reloj, todos ellos operando dentro de una nueva batería de gestión estatal para construir un “buen ciudadano”, dignatario de “raza chilena”. Decidor es que, en el gobierno del Frente Popular se instaura el programa “Defensa de la Raza y Aprovechamiento de las Horas Libres”, mediante la cual se procuraba vigorizar y moralizar la “raza” mediante ejercicios y entretenimientos considerados honestos y el aprovechamiento higiénico y educativo de las horas libres.

En este barrio se desfila, se aprende, se reza, se juega (en el estadio) se vive, se curan y previenen enfermedades. Se cruza, salud, educación, nacionalismo, deporte, catolicismo y el control del tiempo. Era la expresión “fiel” de un proyecto destinado a la construcción del buen vecino, útil para el país y el Estado.

Fragmento del libro Migración & Biopolítica



[1]      Arquitecto de origen franco-suizo considerado como el principal referente de la arquitectura y el Movimiento Moderno a nivel mundial. Sus aportes se orientaron a una innovación en la materialidad de las construcciones, las formas y la manera de reinterpretar los patrones tradicionales, cambiaron la forma que se definió como arquitectura moderna. Su pensamiento y obra se caracterizaron por la fuerza, originalidad y variedad de su producción, asimismo por la gran difusión que le dio a sus innovadores principios e ideas, vanguardistas y polémicas.
[2]      Este concepto expresa el carácter indisoluble del espacio y el tiempo.
[3]      Alianza política conformada por los partido Radical, Comunista y Socialista. Luego, se incorporarían variados sindicatos, entre ellos todos los agrupados en la Central de Trabajadores de Chile (CTCH), la Federación de Estudiantes de Chile (FECH) y el movimiento mapuche constituido en el Frente Único Araucano, conformando una alianza estratégica para establecer la candidatura del Profesor de Castellano y Abogado Pedro Aguirre Cerda, quien resultó electo y gobernó entre 1938 hasta 1941 bajo el lema “Gobernar es Educar” y “Pan, techo y abrigo”.

[4]      Gubernamentalidad hace referencia a una economía específica de poder en las sociedades donde el poder mismo es descentralizado haciendo que sus miembros jueguen un rol activo en su propio autogobierno. Debido a este rol activo, los individuos necesitan ser regulados desde adentro. La sociedad está basada en distintas esferas institucionales (familia, escuela, prisión, etc.), y cada esfera sigue una lógica propia de gobierno que genera un cierto conocimiento sobre los sujetos. El conocimiento producido permite gobernar cómo los individuos se comportarán en ciertos contextos desde el interior del sujeto, desde el sujeto mismo.

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