Comerciantes ambulantes de antaño

El Cutufa
Existen hombres y mujeres que durante su vida son considerados como pintorescos, que mirados a través de recuerdo se transforman en casi mitológicos por su carácter sui generis, por la capacidad de atracción que ejercen en su propia comunidad.

Siempre se ha dicho que para desempeñar con éxito un determinado oficio, es preciso tener vocación y, tal vez, picardía, especialmente, cuando ese oficio es ser vendedor ambulante.

En las remembranzas de los viejos de Tocopilla, destacan los que siguen:


El Empanadero: viejito que, con sus vestimentas todas de blanco, ofrecía sus empanadas con forma peculiar y graciosa forma que consistía en el repetido siguiente refrán: "A las ricas empanadas de horno, con pasas, aceitunas y huevo. Por si las veo"."A las empanadas de horno “calentitas”, si las muerden gritan".


El Panamá. Llevó ese nombre, porque fue tripulante de naves que periódicamente llegaban a Tocopilla en busca del salitre. Conoció el puerto y su gente; en uno de sus tantos viajes, se radicó y formó su familia viviendo por varios años en calle Matta, entre Washington y Freire. Todas las tardes se le veía empujando su carrito con el infaltable cigarro en su boca, para instalarse en calle 21 de mayo frente al otrora Bar Leo y ofrecer sus budines, dulces y chumbeques que eran las delicias de niños y adultos. Fue conocido por los famosos chumbeques "Panamá".

Zunco Manolo. Usaba un tarro sin fondo con forma de embudo como megáfono. “…El turrón nylon. ¡Por qué llora la guagua! porque quiere turrones nylon".


El Baldomero. Extraía y vendía el popular detergente sapolio, usado generalmente para la limpieza de los utensilios de cocina. Cariñoso con los niños y su clientela, decía que había nacido en Cerro Blanco y que se parecía mucho a su madre: siempre la recordaba. Los niños y también los adultos, como una manera de reírse un poco le decían: "Baldomero, date vuelta el sombrero, que ahí vienen los carabineros". De inmediato hacia girar el sombrero sin sacárselo. Esto lo hacia todas las veces que se lo pedían.

 El Valencia era el personaje que a diario llevaba la información a la comunidad tocopillana. Con una vestimenta particular de explorador: ropa de color beige y el típico casco de los exploradores y además de botas negras. Otras veces se colocaba un pañuelo grande debajo del gorro para protegerse la cabeza del fuerte sol, gorro típico de los legionarios franceses. Voceaba la venta de diarios y revistas junto a las noticias más importante. Sin duda que lo más recordado de Valencia fue el momento en que vociferaba la noticia sobre un funcionario policial habilitado para retirar los sueldos del personal, quien extravió el cheque fiscal y la noticia salió publicada en el diario local. El coterráneo Valencia lo daba a conocer a viva voz de la siguiente manera: "Paco boca abierta extravió cheque y deja sin regalo de pascua a los hijos de los otros pacos…".


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