Terremoto en Tocopilla



TERREMOTOCOPILLA 1967-2007

La historia sísmica tocopillana gira en un círculo: tres terremotos en años terminados en siete: 1877, 1967 y 2007; estos dos últimos en un día miércoles. Estos dos últimos en el cierre del año. Los mismos edificios, ahora colapsados, enfrentaron el terremoto de 1967. La visita del ejecutivo, Frei Montalva y Bachelet Jeria –respectivamente- la solicitud del 2% constitucional y la venida de ministros y subsecretarios. En 1967 vino el Ministro del Interior Enrique Krauss, que fue enviado por el Gobierno para establecer el grado de destrucción en el puerto salitrero y coordinar la labor con Alfredo Castillo y el Alcalde Fernández. En ambos eventos gran parte de la población también pernoctó en las calles, improvisando carpas y utilizando sábanas y frazadas para tales efectos. No había seguridad de que las casas resistieran las cuantiosas réplicas del temblor, que se prolongaron por al menos un mes. Posterior a ese terremoto, la visita de Frei Montalva -quien ofreció mediaguas- inspiraría el nombre de una población ¿pasará lo mismo con Bachelet? También hubo fallecidos en 1967, un niño identificado como Juan Rivera Pizarro, murió luego que un muro le cayera encima en el momento en que rescataba enseres en una vivienda ubicada en calle Sucre. Hubo decenas de heridos y también una destrucción nunca antes vista. La carencia de agua potable y electricidad durante las primeras horas agudizó el terror del 67, con el antiguo cuartel de Defensa de Costa en el suelo en donde funcionó por muchos años el hospital, de la misma forma los niños tuvieron una triste navidad, situación que al parecer será repetida en el 2007.
En el Tocopilla del 2007 aún existían viviendas colapsadas por el sismo de 1967, es decir pasaron 40 años y estos inmuebles seguían inmunes ante el paso del tiempo y ante la pretensión de reconstrucción. En el año 67 era impensable que luego de 40 años la reconstrucción no llegaría. Ahora también es impensable que en el 2047 algunos edificios sigan en esa condición de colapso. Qué mejor ejemplo que la casa ubicada en 21 de mayo esquina Cienfuegos; allí funcionó en la década del 30 la panadería “La Valparaíso” sucursal del almacén homónimo ubicado en 21 de Mayo con Baquedano. Este edificio ya tenía más de 77 años, y en igual situación cronológica está la mayoría de los inmuebles del centro tocopillano. De la misma manera, muchos muros de calle Prat, del sector Tres Puntas, fueron testigos del movimiento telúrico del 67. La casa de 21 de Mayo citada era de tres pisos, luego paso a ser de dos y ahora por terremoto 2007 pasó a ser de un piso. ¿Tendrá que haber otro sismo para que desaparezca?
Importante es considerar, para el análisis de la destrucción, las diferencias entre MAGNITUD e INTENSIDAD, términos usados como sinónimos en casi todos los medios de comunicación; craso error, la Magnitud se refiere a la cantidad de energía liberada por el sismo, energía acumula en “bolsones” tectónicos; asimismo la Intensidad se refiere a la medición del daño provocado por esa energía liberada; obviamente esto último es relativo. Evidentemente el sismo del 2007 fue de mayor intensidad, aunque la magnitud del movimiento de 1967 nunca estuvo clara. En esta ocasión fue mayor el daño porque muchos edificios ya habían soportado el primer terremoto, además en Tocopilla no ha habido un proceso modernizador en la infraestructura urbana, por lo cual demasiados edificios superan los 75 años de existencia, lo cual se comprueba al pasar por la principal calle de Tocopilla y se puede constatar la fechas de cimentación, es por ello que el centro tocopillano es un real casco viejo. En esta situación, lamentablemente, el daño era predecible. Pero, si no hubo un proceso de modernización por qué no hubo un proceso mitigador? La fecha de los sismos no se puede predecir sin embargo si se puede especular la manera de afectación. Del mismo modo era penoso ver edificaciones que nunca se repararon, por lo que el daño patrimonial también es considerable.
En cambio en el sector norte de la ciudad la historia también es dura. Como sabemos, Tocopilla además de ser el epicentro sísmico, hace ya bastantes años era un epicentro del abandono, eso explica la ausencia de inversión en todas las áreas de la economía tocopillana y en el tema de la construcción era en donde mayormente se advertía este abandono.
Toda esta pobreza se manifestaba en lo precario de las viviendas, fruto de la autoconstrucción surgida en procesos como el de la Toma de Terrenos, por ejemplo la población La Patria y vastos sectores de la calle Esmeralda. Las poblaciones mayormente dañadas en esta ocasión deben esa situación a la ligereza constructiva y por la edificación en lugares vulnerables también a la escasez de un plan mitigador y de acciones para disminuir el riesgo de una zona, y que partiendo de la premisa de que la vulnerabilidad de los elementos en riesgo puede ser reducida, modificando aspectos relativos a la exposición del lugar al peligro, fundamentándose en el supuesto básico de que el impacto de un desastre puede ser evitado o reducido mediante un proceso de planificación eficiente y así no se explicaría el acopio de materiales en los techos ni la ubicación de poblaciones como en las laderas de cerros; ahí tenemos el caso de la Huella Tres Puntas, la población Padre Hurtado. Las casas ubicadas en la avenida 18 de septiembre deben esa destrucción por su inestabilidad del terreno. Toda esta avenida es una pendiente, la cual obviamente producto de la gravedad es dinámica; es decir era un sector que constantemente está en movimiento milimétrico, a lo anterior se suma el componente sedimentario del terreno; no olvidemos que Tocopilla es una quebrada por donde en algún momento –milenario- hubo flujos hídricos, lo cual estimuló que el terreno no fuera compacto. Del mismo modo muchas casas estaban construidas sobre rellenos, lo cual es símil a establecer una manufactura en un balde con arena o con harina para luego sacudirlo.
Estas razones hacen que este terremoto sea más destructivo, por ello el vox populi confundido ante tanta destrucción y ruina se hace parte de rumores que no son confiables, como el de atribuirle a este evento más de 9,2 º Richter. En la medición Richter las diferencias de una grado a otro significan una suma de 32 veces. Es decir el grado 2 es 32 veces más fuerte que el grado 1.

Si comparamos las circunstancias de estos dos terremotos, veremos por ejemplo que los medios y formas de comunicación en el 2007 son mucho más favorables; en el año 1967 sólo existían algunos aficionados a las radios que fueron vitales para dar la información a la capital provincial, Antofagasta. Pero lamentablemente lo que dejan estos terremotos es que ambos miércoles permanecerán en la memoria de miles de tocopillanos y en estas mismas circunstancias penosas nos damos cuenta que tenemos un país y una ciudad compartida, y en estos lamentables hechos se genera una cohesión social, la cual sería muy útil en otros temas, como la contaminación. Si recuperamos la conciencia de que pisamos el mismo terreno, de que formamos parte de un sistema interconectado y relacionado, de que somos pobres, y por tanto, nadie sobra y en donde todos contribuimos, quizás en una de esa despertamos sensibilidades y razones que se perdieron en el camino y luchamos por un mejor mañana.

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