La Tirana y su caracter "chilenizador"




La "chilenización" fue una campaña de fomento de una identidad nacional impulsada por el Estado chileno, tras la Guerra del Pacífico vista la anexión de las provincias de Tarapacá y Arica a Chile, que significó a la postre un proceso de transculturación de las zonas ocupadas. 

El foco estuvo centrado en Arica, Iquique, Tocopilla, Antofagasta, Mejillones, Calama y todos los poblados precordilleranos. Los ejes con los cuales el Estado chileno buscaba consolidar una identidad nacional homogeneizadora y así inculcar el sentimiento nacional y borrar deliberadamente todo rasgo cultural peruano y boliviano,  fue la  educación pública, el servicio militar obligatorio  y el cambio de nombre de las calles. 

A lo anterior debemos adicionar el establecimiento de puestos fronterizos para controlar el tráfico y comercio hacia Bolivia y Perú, promoviendo a su vez la llegada de misioneros que “civilizaran” a la población aymará. 


Las políticas de chilenización en la población se conservaron durante gran parte del siglo XX y se enfatizaron durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). 


Al celebrarse la Virgen de la Tirana, se nos viene a la memoria la proyeccion que posee este icono, el cual nos habla de  poseer, aún, los rasgos del proceso de "chilenización". Lo anterior  se expresa en una imagen vestida de cafe, que posee una banda estilo presidencial, un escudo nacional y en sus costados posee dos banderas chilenas. Esto es la herencia de cuando los capellanes militares asumen como tarea aplicar sentimientos de chilenidad en la región, surgiendo de ello la prohibición de la celebración de la Virgen de las Peñas, promoviendo su reemplazo por la Virgen del Carmen,  a la cual modificaron el nombre (Carmen)  y la nombraron como "Patrona del Ejército" chileno.

 Asimismo, la fiesta de La Tirana, de origen Aymará, que a fines del siglo XIX se realizaba en diversas fechas (el 6 de agosto para bolivianos, 28 de julio para peruanos, y 16 de julio para los chilenos) hacia 1910, pasa a ser incluida en el calendario chileno, fijándose para ella un único día: el 16 de julio; viéndose afectadas y extintas de esa forma forzosa, las antiguas cofradías de origen peruano y boliviano.

De este modo, la religión católica en el norte, se suma a los otros ejes: ejercito (expulsor de los "nuevos extranjeros") al cambio de nombre de las calles (todas vinculadas con la guerra: Prat, Condell, Serrano, Baquedano, Pinto, Aldea, 21 de Mayo, etc) al cambio fuerte en la escuela publica (nuevos profesores, nuevas materias, una nueva historia, nuevos himnos, un nuevo calendario, nuevos héroes, otra geografía, lenguaje, etc) y finalmente la religión con la fiesta de La Tirana y la importancia que adquirió en su momento el Baile Chino que desplazó a las antiguas cofradías andinas.









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