Maria Elena, el ejemplo.

El terremoto (Nov. 2007) colapsó gran parte de la provincia Tocopilla, afectando de sobremanera el patrimonio arquitectónico. En ese contexto, en el proceso de reconstrucción llevado por el Estado, la citada temática, no ha sido abordada con la relevancia merecida.

Destacamos, en ese escenario, lo que ha ocurrido en la Oficina Salitrera María Elena, en donde se ha dado un ejemplo en lo que significa en materia de conservación y restauración de importantes edificaciones que sufrieron los embestidas de la naturaleza. Se ha demostrado que el trabajo y gestión en conjunto entre la autoridad local y la empresa privada, puede dar frutos satisfactorios. Fue así que, el municipio y SQM, realizaron la restauración y reparación con una inversión que bordea los US $ 30 millones.

Se involucró la comunidad, los gremios y la empresa, todo con el propósito de conservar el perfil y sello arquitectónico para dar una puesta en valor a la comuna. Se conservaron los colores y detalles fisonómicos de variadas fachadas.

Nos cuenta el presidente de la Agrupación 100% Patrimonio que, “…Lo fundamental de todo esto es que las decisiones fueron las correctas, la identidad del pampino es muy fuerte, el arraigo de quienes sienten un profundo cariño y compromiso por su tierra. La protección patrimonial que goza María Elena de alguna manera sirvió para el levantamiento de todo el conjunto dañado por los efectos del sismo. Lamentablemente lo mismo no ocurrió en Tocopilla, en donde el casco antiguo ha desaparecido y simplemente ya no será el mismo de antes. Las decisiones muchas veces cuestionables por sectores sin compromiso alguno, apresuraron la demolición de los edificios Consistorial, Vocacional y la gran cantidad de viviendas que fueron víctimas de las maquinarias que terminaron con borrar la identidad de este puerto y esperan el momento para inaugurar el nuevo edificio municipal, repetido y ajeno al puerto.”(I.González, Nov. 2009)

No obstante, en ese proceso de olvido y desdén hacia los elementos que han configurado nuestra identidad urbana, se destaca el esfuerzo desplegado en la conservación del Grupo Escolar de Tocopilla (1943), la Escuela N°1 de Hombres y la Escuela Superior de Niñas N° 2. En donde ha sido posible, gracias, también, a la imposición de la Ley, la preservación y restauración del citado complejo arquitectónico.

En este tema, la gestión, el trabajo en conjunto o las alianzas estratégicas y el compromiso real por parte de los representantes del Estado, son los elementos claves para que las ciudades no se bañen con esos pseudos modernismos, que van en reemplazo de lo antiguo/identitario por edificaciones repetidas, con diseños estándares y funcionales. Dando paso, así, a verdaderos actos destructivos con tal de ver la ciudad “modernamente”. María Elena, una comuna pequeña, ha dado una lección.

Fotografía: Mercurio Antofagasta.

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