Italianos en Tocopilla





Dentro de los grupos de inmigrados europeos, la colonia italiana fue más dispersa en el norte y en sus salitreras, desarrollándose fuertemente entre 1880 y 1930, época en que miles de italianos inmigraron a América (Díaz, 2002). Una de las características apunta a un proceso denominado como inmigración libre, en base a la cadenas migratorias, sustancialmente definidas por las familias. Abocaron sus actividades prioritariamente al comercio e industria. Según el censo de la colonia Italiana en Chile, realizado entre 1926 y 1927[1], en el Departamento de Tocopilla, los italianos que destacaban en la venta de abarrotes eran las familias Farmolaro, Gaetano, Fraumeni, Bongiorno y CIA, y Schiappacasse. En tostadurías y café, destaca Onetto, en las panaderías Pedro Mondaca, en las paqueterías y zapaterías, Fraumeni Bongiorno y CIA.

Las primeras familias inmigrantes avecindados en el puerto fueron Cessari, Mantinetti, Bongiovanni, Postori, Pellegrini, Picardo, Bebliomini. Un caso representativo de ello es la familia Aste. En 1927, desde Italia llegaba al norte de Chile un juvenil Lorenzo Aste Viacaba junto a su esposa María Depinto, ambos  nacidos en Rapallo. Su primera parada fue Iquique y luego de celebrar fatídicos negocios, y también por enfrentar serios conflictos entre paisanos, llega a Tocopilla en 1932[2]. Es en el puerto salitrero de Tocopilla donde levantan una tienda de telas llamada “La Sin Rival” que para los tocopillanos siempre fue reconocida por el apellido de su dueño, popularmente mencionada como “La Casa Aste”. Esta fue una  exitosa tienda especializada en la venta de géneros, y luego en discos y paquetería, ubicada actualmente en la calle 21 de Mayo (número 1773). En la década del cincuenta, el establecimiento  implementaría la venta de tocadiscos, amplificadores e instrumentos musicales. El hijo de Lorenzo y María, Dino Filipo, instalaría un taller en donde confeccionó una serie de parlantes marca D’aste. De la misma manera, en este rincón nacieron enormes amplificadores, cuyos gabinetes se confeccionaban con tapas de tarros de aceite de 200 litros. Fabricarían, además, toda clase de aparatos electrónicos, como radios a tubo, citófonos, radio electrólas, pedestales, parlantes, entre otros objetos[3]. Cabe señalar que Lorenzo Aste Viacaba, fue nombrado por el gobierno italiano como Corresponsal Consular, cargo que ejerció hasta 1959, al momento de su muerte. Asimismo su esposa María obtuvo la Estrella de la Solidaridad otorgada por el gobierno de Italia en la década del sesenta, debido a su actividad consular, heredada tras la muerte de su esposo, y llevada a cabo por más de 20 años. Ella fue caracterizada por la ayuda a sus coterráneos que venían a buscar suerte a Chile. Participó incansablemente en la Acción Católica local, y justamente por esa labor recibió la Bendición Papal por parte de Juan Pablo II en 1984. (Aste, 2011)

Un poco antes de la llegada de la familia Aste, ya había configurado un gran capital Benedetto Schiappacasse a través de la “Fábrica de Fideos Tocopilla”, distribuyendo sus productos por la gran cantidad de oficinas en la pampa salitrera. Este negocio se vio fuertemente favorecido por las grandes compras que le realizó el Estado para poder implementar la Olla del Pobre; institución asistencialista que se encargó de alimentar  a miles de tocopillanos golpeados por la mayor depresión económica conocida en el mundo, la originada en EE.UU., en 1929. Por ejemplo, en un documento deGiro y Comprobante de Egreso” emitido a la Gobernación, Benedetto Schiappacasse, cobraba once mil ciento cuarenta y cuatro pesos por “varias mercaderías entregadas para la atención de los cesantes, según facturas adjuntas”[4]. Todas estas actividades comerciales dieron pie a una senda acumulativa de capitales y propiedades de bienes inmuebles en la localidad. La participación de Schiappacasse, acogedor de otros paisanos a quienes les ofrecía trabajo, también abarcó la dirigencia, ya que Schiappacasse fue Presidente de la Cámara de Comercio en la década del 40,  además fue uno de los precursores en el desarrollo de la idea de crear un “Espigón de Atraque” en el puerto de Tocopilla para facilitar el cabotaje y la importación de bienes de consumo.  Inició también la idea de implementar un camino costero entre Iquique y Tocopilla, razón que le llevó a realizar un viaje en caballo por la escabrosa geografía de la Cordillera de la Costa en 1930, acompañado del Alcalde  Juan Fuenzalida (Collao, 2001). El patrimonio arquitectónico de Tocopilla, suma un gran inmueble perteneciente a la “Fábrica de Fideos Tocopilla” levantado en 1932 por el constructor descendiente de italiano Ricardo Gho, quien, en su estadía  en Tocopilla (1905-40), levantó innumerables edificios.[5]
Otro paisano comercialmente destacado fue Pedro Mondaca, quien estableció uno de los amasaderos más relevantes en los inicios del siglo XX, a través de la “Panadería El Cañón”[6]. A ejemplo de lo que ocurrió con Schiappacasse, Pedro Mondaca igualmente  fue beneficiado por las grandes compras realizadas por el Estado para implementar la Olla del Pobre en 1932 (Galaz-Mandakovic, 2008), siguiendo así el camino iniciado por el fabricante de fideos mencionado. Por ejemplo, el 14 de abril de 1932, Mondaca emite una factura por la suma de $15.824.80 pesos por el concepto de “suministración de pan para los obreros cesantes desde el 22 de febrero hasta el 31 de marzo, inclusiva pedidos (…) se otorga con cargo a la Ley de Régimen Interior”[7].

Otro inmigrante italiano destacado sería el responsable por la instalación de un gran local comercial, llamado “Casa Larco”. En primer lugar, fue un gran negocio fruto de la sociedad conformada por los italianos Miguel Larco y Benedetto Merello. En 1924, ya pertenecía a la sucesión de Larco y proveía a la ciudad una gran diversidad de conservas y distintos tipos de quesos importados. Poseía además una fábrica de fideos en calle San Martin, siendo las pastas corrientes y los fideos especiales preparados con huevos su exclusividad. El gran inmueble usado por “Casa Larco” es una obra que fue  ejecutada a pedido de la Sociedad Comercial Italiana (creada en 1893) encabezada por los señores Martina, Famolaro, Fraumeni y otros. Esta tienda se originó con la fusión de otro negocio “La Joven Italia”[8], entre ambos, configuraron una gran empresa (Martínez, 2009). Por su parte “La Esquina Verde”, perteneciente a esta misma sociedad, fue la primera versión de una multitienda instalada en Tocopilla, especializa en la venta de paquetería, abarrotes y telas, allí en calle 21 de Mayo esquina Colón. Otra multitienda  instalada en Tocopilla, y por ello, una de las más recordadas fue “Almacenes Del Lago”. Este gran local comercial pertenció a italianos provenientes la zona de Trento, ellos eran Gerardo del Lago y Blanca Romo, su esposa. En este gran almacén se vendían todo tipo de productos, desde cemento, telas, un sinfín de abarrotes, maderas, alcoholes, vinos, algunos electrodomésticos y vehículos.

            Tuvo varias denominaciones, la primera fue “Casa Del Lago”, prontamente fue “Girardi Hermanos”, para luego variar a “Girardi & CIA”, para culminar definitivamente como “Almacenes Del Lago”. Un rubro igualmente explorado por algunos italianos en el ocaso de la primera mitad del siglo XX fue la locomoción colectiva, a través de taxis. 




[1] Censo Industrial y Comercial de la Colonia Italiana en Chile, 1926-1927. Pág. 9. Disponible en http://memoriachilena.cl

[2] Entrevista a Dino Aste Depinto. Tocopillano, nacido en 1930, empresario jubilado y dirigente social,  hijo de italianos. Entrevista realizada en Tocopilla en  diciembre del 2011.

[3] Actualmente constituye unas de las disquerías más antiguas de Chile, en donde se ha complementado sus productos con una  gran variedad de repuestos electrónicos, libros y videos.  En junio del año 2012, este negocio cumplió 80 años.
[4] Archivo de la Gobernación, Giro y Comprobante de Egreso N° 35 con cargo a la Ley de Régimen Interior del Ministerio de Bienestar Social, 2 de abril de 1932.

[5] Ricargo Gho se radicó con toda su familia en Tocopilla en el año 1910. En la ciudad, desarrolló diversas actividades, siendo la más relevante el rubro de la edificación, dejando así una gran impronta en el espacio local: fue el constructor de muchísimas obras inmobiliarias que, a lo largo de la historia, han constituido el patrimonio arquitectónico comunal.  Según el recuerdo familiar, especialmente de su nieto Wolfgang Gho, participó en la cimentación de la Municipalidad (1931), también en variadas intervenciones en la Plaza Condell, edificaciones en el cementerio local (1930-31), montó poblaciones para obreros, casas y edificios de la localidad tales como la Panadería El Sol (1927), la Farmacia Inglesa (1930) y la Fábrica de Fideos de Schiapaccasse (1932). La casa de la tienda La Industrial (1932) y un conjunto de Casas en la avenida Arturo Prat 1450. El sello de su obra quedaba reflejado con el grabado de su nombre.  Nos cuenta su nieto que, la crisis de 1930, en donde más del 90% de la población tocopillana se empobreció,  sumado a los malos manejos financieros, hizo que su actividad comercial se viera fuertemente afectada, lo cual, también generaría un desafortunado quiebre familiar. Ante ello, dejó Tocopilla y decidió radicarse en Santiago. Su fábrica de colchones y  maletas más una licorería tampoco resistirían el impacto de la Gran Depresión Económica. Gho Arcaya, que había llegado en 1905, dejaba para siempre, en 1940, la ciudad de Tocopilla, dejando impresa en ella su sello: los patrimónios arquitectónicos que han configurado la identidad de casco viejo local. (Entrevista a Wolfang Gho. Nacido en Santiago, descendiente de italianos. Trabajador en el área minera. Entrevista realizada en Tocopilla en agosto del 2009).

[6] Local  de material ligero que,  en enero de 1930,  fue destruido por gran un incendio, el cual se propagó en gran parte del sector periférico norte de la manzana constituida por calle Baquedano, Prat y 21 de Mayo,  consumiendo  parte importante de ese sector céntrico colmado del pino oregón. Este inmueble sería reemplazado por una obra en concreto tal como la conocemos hoy y data precisamente desde 1930: el año de su reconstrucción (Galaz-Mandakovic, 2012).

[7] Arch. Gob. Tocopilla, giro y comprobante de egreso a la Tesorería de Tocopilla, N° 34. 14 de abril de 1932.

[8] “La Joven Italia” fue la sede durante muchos años de la comercial DIN, aquella vieja casona fue demolida en enero del año 2011 para dar paso a un nuevo local de la tienda comercial.

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