Iglesia Nuestra Señora del Carmen





En pleno auge minero finisecular decimonónico, surge uno de los más antiguos templos de madera existentes en el litoral del norte de Chile. El templo de Nuestra Señora del Carmen. Sin embargo no se ha estimado una fecha precisa que nos indique el año de  la instauración de la institución como así de la edificación del templo.

Para el investigador y religioso  español José María Cassasas[1], el templo existiría desde el año 1861, para ello utiliza como fuentes algunos libros bautismales de la Iglesia de Cobija, en donde se señalarían que desde enero de 1.861 ya se realizaban bautizos en el Parroquia tocopillana. Para otros, como el cronista Collao[2], en base a ediciones periodísticas, se inclina a que el año de su construcción dataría desde 1873. Para él, esta es una edificación monumental religiosa de pino oregón, con una nave central y dos extensiones laterales, la cual, sin mediar fuente fidedigna,  habría sido donada por los residentes chilenos en estas tierras y costas bolivianas. Aquella fecha ha sido esquiva hallarla debido a la escasez de documentación.
              
Por otro lado se ha considerado el año 1867 como fundacional, sin embargo, en aquel año en el decir del historiador y obispo Luis Silva Lazaeta, se nombró con el cargo de Teniente Cura de Tocopilla a José Merino y que por tal razón no sería la fecha correcta, sino que también se inclina al año 1861.
             
En este templo alojaron las tropas chilenas cuando invadieron Tocopilla, el 22 de marzo de 1879. Asimismo,  se velaron los restos de 3 marinos muertos en el combate de Punta Gruesa: Pedro Regalado Videla, Blas Segundo Téllez y Felipe Ojeda, los dos últimos sepultados actualmente en la Plaza Condell.
             
Como era evidente, la administración religiosa boliviana huyó ante la invasión chilena y el deterioro de la iglesia  era considerable al ser usada prácticamente como cuartel de la soldadesca.
              
La nueva  administración religiosa chilena, a cargo de capellanes, tuvo como primacía en la gestión la consecución de recursos para poder restaurar el templo, para ello, importante fue el rol que cumplió un aliado español, el párroco Antonio Ramírez. El deterioro de la iglesia implicó que cesaran las actividades religiosas lo cual era una aberración para “estos poblados mineros demandante de la fe…”, tal como lo señalan antiguas cartas eclesiásticas. La reparación de la iglesia fue absorbida por el Estado, canalizando a través de la Gobernación el dinero, siendo además considerada la construcción de una Casa Parroquial. Un decreto dictado en octubre de 1882, le señalaba al gobernador Novoa  que se inyectarían mil ochocientos sesenta y cuatro pesos para cubrir la reparación total, incluyendo mejoras de escaleras, compras de bancas, mejorar el piso y una limpieza total para la prevención de ratones y guarenes.
              
Era urgente la reparación debido a que, entre otras cosas,  el templo tenía que desarrollar distintas labores, destacando el registro de los matrimonios, nacimientos y defunciones, aparte de los sacramentos a los enfermos, misas, bautismos y  caridad. De esta manera el Estado chileno comenzaba a hacerse parte de nuevos problemas ante la expansión del mismo.
              
En cuanto a la edificación,  podemos señalar que este templo es uno de los últimos construidos en madera durante la marcha del  siglo XIX, siendo además el más  antiguo junto al de Cobija y el de Calama, este último incendiado.
                       
Su valor también está representado en la expresión de un periodo en donde la mayor actividad giraba en la actual calle Prat. No olvidemos que allí estaban ubicadas las grandes compañías salitreras, o también navieras, como la Casa Grace, asimismo estaba muy cerca el puerto salitrero, luego se instalaría a pocos metros, la Iglesia  Anglicana. Como así también el primer municipio, La Gobernación, el Correo y Telégrafos, el Viceconsulado Peruano, el Club de la Unión, además de  connotadas familias construirían sus pomposas residencias.
              
Cabe mencionar que, el traslado del centro comercial y social, que se llamó Calle Tocopilla, actual Avenida Prat, se vio forzado por los desastrosos efectos del maremoto y tsunami de 1868 y 1877. Gradualmente, se irían trasladando los negocios, las casas comerciales y las familias conspicuas a lo que hoy conocemos como Calle 21 de mayo, la cual se llamaba Calle 9 de Mayo, en remembranza al terremoto y maremoto de 1877.
              
En el período crítico del trienio de 1930-32, La prevención centrada en la salubridad, también ocupó lugar en las iglesias, es así, como en una carta del obispo de Antofagasta, dirigida al cura de Tocopilla, Fernando Garcés, se exhortaba lo siguiente“…Esta curia ha recibido del Sr. Antonio Tirado, un oficio con fecha 9 del presente, en que recomienda petróleo crudo en las iglesias, dos veces por día, para desinfectarlas del posible contagio de bubónica que pueden llevar las pulgas y ratas. Esta medida se toma en vista de la amenaza del terrible flagelo por los casos ocurridos últimamente en esa ciudad”[3] 

Esta recomendación era propicia, ya que las iglesias eran lugares de concurrencia masiva, lo que equivalía a constituirse en otro foco mayor de contagio. Este era el lugar en donde concurría toda la comunidad sin distinción, y, en donde, no se sabía quien estaba infectado o no. Aunque al ver a las personas con manchas en el cuerpo, las demás personas lo aislaban, siendo una realidad muy notoria.
             
Sobre la edificación, según el arquitecto Claudio Galeno[4], el  diseño del acceso de este templo  representa un estilo neobarroco que posee  escalinatas con balaustres, al estilo europeo existente a la sazón. Esta edificación religiosa manifiesta un diseño, también, muy racionalizado en armonía con una fachada escasamente ornamentada en donde el campanario concreta un remate del frontis con su cubierta cónica. En términos de  lo hallado en los interiores, es posible apreciar un espacio determinado con tres naves divididas con columnas de madera con capiteles y bases como únicos elementos ornamentales. En su interior, es posible distinguir  ambos retablos que poseen manifestaciones  de micro arquitectura neo morisca y neo gótica.
             
Este edificio luce un entrepiso destinado a coros y emplazamiento instrumental más un campanario que culmina en una cruz central, invocando el gótico alemán.
             
En ese mismo interior, es posible hallar la imagen de la  Virgen del Carmen, iconografía que posee aún los rasgos del proceso de chilenización llevada en toda la zona anexada a Chile. Dicha imagen posee una banda  tricolor al estilo presidencial, la cual atraviesa el pecho del ícono. Se suma un  escudo bélico  y en sus costados posee dos banderas chilenas.

Todo lo anterior, es la herencia de cuando los capellanes militares de Chile asumen como parte de su tarea el imponer y crear sentimientos de chilenidad en la región, surgiendo de ello varios antecedentes: se prohíbe la celebración de la Virgen de las Peñas, promoviendo su reemplazo la veneración de la Virgen del Carmen, patrona del ejército chileno. Asimismo, la fiesta de La Tirana, una celebración de carácter religioso, de origen Aymará, que a fines del siglo XIX se realizaba en diversas fechas -6 de agosto- para los bolivianos, 28 de julio para los peruano, y 16 de julio para los chilenos–, hacia 1910 pasa a ser incluida en el calendario chileno, fijándose para ella un único día: el 16 de julio, evocando a la Virgen del Carmen; viéndose afectadas , y extintas, de esa forma las antiguas cofradías de origen peruano y boliviano. En esa lógica  chilenizadora, esta iglesia fue bautizada como la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen.
          


[1] Cassasas (1974) en “Iglesias y Capillas en la región atacameña, administración española y boliviana”.
[2] Collao (2001) en “Historia de Tocopilla” libro póstumo, pág. 36.
[3] Archivo epistolar de la Iglesia Nuestra Señora Del Carmen de Tocopilla, 10 de abril de 1931.
[4] Galeno (2009)


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
hola soy drina lohmar. soy tocopillana de nacimiento y quisiera contactarme con el sacerdote de las iglesias católicas de tocopilla. dejo mi correo. de_lohmar@hotmail.com
agradeceré al la persona que pueda darme esta información
Anónimo ha dicho que…

Mi abuelo trabajo y vivio en Tocopilla hasta que murio en el naufragio del Itata, Qisiera saber si es posible encontrar registros de matrimonios y, bautizos de los anos ultimos anos 1800 y hasta 1922 entre los documentos en esta Iglesia.

le agradesco de antemano cualquier informacion posible,

Mildred Wall

Milly0305@aol.com
Anónimo ha dicho que…

Mi abuelo, Carlos Wall vivio y trabajo en Tocopilla hasta 1922 an que murio en el naufragio del Itata. Mi interes es saber si hay posibilidad de encontrar registros de matrimonios, nacimientos y bautizos entre 1800 a 1922.en los archivos de esta Iglesia.

muy agradecida,

Mildred Wall

milly0305@aol.com
Anónimo ha dicho que…
no se que hago aquí
Anónimo ha dicho que…
teamo