Liceo Latrille: su contexto y posible demolición.



Desde la perspectiva urbanística, el conjunto de edificios ubicados en esa zona en la cual está inmerso el Liceo  Domingo Latrille, es decir el polígono comprendido entre las calles O´Higgins, Prat, Sucre y Santa Rosa, son de un enorme valor urbano y arquitectónico, no sólo para Tocopilla sino para toda la región. Es un barrio en donde se reunieron una serie de iniciativas patrocinados por Estado, entre ellas la Junta Central de Beneficencia con el Hospital Marcos Macuada (1940), la Caja de Seguro Obrero Obligatorio con los edificios Colectivos (1942), la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales con las escuelas E-3 y E-12 (1943). Al mismo tiempo, este complejo arquitectónico de fuerte carácter modernista, debemos sumar la Torre del Reloj, con las calles ponientes en posición diagonal, sumándose La Plazoleta y el Estadio Municipal Art Decó Americano de 1931. Como asi también el racionalismo expresado en la Población Sotomayor. 

No existe parangón en el Norte de Chile de un barrio modernista que conglomere tales edificaciones, entre los cuales se tienen tres colegios de su envergadura histórica y arquitectónica. 


El arquitecto proyectista para la edificación del liceo fue Carlos Albretch, quien definió, como funcionario del Ministerio de Obras Publicas,  los aspectos cromáticos del edificio. El director, al momento de la entrega del edificio, era Pedro Alvarado Gallardo. La firma a cargo de la edificación fue Wedeles, Balmaceda, Mathiu y CIA. Limitada.


Un año después de su inauguración, se confeccionó un mural que grafica los orígenes del puerto, desde la primera ocupación humana de "Changos", hasta el proceso de industrialización del salitre. Se distinguen tipos humanos pampinos y costeros. Al centro la ciudad caracterizada por el muelle mecanizado. En dicho mural, es posible ver de fondo  la Cordillera de los Andes, la Depresión Intermedia con el mineral de Chuquicamata y la Cordillera de la Costa. La dimensión es de de 3.5 x 5.0 mts  y el salón fue usado en como Sala de Profesores.

El autor, se llama Osvaldo Silva y es residente en Venezuela, fue rector del Liceo B-2 y profesor de Artes Plásticas cuando pintó el mural. En el año 91 regresó bajo el auspicio de la Universidad de Antofagasta para reformular su obra, en la oportunidad de restaurarlo por los daños que sufrió con el terremoto del año 67. Actualmente peligra su existencia por efecto del terremoto 2007.

Un nuevo edificio del Liceo  Domingo Latrille, difícilmente aportará urbanísticamente a la ciudad en ese lugar. Es muy dificil que surja un edificio de esas envergaduras, especialmente pedagogico: con salas de volumen optimo, con buena acústica, con un nivel de suelo asimétrico en favor del profesor, anchos pasillos, accesos para grandes conglomerados de personas...
En pocos años más, estos edificios serán los iconos que representaran el pasado de Tocopilla, sus recuerdos, historias e identidad. Los prototipos actuales de los colegios se acercan más a escuelas como Gabriela Mistral, (construida “recientemente” y sin embargo con gran daño tras el terremoto y con dudoso aporte arquitectónico), que a un Latrille, por el mismo valor asumiendo un costo cero de demolición y agregando un nuevo proyecto, no es rentable política, social, económica, cultural y la salud mental para la ciudad destruir el Latrille. La sola demora en desarrollar el proyecto tiene en situación de riesgo a la comunidad estudiantil y docente en el actual emplazamiento, seguir prolongando condiciones de emergencia por años no es bueno para nadie y riesgoso para todos. 
Es pertinente el dejar en claro que, el proyecto de reparación del Liceo Domingo Latrille Loustaunau B-2, significaría reparar el edificio, dejándolo en condiciones estructurales óptimas cumpliendo las normas sísmicas vigentes, incluso en mejor estado que antes del terremoto. De esa forma, la durabilidad de ese edificio sería la misma que el nuevo Edificio Municipal y la de las Escuelas Prat y Neruda. Condición superior a cualquier establecimiento público del país, construido en tiempos actuales.
Desde el punto de vista funcional nadie podrá estar en desacuerdo. La razón costo beneficio es óptima pues se presentan los siguientes beneficios adicionales. y en marzo del 2011 los alumnos que están en situación de emergencia, estarían seguros en su Liceo Domingo Latrille B-2.
Se mantendría la imagen de un edificio significativo por su valor arquitectónico, existencial y de identidad, lo que para la fragilidad cultural de la actual comunidad tocopillana es fundamental.
Despreciar ese sentimiento dentro de la ciudad es destroncar a la comunidad de su historia, proporciona un daño invaluable y más aún, innecesario cuando la tecnología permite hoy recuperarlo.
Tocopilla no se modernizará destruyendo su patrimonio y levantando con una arquitectura “moderna”, o mejor, “contemporánea” edificios nuevos sobre los escombros de la memoria.
Si este error se cometiera y se argumentara desconocimiento o imposibilidad técnica de recuperación de los edificios sabemos que sería una excusa, ya que todos sabemos que existen las técnicas necesarias, las razones van en muchos casos por otro lado, de que lo nuevo es mejor que lo viejo. Creemos que ese criterio en este caso no aplica como en muchos otros.
La calidad que presentan los tres colegios de tradición, como la altura de las  salas de clases, ancho de pasillos, aislamiento térmico y acústico, e identidad al imaginario urbano son muy difícil de reproducir en un colegio nuevo, a los costos normales.
Día que pasa los fondos destinados para reconstruir el edificio valen menos, hace algunos meses las empresas constructoras tenían menos trabajo disponible que hoy y el futuro era más incierto, por lo cual estaban en condiciones de sacrificar utilidades. El valor de los materiales de construcción como el acero y el cemento era inferior. La cesantía era mayor y la gente necesitaba trabajo con mayor urgencia. Por lo tanto la ineficiencia de no llamar a la propuesta cuando el Gobierno Regional había asignado los fondossólo va en contra de la sociedad de Tocopilla, su legado e identidad.
En cuanto a la consideración de patrimonio, no necesitamos que la Ley nos venga a decir si lo es o no, sólo basta la identificación con lo nuestro, y nosotros mismos, de una manera comunitaria, recibir lo que nos han dejado nuestros patriarcas. El patrimonio es algo inherente a la humanidad, y sin ella las condiciones de arraigo no se darían, y nuestra condición de tocopillanos y los elementos que conforman Tocopilla, se unen con una referencia histórica e identitaria.

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