Círculo Artes & Letras: La Universidad Popular de Tocopilla


El Círculo Artes & Letras es una  institución fundada el 19 de octubre de 1932. 

Este organismo se encargó de reunir a los artistas tocopillanos y darles el espacio de desarrollo tan carente en ese instante. Tuvo como  1° Director  a Horacio de la Cruz, como vicepresidente a Carlos Gallo  Gonzáles. En el cargo de secretario estuvo  Raúl Herrera  y como tesorera la señora  Isabel de Banda, la esposa del que fuera Gobernador en Tocopilla  durante junio de 1932[1]. Los primeros Directores fueron Elena del Lago, Enrique Agullo y Oscar Maturana.

Según la revista del mismo círculo, en celebración de su 28 aniversario[2], nos cuenta que  en la Secretaria de la ya fenecida 5° Compañía de Bomberos, se reunieron el 19 de octubre de 1932 a las 6 de la tarde los señores Horacio de la Cruz y Lopehandia, Cesar de la Cruz, Enrique Agullo y Raúl Herrera. A la reunión  habían sido invitadas 70 personas (…) se habló de la necesidad de crear una institución que cobijara  en su seno  a los interesados en trabajar por elevar el nivel cultural del pueblo, alejar a los obreros de las cantinas y en  general  fomentar el arte aficionado…”. Según esta fuente, el nombre de esta agrupación fue por azar al existir, dentro de la oficina en la cual se celebraba la reunión, un archivador que poseía el nombre “Librería Artes y Letras”[3].

Las primeras actividades gestionadas y organizadas fueron las Fiestas de la Primavera, “…allí comenzaron a oírse los nombres de Oscar Maturana, Juan Escutti, Arturo Beroíza, Olga Becasse, Elena del Lago, Máximo Cuello, Carlos Gallo, los Hasbún (…) esa vez fue reina de las fiestas la señorita  Ara Eldan Ors, se recolectaron 7 mil pesos, con ese dinero se sirvió un almuerzo especial a los niños que se cobijaban en el Patronato de la Infancia que tenia Olla Infantil, fue día de fiesta para la Navidad de 1932 para los niños pobres”[4]

Una selecta actividad estuvo vinculada con el teatro, siendo una de la obras más recordada “Satán en la Tierra”, “Tocopilla en Kodak”, “El Tigre de los Mares" entre otras. Con el correr de los tiempos  se realizarían variados montajes de sainetes u obras de autores nacionales.      
        
La agrupación no sólo se  preocupó del desarrollo de las artes, uno de sus mayores aciertos fue la creación de la Universidad Popular, el 19 de julio de 1934, la cual funcionaria en el ex local de la agencia Ford en Tocopilla, en calle Baquedano, entre Prat y 21 de mayo.

Esta Universidad Popular, “dictaría los cursos de peluquería, dactilografía, taquigrafía, moda, gasfitería, inglés, encuadernación, entre otros,  y estaban dirigidos a los jóvenes que terminaban sexto año básico y no tenían la oportunidad de continuar sus estudios secundarios, pues en Tocopilla no se dictaban. En esta Universidad Popular los  profesores eran  voluntarios  y paralelamente surgiría la Biblioteca Popular[5]. 

Más tarde, acogería a múltiples músicos, acogió a la estudiantina "Santa Cecilia", "Rayos de Primavera", las Orquestas de José Cáceres", "Mella Castañeda", Rojas Barrios, Barrios Olivero, Conjunto Valera, Los Porteños y Esmeralda.”[6]       

Los primeros profesores fueron, Alberto Rodríguez, Raúl Cantuarias, Lindorfo Alarcón, Rosendo Maldonado S, Matilde de Salas, Ángela Osorio, Irma Maldonado, José Cabrera, Teresa Yáñez de Pinasco, Mercedes Miranda, Violeta Valdés, Rosa Sánchez, Graciela Toledo, Rosa de Carvajal, Rómulo Mandiola, Eduardo Drust, Haydee Riveros, Nibaldo Rojas, Prudencio Cabezas, Irma Vásquez de Cafiero, Adolfo Villate, Gloria Alfaro, Elisa Bonnett, Segundo Latrille, Olivia Castañeda, Ema Peña de Robledo, Concordia de Santibáñez, Samuel Mella, Misan Chang, Victorina de Rozas, Clementina de Guerra, y tantos otros.

En lo teatral se destacaron  las familias Salas Ahumada, Yáñez, González, Villasante, Campos, Rojas, Fardella, Torres, Hasbún, Arcanuela, Sanhueza, San Román, Iriarte, Beroíza, Araya, entre otros. 

El surgimiento de esta agrupación cultural en los inicios de la década de 1930, se enmarca dentro de un proceso en donde el ocio era mayor y el cual repercutía en la creación, tal como ocurrió en Grecia en el siglo V a.c. y en España en el siglo XV. No sólo el arte estuvo en florecimiento sino que también la recreación y múltiples actividades lúdicas. 

El Comité de Cesantes de Tocopilla emprendió la tarea  de  buscar dos tipos de soluciones: la primera dirigida esencialmente al asistencialismo, es decir la recolección de ayuda, principalmente víveres y  vestimentas, una segunda tarea estaba dirigida  a la entretención, para ocupar en algo útil  el extenso tiempo de inacción de los cesantes, tan expuestos al alcoholismo  y desordenes públicos. Fue así que se estimuló a muchísimos dirigentes para que promovieran actividades,  entre ellas campeonatos de fútbol, de cartas, de rayuela, dominó, ajedrez…



[1] Galaz en “Tocopilla: entre la miseria y el apogeo, 1930-32” (2008)
[2] Revista “Circulo Artes y Letras” octubre de 1960. Edición especial de aniversario. Imprenta Maldonado.
[3] Ibídem, pág. 3.
[4] Ibídem, pág. 3.
[5] Diario El Proletario, 23 enero de 1935.
[6] Galaz (2008)

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