Un Alcalde Asesinado

Marco De la Vega, nacido en 1927,  fue Alcalde de Tocopilla  cuando el país era envuelto por el torbellino de la Unidad Popular. Él sería elegido por una alta votación, para así asumir el cargo el 16 de mayo de 1971.

De pronto, los hechos se tornaron oscuros y peligrosos para la existencia de los hombres y mujeres comprometidos con la utopía socialista.

Era militante comunista, al igual que toda su familia. Él ejerció su cargo hasta el 14 de septiembre. Incluso él tuvo una reunión con los militares, quienes le dijeron que no tenían nada contra él. Entonces él continuó en su cargo.” [1]

No obstante, Mario Arqueros, Gobernador de  Tocopilla,  dejaba el mando el 12 de septiembre. En esa incertidumbre, Marco De la Vega se llevó a su casa a su amigo Arqueros con toda su familia.

Lamentablemente llegaría un día aciago, cuando el día 14 de septiembre, al correr de la tarde, Mario Arqueros es detenido. Pronto, el Alcalde también sería detenido en la casa el día 15 de septiembre, cuando ya empinaba la madrugada.

Nos cuenta su viuda que todo fue con un escándalo desproporcionado y completamente aterrador:  “no vinieron simples militares, sino que venían blindados, prácticamente un ejército, con camiones, camionetas en toda la cuadra. Tenían rodeada la cuadra. Cuando lo detuvieron, los niños estaban durmiendo (…) Estábamos conversando cuando sentimos los golpes en la puerta, era como que estaban echando abajo la casa. Marco abrió y entraron los militares corriendo por todos lados, con las metralletas. Nos arrinconaron a todos y a Marco lo tomaron.”

Nos agrega que el Alcalde De la Vega estaba solo con  una camisa, y los militares no dejaban de registrar la casa, cuando de pronto  se escuchó un golpe que le dieron a De la Vega.

Con los gritos, el resto de los niños despertaron y vieron al jefe de la familia bañado en sangre. Las exclamaciones y llanto de niños  eran desesperados.  La situación se volvía escandalosa y caótica para la mirada de los hijos.

De ahí el más pequeño, Marco de 6 años, se acercó a su hermana Isabel y gritaba. Entonces uno de los militares lo cogió del cuello y lo lanzó a una pieza. La chabelita seguía llorando y se acercó a Marco y ahí la pescaron y la encerraron[2]

No olvidemos que también presenciaban la crudeza de los actos, los niños del Gobernador Arqueros, a quienes los enclaustraron en un dormitorio con la puntería de una metralleta amenazante.

A Marco lo sacaron al patio de la casa y cuando volvió tenía muy desordenada la ropa. Lo vi así y me desesperé. Cuando le dije a un militar -Señor, permítame que le pase una chaleca, -¡No! -me gritó. Pero otro de  más grado me lo permitió. Como un militar me apuntaba con la metralleta en la espalda, yo no veía nada. Buscaba un chaleco y no encontraba. Y de los nervios lo único que encontré fue un ambo café.”

Todos los militares salieron con el Alcalde incluido, los uniformados dieron un gran portazo. El resto de los familiares quedaron dentro de la casa. Pero ellos, los niños y las mujeres,  abrieron  la puerta y salieron. En ese momento se encontraron con el jefe de la Policía de Investigaciones, que supuestamente era amigo de Marco de la Vega y de Mario Arqueros, jefe con en el cual habían compartido muchos momentos de camaradería: la felonía se hacía carne.

 “Él iba encabezando esa caravana de detenidos. Él me vio, porque justo la puerta dio con la camioneta. Y nos miramos.” [3]

Luego de aquella aterradora noche, la familia se enteró que el Alcalde estaba detenido en la Comisaría de Carabineros de Tocopilla. Isabel De la Vega, la hija, apareció en el cuartel policial y comenzó a ser interrogada. En seguida, la esposa  también llegó al  lugar, y de la misma forma, comenzaron a interrogarla.

Los interrogatorios  para madre e hija no cesaron hasta la madrugada, negándoseles el agua y la comida. “…nos soltaron de madrugada y hubo una carabinero que había sido apoderado mío[4] en la escuela que nos fue a dejar a la casa…Marco quedó detenido en Carabineros, después lo pasaron a la cárcel y le podíamos llevar comida. No sabíamos si se la entregaban o no. Hasta que llegó octubre…Yo seguía en la escuela trabajando y nos fueron a avisar que estaban sacando a los presos en un camión. El día 15 de octubre pude ver a Marco y  Lucy, también pudo ver a su esposo, el Gobernador Arqueros.”

Hilda Alfaro pudo hablar con De la Vega “…yo fui con la Chabelita,  sólo fue un ratito. Ahí Marco me dio muchas indicaciones, porque era corto el tiempo. Yo le dije a él que tenía abogados, que había hablado con algunos. Entonces, Marco me respondió algo muy raro. Yo le hablaba de abogados y defensa y él me decía que no era importante.”

”Me dijo que le dejara mis hijos a mi hermano y que yo me fuera a Santiago. Allá me iban a esperar los amigos  y me iban a sacar del país. Yo le pregunté que si acaso estaba loco,  ¿Voy a dejar a los niños y tú preso? Me insistió que tenía que salir del país lo más rápido posible. Me dijo que sacara todo el dinero que estaba  en el banco y que saliera rápido de Tocopilla…Se acabaron los minutos, la niñita lloraba y abrazaba a su papá y le llamó la atención que no tenían cordones sus zapatos (…) Marco la acarició y se despidió. Yo nunca presentí que esa era la despedida...”.

“…yo no lo supe, no lo percaté, porque tenía metido en la mente que tenía al abogado y que lo iban a defender… Cómo pude ser tan ingenua... Uno siempre piensa en la vida y mantiene la esperanza hasta el final.”

Los días eran inciertos, pasaban sin noticias y la incomunicación de los detenidos era extrema. Hasta que, el 16 de octubre, se los llevaron a Antofagasta.

Las familias de las autoridades detenidas, hicieron  todos los trámites con el fiscal para que se les  concediera un salvo conducto para poder viajar.

Llegamos el 18 de octubre de 1973 a Antofagasta. Esperamos y nos decían que ya iba a salir el Alcalde, que él estaba en proceso, que ya nos iba a recibir el Fiscal, pero nada. Pasó el 19 y el 20, pasó el 21… Y ahí recién vinimos a saber que Marco de la Vega había sido fusilado...el 19 de octubre… nos enteramos recién el 21. Todos esos días a nosotros nos engañaron, nos engañó el Fiscal Juan Salazar Lanterri”

Luego, se sabría de la  existencia de la  infausta “Caravana de la Muerte”, a cargo de Arellano Stark, el jefe del recorrido del horror.

Una vez en Antofagasta,  los detenidos son desalojados brutalmente a la una de la madrugada, nadie supo hacia dónde iban. Los llevaban a la Quebrada del Way, en las afueras de la ciudad.

A la desventura del Alcalde y Gobernador se  agregaba la intensa búsqueda de los cuerpos, las informaciones eran confusas, contradictorias y malignas.

Le pedimos a un sacerdote que nos acompañara a buscar al Jefe de Plaza. Él nos recibió bien, tomó el teléfono y nos pidió que fuéramos a patología, a una bodega. Nos dio diferentes direcciones”.

Los familiares hicieron un atroz recorrido; aparecían los torturados y los mutilados. No se entendía tanta  brutalidad militar. La gente yacía arrojada por montones.  Y los cuerpos de las autoridades tocopillanas no aparecían.

“Llegamos a Patología, y era una masacre, era como ver una guerra. Estaban los cuerpos tirados en el suelo, había charcos de sangre, unos encima de otros…de pronto vi a Marco... Lo ubiqué por la chaqueta café que le había pasado en la casa al momento de ser detenido. Estaba tirado de costado, lo empecé a revisar. Muy cerca de él estaba el cuerpo de Mario Arqueros. Cuando revisé a Marco no sé cuántos orificios de balas tenía, porque eran muchos, por todo el cuerpo. Lo que más me impactó era que tenía un orificio en la cara,  en el pómulo…estaba completamente ametrallado.”

La viuda se aferró al cuerpo de su amado clamando justicia. Y en un mar de dolor, el cuerpo baleado es recuperado y se le dio despedida en el cementerio de Antofagasta. Su esposa, desde ese día inicio un largo y duro exilio en Europa. 

Al pasar de los años, la familia del Alcalde no mostró flaquezas en la búsqueda de justicia. Sin embargo, brotarían hechos dolorosos que vendrían a empañar aun más los recuerdos y las afrentas recibidas como familia ante la muerte de uno de los suyos. 

Los tocopillanos hemos sido testigo de una situación bastante ingrata, por su alta magnitud de infamia difundida, por tal razón, se hace necesario recordarlo.

El  libro titulado "Historia del Siglo XX Chileno", balance paradojal,  escrito por los historiadores Sofía Correa Sutil, Consuelo Figueroa, Claudio Caravaño Rolle, Manuel Vicuña Larraín y  Alfredo Jocelyn-Holt [5] deja en claro una seria falsedad y error histórico al afirmar,  que el Alcalde de Tocopilla en 1973,  huyó a Suecia junto a otros familiares, sin saber que en realidad fue asesinado en octubre de 1973 en Antofagasta por la Caravana de la Muerte. [6]

Se comete un error al afirmar que De la Vega era socialista, y se  señala un  supuesto autoexilio del Alcalde, aunque no señala mayor detalle. Junto a lo anterior,  se afirma que  lo esperaban parientes en Suecia, lo cual es absolutamente falso. La existencia de este auto “extrañamiento” del Alcalde, explicaría el exilio en cadena vivido hacia Suecia, generándose con ello la numerosa comunidad tocopillana en Norrkoping. Estas afirmaciones son una verdadera infamia que mancilla el nombre de la persona aludida.

El caso de Marco de la Vega fue un caso connotado, conocido y emblemático en el asesinato  de políticos durante la dictadura, inspirando reportajes de diarios y  televisión, el reconocimiento de su viuda y el recuerdo de un municipio acéfalo en Tocopilla. Del mismo modo, en la década de los 90 se erigiría una fundación con el nombre de la persona mancillada por estos historiadores.

La distorsión es patente, y no solo contribuye al dolor de los familiares, sino que también expresa una seria afrenta contra los tocopillanos exiliados, tratándolos duramente y vilipendiando sus oficios.



[1] Hilda Alfaro (2008) viuda de Marco de la Vega Rivera.
[2] Ibídem.
[3] Alfaro (2008)
[4] Hilda Alfaro era profesora Normalista y se desempañaba en la Escuela Superior de Niñas Nº 2 de Tocopilla.
[5] Libro de Historia publicado por la Editorial Sudamericana (2002).
[6] Ver página 317-318 “Historia del Siglo XX Chileno” (2002).

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