DESPRECIO A LOS CHINOS (1932)































El tema de la carestía de la vida durante la crisis de 1930-32 provocó otro efecto, también un tanto extraño: que el comercio establecido manifestara su malestar ante la presencia de ciudadanos chinos, ya que estos, supuestamente, perjudicaban al comercio, en el sentido de ser una competencia, aparentemente, “desleal y afuerina…”.


Este no era un asunto nuevo, ya que el tema del racismo y xenofobia en esta zona tiene sus inicios con la llegada de los chinos Coolies, de quienes se tienen los primeros antecedentes cuando se inició la construcción del ferrocarril salitrero, inaugurado en 1890, en donde los chinos realizaron los trabajos más riesgosos y pesados.


Previo a los años 30, la presencia china en las localidades del norte era significativa, al menos en Iquique, pero fue mayor desde 1931; se puede entender como promotor de aquello la invasión de Japón a China, configurándose así un gran éxodo. De ello repercutió que surgiera una mirada con desprecio y rechazo, ya que para algunos tocopillanos, estos inmigrantes podían, potencialmente, degenerar la “raza chilena”, pero como lo señalamos, los más reacios eran los comerciantes, ya que los chinos comenzaron a instalar negocios ligados a la venta de carne o con la venta de comidas, amenazando con ello las ventas del comercio local. 


Es por tales motivos que el Alcalde de Tocopilla, Luis Cárcamo, en junio de 1931, solicitaba a la Intendencia de Antofagasta el establecimiento de un control mayor o que aquella institución autorizara el que se adoptaran medidas que fueran pertinentes para evitar la afluencia de la gran cantidad de ciudadanos chinos que -según este Alcalde- a diario llegaban masivamente a la ciudad. Cabe señalar, como dato anexo, que dentro de los inmigrantes, los chinos eran el grupo al que se les realizaba mayores exigencias, verbigracia: como el poseer cierta cantidad de dinero. Además, en el comienzo del siglo XX, se les exigía un examen médico, el cual daba pie a un “pasaporte sanitario”, prontamente, alrededor de los años veinte, se les pedía un documento a cargo de autoridades chinas quienes debían certificar conducta, examen médico y vacunación. Esto se debía a que aparentemente los chinos eran considerados como un potencial portador de plagas y enfermedades. En 1930 a todos los chinos, para que pudiesen ingresar al país, se les exigía la suma de 300 dólares como garantía, pero debía ir a nombre de la legación china en Santiago, pudiendo retirar este dinero una vez instalado en el país y al mismo tiempo demostrar que poseían trabajo; este dinero era utilizado, generalmente, como un capital en sus negocios. Esta ultima práctica enfadaba no solo a los comerciantes tocopillanos, sino que también a los de Iquique y Arica. 


No solo contra los comerciantes tenían que lidiar los chinos, sino también con los grupos de teatro, quienes trataban despectivamente y se burlaban a destajo de los orientales, ya sea por rasgos faciales, por asuntos del habla y sobre el supuesto problema higiénico de sus negocios y viviendas. En junio de 1932 el presidente del Centro Chung Hwa, Juan Chang se quejaba ante el Gobernador y por La Prensa de Tocopilla en contra del grupo de teatro “Los Criollos”, conjunto formado por empleados y obreros cesantes, ante lo cual exponía en una carta“...el grupo los criollos (...) llevó a escena un monólogo recitado por el señor Macaya, y que se titulaba Chung Hwa i aparte de este, repitió varios otros por el estilo, totalmente fuera era de programa, imitando en forma maliciosa nuestro idioma (...) siempre se ha desempeñado igual acto en el teatro, no siendo la primera vez, i se ofenda así paisanos chinos i junto con ello a la colonia que presido. Este denuncia busca detener lo que ridiculiza ofende y menoscaba nuestra dignidad de ciudadanos chinos respetuosos de este país.” 39


Sin duda alguna los chinos no la pasaban muy bien, pero aún en esas circunstancias fueron caracterizados como  personas unidas y solidarias entre su colectivo migrante, por lo cual fueron capaces de crear su institución: el centro Chung Hwa, en el año 1928. 






En "TOCOPILLA: ENTRE LA MISERIA Y EL APOGEO, 1930-32"
Foto: Grupo de inmigrantes chinos avecindados en Tocopilla pertenecientes al Centro Chung Hwa en 1932.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me es muy grato saber mas sobre mis antepasados, y enorgullerme de los logros por ellos alcanzados a pesar de lo dificil que se le hizo, y que gracias a su persistencia en tocopilla existinos muchos descendientes que durante el tiempo algunos han aportado, de uno u otra forma al desarrollo en Tocopillla, y en otras ciudades de Chile. Creo que hoy en dia el control de los inmigrantes y muy distinta a la de esos tiempo , especialmente a lo que respecta a que realicen actividades que no benefician a nuestro pais y alguna de ellas hasta ilegales.