Escuela Superior de Niñas y sus locales.

La Escuela Superior de Niñas N°2, en el transcurrir de sus largos años, ha funcionado en distintos lugares de la ciudad.
                La primera sede se ubicó en calle Aníbal Pinto N° 1592, casi al llegar a la línea férrea, allí funcionaría en un antiguo edificio. El Diario local mencionaría que era “Simbólico edificio junto al cerro, allí en lo alto de la calle Aníbal Pinto, como nueva frente, frente a la cultura para las hijas de esta ciudad. El paso de sus alumnas era silenciado esporádicamente por el paso cansino del tren  salitrero…” [1]
El  local de la Escuela de Niñas, presentaba una infinidad de problemas que dificultaban su labor: la mala ubicación, la poca ventilación, el pésimo estado de la estructura y lo inadecuado del espacio, generaba grandes dificultades. Sumando el molestoso  ruido del tren salitrero.
La directora, Señorita Elena del Lago, en 1936, presentaba fuertes reclamos por el mal estado de las cañerías y de la  descompostura de la instalación domiciliaria de agua de mar de la Escuela Nº 2, problemas que, a pesar de su frecuencia, la oficina de Servicios de Agua Potable, Agua de Mar y Alcantarillado, “considera anti-económica  una nueva reparación. Por lo tanto estimare a Ud., se sirva tramitar ante el propietario, la renovaron total del arranque, cuyo pago deberá ser hecho por él.- Julio Vidal Ingeniero Administrador”. [2]
Pero surgían otros problemas arrastrados por años, ante ello la Inspección Escolar, informaba que, “de acuerdo con las instrucciones verbales del señor Arquitecto Provincial, el segundo piso del local que ocupa la escuela de su dirección, no podrá ser ocupado con salas de clases, en vista de la poca seguridad que ofrece. Mientras se consigue un nuevo local sírvase disponer la asistencia alterna de los cursos inferiores, a excepción del primer año mackinder. Los cursos alternos de la mañana iniciarían sus clases a las 8:45 para terminar a las 12.15, los de la tarde a la 13.30 para terminar a las 17 hrs. Los profesores de cursos alternos completarán horario en las actividades que le señale la directora.-Máximo Vera Mena. Inspector Escolar.[3]
La misma sede, con todos sus problemas sanitarios, hizo que el municipio dictara una resolución que la declaró insalubre y decretó su clausura total.
El local de Aníbal Pinto era considerado un “peligro público”, Elena del Lago en un oficio, fechado en junio de 1936, indicaba que; “el estado del edificio que actualmente ocupamos es efectivamente un atentado contra la salud de educandas y profesoras  como la ha constatado año atrás el Medico Sanitario en sus visitas (…) el director de Obras Municipales que declara un peligro inminente contra las vidas de sus moradoras por el avance destructor de la polilla[4]
La Municipalidad local, en uso de sus facultades legales,  decretó en junio de 1936, la clausura del local, con un  plazo de noventa días a contar de esa fecha.
Y así, se inició otro problema; la carencia de un espacio. Por ello se tuvo que buscar una nueva sede que tratara de reunir las condiciones que requiere un colegio.
La directora, Elena Del Lago inició una incansablemente búsqueda de local. Tocopilla no ofrecía malas alternativas.  Ella, luego, diría que “los locales visitados han sido varios; pero ninguno de ellos ni reúne la capacidad ni condiciones elementales para el funcionamiento de una escuela,  por otra parte, sus respectivos dueños no están en situación de hacer gastos para habilitarlos con tal objeto[5].
Ante esa dificultad insalvable, tanto la dirección como la comunidad escolar consideraban que existía un solo edificio que, sin reunir grandes condiciones, podría servir  temporalmente y en mejor forma los intereses de la escuela. Aquel local sería  el viejo inmueble ubicado en Sucre con Bolívar, específicamente en el pasaje Condell, de propiedad del Municipio pero, arrendado por ese entonces, por mensualidades a la Gobernación del Departamento.
Del Lago afirmaba que, “siendo el edificio de Sucre casi llegando a calle Bolívar de propiedad del municipio, y habiendo la misma corporación creado esta grave situación, creo que está moralmente obligada a prestar las facilidades del caso cediendo su edificio en arrendamiento al  fisco[6]
Para el funcionamiento de la escuela en ese local, se presentaba otro inconveniente que era la carencia de un patio “pero yo considero-señalaba Del Lago- que, ante este caso sin solución, se podría hacer uso de la Plaza Condell para el recreo que los alumnas responsabilizándose el profesorado  del cuidado y conservación de los jardines ya que ha logrado formar en sus niñas el hábito de respeto a las plantas”.
Otra solución planteada era un poco más audaz “o en su defecto de no prestar la plaza, podría habilitarse la calle Sucre suspendiendo, por momentos el tráfico como se hace en la Escuela Superior de Niñas Nº 2 de Antofagasta[7]. Las autoridades optaron por el uso de la plaza. 
             Prontamente, se ubicaría en calle Sucre, en la intersección del pasaje Condell. En ese local municipal, el cual, luego de la Escuela N°2, también funcionaría la Escuela F° 4, ex Escuela Ambulante de Cultura Popular,  y también la ex Escuela  N° 3  de Niñas.



  El vetusto local,  ubicado en pasaje Condell con calle Sucre, venía a solucionar en parte el problema ante la carencia de sede y la plaza se convertía en el lugar de los juegos de recreos.

Es ese mismo local marcharía la Secretaría Nacional de la Juventud, y también, dicho inmueble, fue empleado como La Biblioteca Pública, en el sector sureste  la Plaza Condell.
Evidentemente que las condiciones de la  edificación escolar era el  mayor problema que se presentaba, y no era  sólo en la comuna sino que también a nivel de país. El edificio, como el usado en calle Aníbal Pinto,  no era adecuado, poseía poca ventilación, escasez de baños, y se presentaba un nivel de insalubridad que era propicio para la difusión de enfermedades, como la tuberculosis; tan aterradora en aquella época.

 Además, como en todo Chile, los colegios funcionaban en casas arrendadas y la escuela debía adaptarse a lo que las casas proporcionaban y disponían. Los inmuebles no se adaptaban para nada a la escuela, era  la escuela la que tenía que adaptarse a las casas.
La situación de arriendos implicaba un verdadero despilfarro para el Estado, se inyectaban grandes sumas de  dinero para poder asumir los gastos que implicaban los alquileres siendo al final negativa su utilidad y efectividad como generador de un ambiente pedagógico apto.

                               Para remediar todas estas deficienticas  se aprobó en 1936 la Ley 5.989 que autorizaba la creación de la “Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales”, con capitales públicos y privados. El Estado tomó en arriendo los edificios erigidos bajo su supervigilancia pagando el 8% anual sobre los capitales empleados en la construcción.Las disposiciones establecidas  dictaminaban que,  en los diez primeros años de vigencia de la ley, se procedería a construir solo establecimientos de la Instrucción Primaria.

                En ese contexto se erigiría el imponente grupo escolar para que finalmente, en 1943, la escuela anclara su funcionamiento en un moderno edificio para la época, en calle Carrera esquina Sucre. Se conformaba así, El complejo arquitectónico llamado en la época como El Grupo Escolar, integrándose la Escuela Superior de Hombres N° 1.
               
El edificio de calle Carrera, venía a sumarse al apogeo arquitectónico vivido en el primer lustro de la década del cuarenta en Tocopilla, siendo el mejor ejemplo el  complejo arquitectónico diseñado en el centro norte de la ciudad, expresado en el surgimiento de las escuelas N°1 y N°2, la implementación de los Edificios Colectivos Obreros en 1940. Todo acompañado con la urbanización del sector conocido como “Manchuria”. De la misma manera, en Tocopilla, se masificaba el servicio eléctrico público;  la ciudad dejaba de ser oscura. Surgía Caleta Boy, gracias  a las gestiones realizadas por el recordado alcalde Víctor Contreras Tapia y también por la colaboración prestada por Mr. Boyton; gerente de  Chile Exploration Company.[8]
              Cerca de la Escuela de Niñas, ya había emergido otro imponente edificio: El hospital Macuada también en 1940, el cual reemplazaba la añosa construcción hospitalaria existente en calle Washington esquina Matta.

Con el nuevo edificio, se consolidaba esta noble institución escolar. La nueva sede contaba con quince salas de clases, una sala para el funcionamiento de un laboratorio, una biblioteca, una sala de profesores, otro salón para la Unidad Técnica Pedagógica. Se implementaban tres salas para la planta docente del plantel. Un área muy especial la constituía el gran gimnasio ubicado en el sector oeste. Dicho gimnasio contaba con camarines y duchas, y  también sería usado para la realización de actos. También destacaría su cocina y comedor. Las alumnas se esparcirían en un amplio patio y en una cancha de básquetbol.

                               La nueva edificación era todo un lujo para la comunidad;  todos estaban asombrados por la estética  arquitectónica de la escuela. Incluso, en diciembre de 1943, el Gobernador Pedro Muñoz envía una carta a la directora Elena del Lago y le expresa lo siguiente.

 “El Comité pro Pascua de los Niños Pobres, en su deseo de reunir la mayor suma posible para poder dar satisfacción al anhelo que informara el espíritu de su creadora (…) está proporcionando, aparte de la actividades propias del Comité de Fiestas de la Primavera, una serie de espectáculos tendientes al mismo fin. Uno de ellos es la presentación de la Orquesta Sinfónica Santa Cecilia de María Elena que ofrecerá el próximo lunes 13 del corriente,  un concierto a beneficio de este comité. La idea era presentarlo en el Teatro Nacional Como para la correcta presentación se hace necesario proveerse de una cámara de fondo y de un espacio elegante, de lo  cual no dispone la empresa Bidwell, me permito solicitar de Ud., en préstamo, que dispone el salón de actos de la escuela de su digna dirección. Convencido de su nunca desmentida colaboración a estas obras que benefician a la infancia desvalida, cuyo gran porcentaje son escolares. Pedro Muñoz Rojas-Gobernador y presidente del Comité  Pro-pascua Niños Pobres.” [9]
Esta carta expresa algo indirecto, que el propio gimnasio de la escuela reemplazaba incluso al escenario de un cine/teatro. Ya sea en prestancia, en espacio y comodidad.  A contar de su inauguración, fueron vastas las listas de solicitudes para usar dicho espacio de eventos, confortable en su forma y por su acústica. Por tal razón, se realizaron múltiples eventos que no siempre tenían relación con la escuela.



[1]  La Prensa de Tocopilla. 25 de agosto 1982.
[2] Archivo Escuela Sup. de Niñas Nº, en Oficios Varios. Oficio Nº 235, remitida por Administración de los Servicios de Agua Potable, Agua de Mar  y Alcantarillado de Tocopilla.  23 de septiembre de 1936.
[3] Arch. Esc. Sup. De Niñas Nº2, en Oficios Varios, oficio Nº 774, remitida por la Dirección Escolar de Tocopilla y El Loa ODM/. 12 de agosto de 1936.
[4] Ibídem.
[5] Arc. Esc. Sup. de Niñas Nº2, oficio enviado Nº 39, con destinatario señor Inspector Escolar de Tocopilla y El Loa, Tocopilla 10 de junio de 1936.
[6] Ibídem.
[7] Ibídem.
[8] Galaz,  en “Tocopillanos del Ayer I” (2008)
[9] Oficio enviado por Gobernador de Tocopilla. Archivo Gob. Tocopilla.  Oficio N° 755, 6  de diciembre 1943, s/f.

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