SALNATRÓN
























Los Salnatrones nacen en Tocopilla no precisamente para el Año Nuevo, sino que nacen cuando se estaba luchando contra la espantosa Fiebre Amarilla, por allá en 1912; peste mortal que llegó a través de un barco. 

Fue otra medida de mitigación tomada por las autoridades médicas de la ciudad como la fumigación con azufre y la colocación de petróleo en los depósitos de agua para extinguir, por falta de aire, las larvas de los mosquitos Aedes aegypti. Así, se empezaron a producir pequeñas fogatas en varios puntos de la ciudad siendo el salitre el principal combustible.

Una vez derrocada la epidemia, la población comenzó a utilizarlo asimilando, a su vez,  la tradición pampina de quemar “lo negativo” del año que se dejaba atrás. Se establecía de este modo una tradición en el puerto salitrero. 

Frente a la polémica sobre los Salnatrones cabe decir que, si bien es una tradición que lleva muchos años arraigada en la comunidad, no es menos cierto que las tradiciones deben tener cierta consonancia y contextualización con la época, es decir, si fueron creadas en otras circunstancias no implica que por siempre serán válidas. Todo sabemos que para muchos vecinos las fumarolas son bastantes fastidiosas y no debemos ser ingenuos frente a nuestra saturación de polución ambiental.



Felizmente, con el pasar de los años, las grandes humaredas y nieblas de smog, por la combustión del caucho que se presenciaba en año nuevo, han ido decreciendo. Del mismo modo, si se toma esa medida, por razones ambientales, debe ser en forma simétrica, para todos los sectores: productivos y comunitarios, aún siendo desproporcional la emisión. Verbigracia el caso de Electroandina  que durante décadas emite partículas contaminantes y ha derrochado al mar una gran cantidad de sustancias y metales pesados.

Me viene a la memoria cuando en el occidente boliviano se celebraba la Noche de San Juan, celebración arcaica y llena de gigantes fogatas iniciadas en cada casa y en cada calle, generando que  la vista en la ciudad fuese minúscula, emanando de ello un gran problema ambiental. Esta celebración también fue censurada porque el contexto cambió, generándose también la resistencia de la población.

Las tradiciones, no porque sean antiguas, son imperturbables. Pero la aplicación de la norma debe ser igual para todos. Aunque la proporcionalidad de la contaminación es infinitamente inferior, como en el caso de los Salnatrones. 

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