Compañia Minera Tocopilla, Playa El Panteón y el futuro


El Origen de la compañia se remonta al 20 de noviembre de 1918, siendo su primer dueño el acaudalado Antonio Valdés Cuevas. Una vez organizada la compañía se inicia la explotación de “Minitas” “Portezuelo” y “La Despreciada”. La construcción de la planta se inicio en 1923 hasta 1926, lo que incluyó un sistema de andariveles para el traslado del mineral desde las minas ubicadas en el extremo norte de la ciudad. Al principio se instalaron mesas Wilfley para hacer una concentración gravitacional, pero de a poco comenzaron a ser reemplazadas por celdas de flotación, un proceso casi desconocido en Chile. Cabe señalar que esta fue una de las primeras plantas que en el mundo empleo agua de mar en el proceso de flotación de los minerales sulfurados.

Lamentablemente la impronta dejada en los tocopillanos no es del todo bien para la imagen corporativa de esta compañía; en primer lugar por las prácticas laborales deficientes para los trabajadores y también al fuerte impacto ambiental ejecutado por varias décadas, siendo el arrojo directo de la escoria de cobre hacia el mar, un verdadero crimen ecológico. Esto último, hizo que la playa contigua, llamada El Salitre, tornara sus arenas de color entre sal y pimienta, a un color negro; siendo la evidencia de la contaminación sin tapujos. Paradojalmente, la también llamada antiguamente Playa Amarilla, se tornó negra, y cruelmente y por ironías de las decisiones de la autoridades, se le nombró Playa El Salitre, sabiendo que el salitre es caracterizado por su blancura. Dicha playa también ha sido conocida como Playa El Panteón, por la cercanía del antiguo cementerio (Actual Diamante de Beisbol, que hoy aparca a las familias víctimas del terremoto).

En el sector descrito ha surgido la idea de construir una playa artificial, esperamos que se consideren las variantes ambientales, oceánicas, aspectos de la marea para dicho propósito. Porque el deseo, según las autoridades es “Posicionar a Tocopilla en el concierto turístico de la región…” pero primero partamos por descontaminar la ciudad, sobre todo dicho sector, y aplicar, dentro de sus escasas cualidades, la Ley Ambiental y agilizar el Plan de Descontaminación de Zona Saturada de Tocopilla, el cual descansa en los escritorios gubernamentales. Del mismo modo, Electroandina debe mitigar la emanación de carboncillo y no hacer de esta “nueva” playa artificial de iniciales arenas blancas, un verdadero panteón ambiental, de arenas negras y fondo marino fallecido, con todas las secuelas nocivas en los pulmones de los coterráneos.

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