Caletas


El espacio rural es una división del espacio geográfico que se realiza desde el punto de vista funcional. En este sentido se advierten características diferentes en las actividades, densidad de población y flujos, dando una distinta apariencia al espacio.
Y el índice de ruralidad de la II región es el más bajo del país, con sólo un 2,3 % de la población, y está representada principalmente por una población de ascendencia indígena, principalmente atacameña, asentada en pueblos que se encuentran entre los 2.000 y 3.600 metros de altitud.
Sin embargo, la ruralidad de Tocopilla, está representada en las relaciones que se establecen con el mar.
En las pequeñas planicies que surgen entre el mar y el inmenso murallón de la Cordillera de la Costa, florecen asentamientos humanos llamadas Caletas que, a través del paso de los años, se han convertidos en asentamientos en expansión. Transformándose así, según la clasificación de la geografía humana, en el espacio Rural de Tocopilla. Ya que es ahí en donde se aplican las dos características elementales: la recreación y la relación extractiva. Es decir; el veraneo y la pesca.

En la provincia de Tocopilla encontramos a Caleta Buena, Cobija, Punta Atala, La Cuchara, Punta Arenas y el de mayor expansión, Caleta Urco.

Estas caletas, no llegan a ser clasificadas como pueblos, pues figuran, en raras veces, en los mapas, no tienen calles trazadas, ni bien definidas, tampoco poseen plazas, ni bares, ni tiendas, y muy pocas poseen alumbrado público y alcantarillado… son extraños lugares en medio de inmensas playas, con casas de maderas autoconstruidas que parecen provisionales. Y la posesión de los terrenos, en algunas ocasiones, ha estado alejada de la legalidad, la cuales son regularizadas después de un buen tiempo.

Las Caletas están ubicadas en pequeñas ensenadas, y la palabra deriva de cala, en el sentido de que las embarcaciones van atracando fuera de los puertos mayores.

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