A tres años del terremoto



La réplica del terremoto aun persiste para más de 500 familias. No olvidemos que fueron 4500 casas con daños de colapso total y/o parcial. Son 2100 personas que aun poseen las ansias de normalizar su vida y de mejorar su calidad de vida a través de la casa repuesta por el Estado, totalmente anunciada y por tal razón, esperada.
El campamento en estos tres largos años ya se torna odioso: baños compartidos, privacidad nula, agua en baldes, ducha fría, hacinamiento, estrés, polvo, frio, humedad, calor veraniego venidero. Cada mediagua ofrece dos dormitorios. Ratones, perros, baratas, merodean con las gripes y el desanimo entre los 11 campamentos que aún perduran, los llamados Barrios Transitorios. Los cuales existen, según el gobierno de turno por la ineficiente gestión  antecesora.
Por otro lado, las razones apuntan al desorden y descoordinación en entregas: existen familias que recibieron más de una o dos casas, incluso hasta cinco. La poca rigurosidad y los amiguismos dieron pie a estas situaciones.
Se ha hablado de recortes de presupuestos, los que en nuevos anuncios bordean los 8.000 millones, los que sólo alcanzaría para cubrir una mitad. En fin las versiones varían a cada momento y todo es incierto.
Por la planificación deficiente, se han construido poblaciones sin accesos, cerca de basurales, lo que implica quemas y grandes humaredas, con los  evidentes problemas de insalubridad, con una locomoción colectiva cómoda que no quiere cubrir dichos  trayectos, con accesos que poseen oscuridad total en las noches.
Por otro lado,  existe  la sensación de que no se priorizaron algunos temas. Por ejemplo se construyó un gran edificio consistorial en desmedro de colegios. Un edificio que tuvo un costo de   3 mil 890 millones de pesos, por mientras los colegios se hunden en el olvido en conteiner y la escasez de proyectos para definir su futuro, sólo se han anunciado estudios sobre estudios y estudios, sin respuestas concretas. El caso del Liceo Latrille una situación dramática. ver articulo sobre liceo, los jóvenes en masa, una vez más, han sido dejado al último. 

Por mientras se avanza en el hospital, la comisaria de Carabineros y ya está listo Conapran, el Cuerpo de Bomberos fue restaurado. 
No obstante, la familias que ya han recibidos sus casas, muchas han mejorado su calidad de vida en comparación con el periodo pre terremoto. Muchos ganaron, y eso no hay que desconocerlo. Casas levantadas con cholguanes, con aspectos deprimentes, con cierres calamitosos, han sido reemplazadas por casas de hormigón, o con bloques luego estucados, diseños armónicos, muros pintados y cerámicas, para muchos totalmente desconocidas.
Los también contentos son los empresarios foráneos y algunos locales, quienes se enriquecieron gracias a la estela de destrucción que dejó la  tectónica de placas. De la noche a la mañana, asimismo, surgieron improvisados contratistas con todas las deficiencias técnicas incluidas, manifestadas en las reparaciones de las casas parcialmente dañadas.
El proceso todavía  no acaba…tiene para largo, es de esperar que se normalice pronto la vida de los sin casa y el resto de la ciudanía espera optimizar la gestión en cuanto a la recuperación de los espacios públicos,  ver una plaza digna, los bandejones recuperados, y apresurar la recuperación de los colegios, algo verdaderamente urgente.

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