Talleres Domésticos en la Escuela Superior de Niñas N°2


Dentro del concepto de  mujer doméstica, en la historia de la malla curricular, es muy importante el rol que abarcaron los Talleres de Manualidades, de Labores Femeninas, Artes Aplicadas y Economía Doméstica.

 En la década del treinta y del cuarenta, el énfasis puesto en estos ramos, eran vigorosos. “En el 6° Año, se inició, con muy bien resultado, el curso de Bordado a máquina respondiendo al anhelo que persigue esta Dirección de habilitar a las alumnas para la lucha por la vida…”;[1] rescatamos del acta escrita por una directora la parte de la frase referida al esfuerzo  y  la habilitación de las alumnas para la lucha por la vida. 
Aquello es evidente en el escenario de “masculinísmo” que cercenaba la vida de las mujeres. En las escuelas primarias era donde las niñas podían encontrar, a través de estos talleres, un oficio, siendo el mismo una forma de emprendimiento aún estando en sus casas.

Dichos cursos educativos  pretendían sentar pautas para transformar la administración hogareña, la sanidad y la higiene del hogar, los métodos de cocina, el manejo de los alimentos y las tradicionales técnicas de costura doméstica. Se entendió entonces que,  la educación doméstica, con sus distintos énfasis,  podría capacitar a miles de niñas del país para, una vez trasladados al hogar, aliviar los problemas de las familias más humildes.

En términos generales se acometía una educación doméstica elemental que inculcara a las niñas las nociones básicas conducentes a reafirmar su futuro papel de madres y esposas.

Para el plantel, la implementación de estos talleres  era una labor titánica y no menos cara,  onerosa y totalmente dificultosa, frente a lo cual se realizaban colectas y solicitudes a vecinos generosos para que, de ese modo,  se pudiese cumplir con la implementación. “Se debe hacer presente que tanto en el taller de Económica Domestica las dos máquinas Singer, usadas también en el Taller de Costura, son de origen estrictamente particulares, útiles y los  muebles se han adquiridos con el esfuerzo de maestras y vecinos de buena voluntad”. [2]


Acá se podría aplicar  la tesis de Amanda Labarca, la cual plantea que fueron las cúpulas locales y cultas las más preocupadas de esparcir la  educación de las masas, mucho más que los políticos y el Estado. “con la masa que vegeta se sostenía la democracia y la expansión económica” nos dice Amanda Labarca. Los políticos sólo discutían temas de recursos, hacían solo cambios en educación, pero lo necesarios eran los cambios educativos; los de la sala.

Hemos encontrado muchas cartas y oficios elevando solicitudes reiterativas sobre materiales y herramientas, no estaban los dineros, pero tampoco estaba la voluntad para asistir y ayudar a la escuela en la implementación de vitales talleres.

En ese contexto,  relevante fue Cartonaje, taller de donde emanaron hermosos trabajos, pero que, indudablemente, contaban con la escases de herramientas y materiales, siendo nuevamente los comerciantes y vecinos altruistas los principales mecenas y colaboradores.

Entre los exiguos y esquivos recursos del Estado más la ayuda de los filántropos, se pudo recolectar,  al finalizar la década del treinta y gran parte en la década del cuarenta,  los siguientes utensilios: anafes, arcos para calar, brochas de paletas, brochar redondas, cartoneras grandes y chicas, compases, corcheteras, coleros, cuchillo tip-top, cuchillo zapateros, escuadras de madera y de fierro, formones, guillotina, jarros para engrudo, limas, lumbetas, mazos, martillo, máquina para broche presión, ojetilleras de manos, prensa satinadora, prensas para dorar, punzones, pinceles de paletilla, pulverizadores fijativos, reglas con distintas medidas, sacabocados, telares para costuras y múltiples tijera para papeles.

 La planta directiva, en variadas cartas en los inicios de la década del cuarenta, hace hincapié en que, “…el número de trabajos presentados, significa una verdadera obra social de la escuela que ha buscado recursos”.

Por su parte Economía Domestica recolectó, con el mismo método anterior: una cocina, un mesón, un aparador, una carnicera, un cubo para helados, una sartén enlozada, sartenes de fierro, una balanza, una botella de vidrio, un rallador enlozado, panera, bandejas enlozadas, azucareros, soperas, morteros, cucharones enlozados, una tabla para amasar, una mantequillera, un colador, una espumadera, alcuzas, vasos, usleros, tazas, tetera, un machete, cuatro banquillos y una mesa, múltiples tipos de ollas, una cafetera y servicios.



[1] Arch. Esc. Sup. de Niñas. Actas s/f. E. Del Lago 1942.
[2] Ibídem.

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