jueves 19 de enero de 2012

Lanzamiento de libro "Reivindicación del Patrimonio Tangible de Tocopilla"

Construcción y hermenéutica de conocimiento histórico. Gestión para la generación de una base de desarrollo social, educativo y económico alternativo.

Miércoles 25 de enero, a las 19:00 Hrs., en el salón de actos de la Gobernación Provincial de Tocopilla. 

Esta investigación (libro, 400 págs) busca sintetizar conceptualmente la temática patrimonial y determinar cuáles son los edificios que componen el patrimonio arquitectónico de Tocopilla. A su vez,  cataloga el patrimonio local en base a tipologías, tales como industriales, religiosas, educacionales, deportivas, sociales, estatales, urbanos, patrimonios muebles, residencial y comercial.


Busca debatir la temática patrimonial desde las definiciones legales y la disciplinaria con la que asume la comunidad. Al mismo tiempo identifica y sintetiza los antecedentes históricos que han contribuido a que a los sitios descritos se instituyan como patrimonio tangible, especificando y comprendiendo por cada sitio sus historias e identificado sus orígenes y procesos en los cuales ha estado envuelto.


Como publicación historiográfica y antropológica, busca entender la significación social que integra y proyecta la memoria colectiva, la identidad local y la vinculación entre el lugar y el sujeto, en una temporalidad definida desde el patrimonio tangible.


La idea es, también, entregar una base de datos históricos y simbólicos, que permita, a través de un plan de gestión directiva, la generación de una base de desarrollo económico alternativo para Tocopilla. Como así también, el cómo abordar el tema patrimonial en la escuela pública.


El proyecto lo ejecuta la agrupación "Amigas y Amigos del Patrimonio Cultural y Natural de la  Provincia de Tocopilla", a traves del 2% de cultura del F.N.D.R. aprobado por el CORE de la Región de Antofagasta.


Distribución gratuita a todos los asistentes. 

jueves 12 de enero de 2012

Pseudos proyectos: la falsa y vacua recuperación del borde costero.


En cuanto a la idea de "recuperación" de, una parte del  borde costero, Consistente en la destruccion de las instalaciones de CMT, discrepamos totalmente con este proyecto, ya que carece de estrategia y soslaya la identidad productiva local. Es un proyecto vacuo en cuanto a que destruiría un enorme potencial que posee Tocopilla referido al patrimonio industrial. La similitud en cuanto al patrimonio existente en la salitrera “Santa Laura” es total. Este tipo de instalaciones son muy llamativas para el turismo cultural, que cada vez más aumenta, en detrimento al “turismo de ocio” como el que se pretende fomentar con una playa. Que, dicho sea de paso, es el peor lugar para establecer un balneario por la contaminación. Sabemos el efecto del viento trasladante de partículas de carboncillo y polvillo del salitre. Además, conocemos las características del fondo marino. El tiro puede salir por la culata si se construye una playa que no será visitaba por lo insalubre. Recuérdese el efecto de los Baños Municipales y los componentes químicos y de metales pesados existente en su piscina, lo cual generó su clausura impulsando así el nacimiento de otro balneario “Caleta Boy”, lejos del lugar.

Me ha tocado evidenciar el asombro que generan estas instalaciones de la CMT, y desde allí se puede elaborar todo un relato que considere la producción de las antiguas minas, “La Despreciada” o “Minita”, las antiguas instalaciones del andarivel hasta llegar a CMT y explicar todo el proceso productivo, chancado, etc. Con muestras in situ de archivos fotográficos. 

Cabe mencionar que, antes que la compañía estuviese en manos de Pascual Baburizza, la empresa era primitiva y atrasada en comparación a otras compañías chilenas o internacionales, expresado en la escasez de tecnología, de maquinarias, la escasa capacitación de los trabajadores. Este industrial de origen croata decidió optimizar la producción de la rudimentarias minas, para ello se asesoraron con ingenieros europeos para diseñar una gran planta de concentración, con una proyección de 180 toneladas de minerales diarias con leyes de 3 % y 4%. Otra obra relevante fue la construcción de un andarivel, para reemplazar el traslado en carretas con tracción animal. Era una gran obra de ingeniería para la época y consistía en un sistema de cables que transportaban a través de la gravedad grandes carros o vagonetas cargadas con minerales provenientes de la mina Despreciada. Su construcción se inició en 1924 y se calcula que, en promedio, trasladaba mil toneladas mensuales.

Por su parte en los terrenos en donde se emplazó CMT, había funcionado Cooper Mining and Smelting, y la construcción finalizó en 1926. Sus características más trascendentes fue la instalación de las mesas concentradoras estilo Wilfley, con ellas se lograba una concentración gravitacional. Luego fueron reemplazadas por celdas de flotación. Según historiadores vinculados a la minería chilena, la CMT fue una de las primeras compañías en el mundo en utilizar agua de mar en el proceso de flotación de los minerales sulfurados de cobre. Finalizando la década del veinte, la producción superaba los 75 toneladas diarias del mineral de exportación de 16 % mas unas 172 toneladas diarias de mineral de concentración de ley media 3,6 % Cu. 

Con el devenir de los años, la compañía estaba bien posicionada en términos productivos y financieros. En la década del 50 Daniel Sota se erigía como uno de los principales accionistas y, desde allí, la compañía extendió su campo de explotación a la mina Buena Esperanza, ubicada en el sector de la Quebrada de Punta Blanca. Esta mina es la que se convierte en la principal abastecedora de la planta de flotación.

En muchos tocopillanos ha existido la idea de eliminar todos estos vestigios materiales de esta industria minera, así lo hemos notado en innumerables ediciones de revistas locales, entre ellas las de los Centros de Hijos de Tocopilla, en publicaciones alternativas y en medios periodísticos locales, como así también un cúmulo de candidatos a Alcalde y concejales. Esta idea vendría siendo descabellada frente al gran potencial y atractivo turístico que poseen estas instalaciones, pero las entendemos en el contexto que no se maneja información. En una materia ignota. 
 No me imagino a ciudades europeas destruyendo las antiguas instalaciones industriales. Cada día que pasa, el valor intangible de estas instalaciones industriales aumenta. No me imagino a ciudades alemanas destruyendo instalaciones mineras. Cada día que pasa, su valor aumenta más. Debemos mirar la gestión sobre la ciudad como estrategia, considerando la vida de la propia ciudad, más allá de lo operativo. Qué bien le haría a la ciudad estas instalaciones recuperadas e iluminadas. Qué bien le haría a la ciudad conocer que lo que tiene. Más allá de la pseudo estética y del turismo de ocio futil. 

domingo 8 de enero de 2012

1988-2005




Se asomaba el año 1988 y en la Población “La Patria” se constituía el primer Comando Poblacional del “No”, devenían las reuniones secretas y clandestinas que, a través de contraseñas, se podía  ingresar a casas vigiladas desde lejos. Reuniones políticas disfrazadas de fiestas, con tal de luchar contra la autoridad autoimpuesta. De esta forma, la población "La Patria" fue pionera en elegir democráticamente su primera directiva vecinal, dando un impulso demócrata a nivel de micro organización para todo Tocopilla. Desde “La Patria” de Tocopilla, se soñaba con una mejor patria para todos.

Se vivían los estertores de la dictadura militar y surgía un plebiscito ansiado. Las campañas  eran reñidas, incluyendo rayados de casas, cerros y colocación de afiches por cualquier parte.  Manifestaciones en las plazas y calles. Concentraciones y mítines para recibir a personalidades políticas de nivel nacional.

Ganaría el “No” en aquel 5 de octubre de 1988. En Tocopilla el triunfo fue rotundo y aquella fecha debía ser rememorada a través de una nueva población llamada posteriormente “5 de Octubre”. Las caravanas con buses, camiones, autos,  usando bombos, tambores o cuanta cosa emitiese ruido, era válida para celebrar el fin de una tiranía, humanamente costosa para Tocopilla.

Luego, se dejaría caer una nueva campaña: la presidencial. Visitaban la ciudad Hernán Buchi Buc, Patricio Aylwin Azócar y Francisco Javier Errázuriz Talavera. Visitas controvertidas, polémicas y tensas entre los bandos manifestantes y contramanifestantes. Los resultados en Tocopilla fueron: Buchi: 3.036 votos (21, 47 %). Errázuriz: 2.783 votos (19,68 %) y Aylwin: 8.324 votos (58,86 %)

La ciudad emergía en la esperanza de la llamada transición política, no obstante la  crisis económica se estructuraba cada vez más. La cesantía y la desesperanza comenzaban a pasar la cuenta. Frente a ello, la protesta local se consolidaba frente al nuevo gobierno. Surgían las Banderas Negras. Todas las casas se tiñeron con banderines y grandes banderas ennegrecidas frente al abandono y al olvido. Algunos imploraban una que otra bandera boliviana. La critica acérrima contra el centralismo regional, desvigorizada tanta promesa de la alegría que ya venía. Se iniciaba una multitudinaria marcha que culminaba en un gran cabildo abierto. Se daba paso, asimismo, a la democratización del municipio local, Alexander Kurtovic Ruíz asumía el mando desde 1992 hasta el 2004.

Los sueños comunitarios se orientaban a la integración con Argentina y Bolivia, de gasoductos que nunca se construyeron. Al más nombrado era el de Tarija, que recorrería 800 KM. Ya se habían desechados otros sueños: fundiciones, fábricas, megapuertos, ciudades satélites, como la de Barriles, beneficiadoras de metales. Se llenaron cientos de páginas con sueños y proyectos jamás concretados.

Luego vendrían los pequeños “veranos de San Juan” gracias a mantenimientos y paradas de plantas termoeléctricas. Por otro lado, los tocopillanos sufrían el escandaloso “olor a dólar” de las pestilentes pesqueras. Nauseas y la ropa tendida que se tornaba pestífera era el sello local, al menos en el sector norte.
Luego del plebiscito, la celebración de orientaría a la belleza femenina, con la elección de una tocopillana como  Miss Chile en 1990, Urania Haltenhoff Nikiforos. Los jóvenes inundarían las calles del puerto para celebrar la obtención de la Copa Libertadores por parte de Colo Colo en 1991. Como así también, los tocopillanos se podrían una mano en el corazón por los damnificados por el gran aluvión que azotó a Antofagasta. Había que recolectar agua, alimentos y ropa. Era junio de 1991. Del mismo modo, los sectores altos tocopillanos sufrían por inusuales e invasivas lloviznas.

En este devenir de desesperanzas y alegrías pasajeras, los llamados “Carnavales de Veranos”, patrocinados por el municipio,  se consolidaban cada año como alternativas para romper el esquema de la monotonía, a través de Carros alegóricos, balsas, futbol, basquetbol, voleibol, comparsas, esculturas en arena, sketch, festivales de la voz, coreografías, fiestas, fogatones y tantas otras actividades que representaban verdaderos eventos comunales. Era la opción para un gran conglomerado de jóvenes que no tenían la opción de viajar en verano. Eran actividades precisas en la lucha con el ocio en una ciudad sin cine y sin mucha actividad cultural durante el año lectivo.

Sus alianzas juveniles más recordadas fueron: “Los Tony Troter”, “La Cabaña”, “Opus 21”, “Unión Prat”, “Los Grandiosos Del Salitre”, “Flashman”, “Llajachi”, “Swat 78”, “Águilas Americanas”, “Metro”, “Kodak”, “Wilocats”, “Caupolicán”, “Parroclale”, “Kiss Me”, “Magister”, “Cobra”, “Australopitecos”, “Chango Boys”, “Esvaticos Beach”, “Beach Boy”, “Si Toman Boys”, “Hulcan Gober”, “Teenegers”, “Los Chipis”, “Pantanal”, “Cobra”, “Fly-Boys”, “Los Pericos”, “Five Ok”, “Quakers Mix”, “Villa Los Andes”, “Chicos del Fuego”, “Cool People”, “El Matador”, “Chamix”, “Génesis”, “Golden Boys” “Chango Boys”, “Los Halcones”, “Los Fénix”…entre otras.
Sólo un gran accidente empañaría esta actividad festiva juvenil. El 22 de  enero  de 1996, un grupo de jóvenes seria arrollado por un camión desenfrenado, hubo cinco muertos en la fatal avenida 18 de Septiembre.

La precariedad de espacios de entretención era una característica consuetudinaria. Existía un solo canal de televisión, frente a ello, Televisión Nacional fue el canal que crió y acompañó a todos los tocopillanos. Con todo lo que ello implica en términos de entretención, información y diversidad de opinión. Los juegos callejeros, “la escondida”, “el keche” y “el luche”, junto al apogeo de los llamados “Video Club” venían a contrarrestar ese aburrimiento. Las ligas futboleras  eran masivas, la del “Federado” y la “Vecinal”, las que disputaban sus respectivos campeonatos en el Estadio Municipal o en la popular Cancha Magallanes. Entre estos equipos figuraban "O'Higgins", "Miramar", "Mario Rivera", "Magallanes", "Sparta", "Orión", "Nacional Olímpico", "Mariscal Sucre", "Alianza Mina", "Los Tigres", "La Patria", "Unión Cuarta Sur", "Juventud Unida", "Halcón Negro", "Barcelona y "Juventus"

Estos mismos equipos, forjaron a que los torneos del “Minimundial” fuesen verdaderos eventos deportivos multitudinarios. Ahí jugaban las poblaciones con equipos que adquirían nombres de países. La Patria era “Argentina” por ejemplo. Otros equipos de la Liga del Federado o la Liga Vecinal eran Alemania, Holanda, Paraguay o Suiza.

Los jóvenes por las noches se entretenían en “El Fausto”,  “Fama 21”, “Scorpion” “La Cabaña” y “Yankos Discotheque”. Todas funcionales en distintos periodos. En los inicios de los 90´, casi todo en Tocopilla era único: una radio, un diario, un canal, una discotheque, un supermercado, una farmacia, un liceo, un politécnico, una línea de colectivos…en fin. Ese carácter quizá uniformaba la cotidianidad local. La escasez de diversidad monopolizaba las opciones de todo tipo.

Un lugar importante dentro la historia de la recreación comunitaria lo constituyó el popular “Camping Criollo”, desaparecido balneario ubicado bajo la Garita de Carabineros en el sector sur de Tocopilla. Allí se instalaban varias decenas  de carpas compuestas con sacos de harina, en especial de la Molinera del Norte; se instalaban durante todo el verano. Muchos tocopillanos y pampinos,  en la práctica, se iban a vivir ahí, trasladando todos los enseres del hogar: cocinas, camas, sillones, comedores, etc.

Para solazar la vida de camping, se organizaban grandes fiestas y carnavales deportivos. Disputaban el “norte” y el “sur”, que fue la división del camping,  entre las carpas ubicadas en dichas locaciones geográficas. Actividades animadas y entretenidas que abarcaban a las categorías de “niños” y “adultos”. Todo culminaba con un gran bailable en la explanada de acceso, en donde la municipalidad proporcionaba la contratación de una orquesta, se coronaba a la reina y se bailaba hasta altas horas de la madrugada. No sin antes  reírse con el café concert de la llamada “carpa de los colitas”. Que era un grupo de homosexuales que todos los veranos iban a acampar en su gran carpa y que se  caracterizaban por sus dotes actorales y humorísticos.  

Lamentablemente, este balneario famoso por sus pozas conformadas por extrañas formas rocosas fue clausurado en los inicios del siglo XXI, siendo el tema de la salubridad uno de los requerimientos planteados por el municipio, además de la inauguración de la Playa Artificial Covadonga. Se argumentó a que el “Camping Criollo”  venía a deslucir el entorno.  No obstante, en los finales de la década del noventa, el sector fue colmado por rellenos  y escombros los que, evidentemente, taparon las pozas y se  le ganó terreno al mar. Generándose así una explanada que formaba un farellón abrupto que caía hacia el mar. La playa fue tapada,  el camping y sus historias quedaron en los recuerdos.

Finalizando la década del noventa, la situación económica por la cual atravesaba la comuna era crítica. En ese aspecto, al igual que Taltal, son las comunidades marginales costeras que expresan bolsones de pobreza que contrastan con la realidad de dos grandes polos regionales, tal como es el caso de Calama y Antofagasta, sumándose Iquique. Taltal y Tocopilla, así como comparten una realidad crítica, comparten también una historia de apogeo y gloria gracias al salitre. Pero una vez acabado este, devino la debacle, al menos para Taltal. En el caso de Tocopilla, esa debacle ha tenido que ver más con la forma de embarque que con el agotamiento del producto nitroso.

 En el plano económico,  Tocopilla, como así también Taltal,  ha permanecido en situación de estancamiento económico y pobreza generalizada, lo cual se refleja en que la población de Tocopilla ha caído en un 4%.  Esto ha implicado que la participación de la provincia de Tocopilla en la fuerza de trabajo de la Región de Antofagasta,  descendió continuamente desde 1972 hasta 1998.

Según datos de una Encuesta de Caracterización Socioeconómica de Tocopilla del año 2000, la situación de las  personas en edad de trabajar se distribuía de la siguiente forma: Con trabajo: 30,8%.  Con trabajo esporádico: 20,0 %. Cesante: 22,0 %. Jubilado: 20,0 %

La suma de personas cesantes y con trabajo ocasional abarcaba un 42% de la muestra. La tasa oficial de pobreza del año 2002 de Taltal triplicaba a la de Antofagasta y la tasa de Tocopilla la duplicaba.

Por su parte, las mayores inversiones realizadas en la localidad han tenido que ver con las termoeléctricas y las mejoras a sus procesos productivos. Estas compañías transnacionales determinadas en su existencia por la explotación minera, por su misma naturaleza de propiedad, poco y nada han tenido que ver con el desarrollo de la localidad. Ya que todas las ganancias, evidentemente, no quedan en Tocopilla. Incluso, ni tributan en Tocopilla, ya que lo hacen en las comunas en donde están las casas matrices, obviamente que en Santiago de Chile. Estas comunas pobres y marginales, son solamente utilizadas como lugar de emplazamiento de las instalaciones, con todo el costo ambiental que traen aparejado.

Un punto relevante a considerar en la existencia de estas compañías termoeléctricas ubicadas en Tocopilla, Norgener y E-CL (ex Codelco y ex Electroandina) es la formación de pequeñas castas bien remuneradas que contrastaban con la situación económica de la mayoría de la población local. Esa diferencia se evidenció mayormente cuando existía Codelco.  Las expectativas económicas de sus herederos, incitaba a esta  “elite” a desplazarse a las ciudades más grandes, creando un círculo vicioso de pobreza de acumulación en recursos humanos y materiales. Esa fragmentación se ha reflejado en la ocupación del espacio habitacional, ya que siempre en el sector sur de Tocopilla, vivieron los trabajadores de la compañía termoeléctrica, lo que a simple vista, ostentaban una mejor calidad de vida. “La villa” y “el pueblo”, el sur y el norte, los vinculados a la termoeléctrica y los no vinculados.

En los últimos años, a esta crisis estructurada de la localidad, se ha  tenido que sumar otro problema: la alta contaminación ambiental, por efecto de estas mismas termoeléctricas. Siendo su impacto en la salud una materia preocupante.

 Desde el año 2001 hasta el año 2007 la utilización de petcoke generó que en el año 2006 Tocopilla fuese declarada Zona Saturada de Contaminación. Anterior a este desacierto con el ambiente, ya se había sufrido por décadas la polución generada por la Compañía Minera de Tocopilla, la cual vertía todos sus desechos en el mar, a escasos metros del centro comercial. Esto generó que las playas, en especial “El Salitre” sus arenas fuesen teñidas de negro. Paralelamente, en la década del 80, la contaminación del agua potable a través del arsénico marcaba la pauta.          

Como sabemos, uno de los principales dinamismos económicos desarrollados en Tocopilla, tiene que ver con la actividad pesquera, la cual  se encuentra dividida entre la pesca industrial y la pesca artesanal, sin embargo se ha tenido que enfrentar el irremediable agotamiento de los recursos, debido a la sobreexplotación, influenciado también por una legislación deficitaria. Pesca por  “arrastre” con su gran impacto. Del mismo modo, se ha visto la reducción de las especies por efecto de la alta contaminación de las aguas.

Los pequeños pescadores han tenido que enfrentar sucesivas violaciones e intromisiones de la pesca industrial en zonas exclusivas para la micropesca. Se suma a lo anterior, carencias logísticas, como puertos adecuados. Evidentemente que la crisis en el ámbito pesquero es mayor en el sector industrial, aún siendo ellos mismos los causantes, debido a la irracionalidad de la captura. En el caso de Tocopilla, la industria pesquera está representada por Corpesca.  Lamentablemente se han tomado medidas que perjudican todavía más a los pequeños extractores. Ya que se ha intentado seguir concentrando el poder en estos grandes grupos económicos. La llamada Nueva Ley de Pesca (2002), que intentaba, supuestamente, frenar la extenuación de los recursos del mar, buscaba limitar la extracción, pero contradictoriamente se le otorgó cerca del 80% de los permisos de captura por diez años, usando como parámetros su producción anterior y su mayor capacidad de acumulación. Se inhibía al mismo tiempo los pagos de los derechos de explotación. Y se volvía a consolidar la “pesca por arrastre”, el principal promotor de la crisis de la vida marina.

En lo que se refiere a la situación minera, Tocopilla,  ha sido una de las  zonas afectadas por el efecto del desplazamiento en el mercado del cobre y por las nuevas políticas del Estado hacia los pequeños mineros.
La microminería, con su macroesfuerzo, era una fuente de empleo importante. No obstante, la expansión de la gran y mediana minería encarnó que a mediados de los noventa se fuera saturado el mercado mundial del cobre con la oferta que emanaba de las transnacionales situadas en Chile, desmejorada con la baja de la demanda mundial durante la “crisis asiática”.

Esta crisis del precio del cobre entrañó la huelga de hambre de un grupo de pequeños mineros de Tocopilla que se encerraron en las minas acompañados de sus familias. La primera vez en agosto del 2000, la segunda vez en 2002.

Lamentablemente, el Puerto Salitrero se suma a la crisis vivida en país en el último lustro de  los noventa, ya que el mayor número de microempresas que desaparecen entre 1995 y 2001, se encuentra en el sector de Minería y Canteras, áreas en la cuales Tocopilla es altamente dependiente y por tal razón un considerable número de trabajadores. Sumemos a ello el gran  descenso de la microminería, ya que según la revista Norte Minero (2000) a mediados de los años ochenta, en Chile se contabilizaban alrededor de 30 mil empleos entre los pirquineros y la pequeña minería. En 1998 sólo subsistían unos 2 mil. Otra estimación apunta a que, de las 4.000 pequeñas minas existentes en Chile en 1990, en 1999 quedaban 500, 6 de ellas estaban activas en la región.

Los problemas que han enfrentado los mineros locales, ha tenido que ver con una baja de subsidios en la década del 90, lo cual se ha ido invirtiendo someramente en los últimos gobiernos de la Concertación. ENAMI, compra la producción para luego refinarla  y en seguida exportarla. Los diversos problemas en esta relación, surgen porque los pequeños mineros absorben el precio internacional menos los costos de refinación, pero a partir de 1994, los valores internacionales de refinación han decrecidos por efecto de los progresos tecnológicos en la industria. No obstante, ENAMI, supuestamente no transfiere estas rebajas a los pequeños mineros; en abril 2005 los cargos de refinamiento eran casi tres veces superiores a los del mercado internacional.

 Progresivamente el  subsidio a los precios de los pequeños mineros, decae. Entre 1995 y 1996 el subsidio cayó de $3,6 millones a $2,0 millones y sería totalmente reemplazado por un crédito a la pobreza en el año 2.000. Con estas medidas se esperaba restringir el apoyo financiero a los productores “viables en el largo plazo”.

Igualmente, Enami ha asumido una reticencia a generar subsidios con el propósito de ir disminuyendo la micromineria, ya que vendría siendo poco productiva y argumenta sus estrategias en base a la peligrosidad contenida en las faenas mineras y la contaminación. Siempre basado en la convertibilidad de los mineros en otros oficios. Al mismo tiempo los pirquineros han tenido que lidiar con los altos arriendos de las minas en proporción al  10% del valor bruto de su producción, más royalties que oscilan entre el 10% y el 30%. Un alto porcentaje de estos yacimientos (62%) es subarrendado a la Compañía Minera de Tocopilla pertenecientes al grupo Luksic. Se trata de contratos inestables cuya duración fluctúa entre un mes y un año.
 En síntesis,  la crisis de Tocopilla ha sido multiasociativa. Son variados los factores que han generado este trance que se arrastra por décadas. El primero de ellos ha tenido que ver con la modernización del embarque de salitre, en los inicios de la década del 60. Generándose el reemplazo del hombre a través de la mecanización de las faenas.

 Por otro lado, tenemos las políticas de mercado liberales que han favorecido a los grandes intereses económicos en desmedro de los pequeños productores, los favoritismos a la gran empresa, por lo general foránea, facilitando el llamado vicio de la concentración territorial. Consistente en la acumulación de inversiones en una sola localización, generándose grandes polos de desarrollo. Tales como en Iquique, Antofagasta y Calama. Tocopilla ha quedado al centro, aisladamente en depresión.

 Al dejarse de lado  las producciones de índole local, con ello se ha activado el ocaso de un conjunto de identidades y prácticas sociales que animaban la vida de ciudades, caletas pesqueras y pueblos del Norte de Chile. Su desaparición y estancamiento reproducen la dependencia y la vulnerabilidad de una economía de enclave que redunda en la pobreza de estas pequeñas comunidades económicamente marginales.

Otro de los dramas que agravia a Tocopilla, tiene que ver con la contaminación atmosférica generada por la termoeléctrica E-CL. Se ha establecido que por causas de combustibles de escasa calidad usados, como el petcoke,  mayormente entre los años  2001 y 2007, el cual ha sido considerado fuertemente como un factor cancerígeno ha estimulado un deterioro en la salud de los tocopillanos. Al mismo tiempo, el almacenamiento de carbón en la punta de la pequeña península Algodonales, permite que el viento traslade partículas de carboníferas que llegan a todos los puntos de la ciudad. Sumando a ello el traslado de cenizas por las principales calles de la ciudad con destino al cenicero ubicado en el sector norte. De hecho, no  existe ninguna casa en Tocopilla que no tenga rastros de cenizas.

Si contemplamos nuestra realidad en cifras, veremos que las estadísticas oficiales revelan que Tocopilla tiene altos índices de cáncer y enfermedades cardiovasculares. Ya lo mencionaba el  Servicio de Salud de Antofagasta que, entre 2003 y 2008, la tasa de mortalidad de la comuna se disparó, para llegar a ser la mayor de la región y una de las más altas del país. Incluso, en 2005, su índice dobló al promedio de la zona: alcanzó 8,8 contra 4,4. La cifra a nivel país fue de 5,3. Otro guarismo alarmante se direcciona a los datos que maneja el cementerio local, en el cual se sepultan entre 16 y 18 fallecidos. Marcando el año  2010 una consignación de 196 defunciones, es decir, uno de cada 120 tocopillanos. Por otro lado, en el 2008, la tasa de mortalidad  infantil en la provincia de Tocopilla fue de 14,2. El promedio nacional se situó en cerca de la mitad: 7,8.

Los enfermos de cáncer que viven en Tocopilla, tienen que viajar a Antofagasta para largas sesiones de evaluación y tratamiento, porque no se cuentan con especialistas en la ciudad. Para muchos tocopillanos en esa condición, esos 186 kilómetros de ruta son totalmente traumáticos en el sentido de no saber si regresaran. Cabee decir que, la agrupación Adaec, organización de ayuda a los enfermos de cáncer en Tocopilla, en nueve años, ha ayudado a más de 400 personas. De ellos, a abril del 2011  sólo 66 estaban vivos.

El  jueves 4 de octubre de 2007, finalmente fue publicado en el Diario Oficial de la República, el esperado Decreto que oficializa a Tocopilla como una Zona Saturada de Contaminación con el propósito de iniciar un plan de descongestión ambiental  y así poder disminuir las emanaciones de E-CL que  aporta el 56% del material particulado de la ciudad, y Norgener el 38,9%. Haciendo entre ambas termoeléctricas un total de 94.8%.



lunes 19 de diciembre de 2011

Barrio Moderno




El  proceso de expansión urbana vivido en los inicios de la década del 40, Tocopilla ve la aplicación del Movimiento Moderno a  través de la cimentación del complejo arquitectónico diseñado en el centro norte de la ciudad; el surgimiento del Hospital Macuada (1941,  demolido 2009).  Los Edificios Colectivos de la Caja del Seguro Obrero Obligatorio, diseñado por Luciano Kulczewski (1941). El llamado Grupo Escolar con la Escuela Superior de Hombres N° 1  y la Escuela  Superior de Niñas N°2, ambas proyectadas por los arquitectos José Aracena y Gustavo Mönckeberg, a través de la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales, en 1941-43. (sumándose luego el Liceo tardomoderno Latrille)  Escuelas en donde predomina el hormigón armado, destacando la pureza de sus volúmenes rectangulares con arista en canto vivo, ventanas rectangulares, rehundidas, cubiertas superiores planas, predominio de la opacidad de sus muros exteriores, pasillos perimetrales interiores de circulación para acceder a las distintas dependencias, aportando al recorrido sombreados entre los distintos niveles de los edificios, característica primordial de las construcciones para la zona desértica nortina.

Nos hemos propuesto como objetivo dar muestra de un lenguaje arquitectónico propio de una época a través de un exponente cimentado en la ciudad. Cada arquitectura nos refleja un momento dado, un espacio sincrónico, que nos habla de las mentalidades, de las tecnologías existentes en ese momento, de un simbolismo propio de algún tiempo determinado, y en esa lógica no calzan consideraciones estéticas, sino de cómo se toman esas realidades tecnológicas, simbólicas y que, a través de un lenguaje, se hace tangible con una edificación, haciendo que esa materialidad funcional con la habitalidad se constituya en patrimonio comunitario.

En el rescate ese lenguaje, podemos  señalar que existen tres aspectos significativos  de valorización de este Barrio Moderno: urbano, histórico-social y arquitectónico. Podemos señalar que, sobre el carácter urbano,  este conjunto representa una época en la que en Chile se planifica con un concepto moderno el crecimiento de las ciudades, incluyendo una estructura urbana que se aprecia hasta hoy y que sobresale por contener un núcleo de edificación pública construida sobre el Plan de Ensanche para Tocopilla, diseñado por el urbanista austriaco Karl Brunner Von Lehenstein[1] en 1929 y posteriormente desarrollado por su discípulo Luis Muñoz Maluschka, quien también fue urbanista consultor en la Caja del Seguro Obrero.

 El carácter histórico y social de este barrio está en que concentra obras construidas por el Estado en una representación de las políticas estatales de vivienda, educación y salud. Es testimonio de que el Estado se ocupó con especial énfasis de los habitantes del norte de Chile, en un momento de crisis salitrera, en especial en la vivida en los inicios de la década del treinta y su impacto en los años posteriores.

            Sobre su dimensión y relevancia arquitectónica, este conjunto de Colectivos del Seguro Obrero y las escuelas construidas por la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales representan la consolidación de la Arquitectura Moderna en Chile, con una profunda esencia social, manifestando una nueva forma de habitar centrada en la salubridad, confort y mejor calidad de vida.





[1] Fue un destacado ingeniero-arquitecto austríaco que realizó grandes obras e intervenciones urbanísticas en Chile y otros países de Latinoamérica.  

martes 6 de diciembre de 2011

Mansión Baburizza (Ex Aduana)


 Fue un edificio construido en 1915 poseyendo tres niveles. Fue levantado por el magnate salitrero de origen croata Pascual Baburizza  (1875 – 1941), quién destacó por levantar grandes  obras en el país, como así también por su filantropía.

            El recinto, construido completamente con pino oregón, había sido alzado asemejando a otro, al edificio de la empresa Chilean Nitrate Sales Corporation, en Londres, Inglaterra y fue ocupado durante varios años en las actividades propias de las funciones de embarque del oro blanco.
            Con la desaparición del empresario croata y la adquisición del inmueble por la entonces Compañía Salitrera Anglo Chilena, fue ocupado como bodega, hasta que mediante un comodato fue entregado al Fisco que lo destinó en la década del cuarenta a la Aduana, en donde ésta repartición funcionó varias décadas hasta que con la construcción del edificio de los Servicios Públicos[1] inaugurados en 1977, dejó de ocupar el local, el cual  permaneció desocupado por algunos  años, hasta la ominosa tarde del 10 de agosto de 1990,el día se su incendiada extinción.
            El incendio fue de grandes proporciones llegando a dañar las bodegas de la compañía Minera. En una desesperada lucha contra el fuego, los bomberos tocopillanos no pudieron combatir contra esta gran llamarada: el excesivo calor, perceptible a cientos de metros y los escasos elementos técnicos y materiales de extinción hizo difícil la misión, que entre otras cosas fue una amenaza dantesca a decenas de casas de calle Prat y Aníbal Pinto.
            Según los diarios de la época, las versiones que circulaban en cuanto al origen de este gran incendio nos indican desde el  lanzamiento de colillas de cigarro, fogatas cometidas por niños, fuego iniciado por vagabundos, etc. Independiente de las causas y los causantes, los que quedaron en el olvido y en el silencio, cabe indicar que esta gran casona estaba  impregnada completamente con salitre lo cual estimuló un consumo veloz  sin poder rescatar nada de lo que quedaba en su interior tales como mobiliarios y la extensa documentación.


[1] Comprende el actual edificio en donde están conglomerados la Gobernación, SII, Aduanas, Sernapesca, Registro Civil y  Correos de Chile.

jueves 24 de noviembre de 2011

El Mádigan


Este club democrático, con nombre de un gran dirigente político chileno, Malaquías Concha, precursor de los movimientos obreros y sociales, era parte de una gran cadena a lo largo del país en época de oro del desaparecido Partido Demócrata, sirvió para recibir grandes líderes de esta institución. Como ejemplo podemos citar que en este local se realizaban las grandes reuniones políticas, siendo los más aplaudidos los discursos de la destacada personalidad política Máximo Venegas Sepúlveda, quien fue diputado, ministro, regidor y alcalde suplente de la Municipalidad de Tocopilla.

No siempre todo fue fácil para esta agrupación, ya que en mayo de 1932 le fue negada la Personalidad Jurídica por carecer, según el funcionario de la Gobernación Pedro Oyarzun de “antecedentes serios…” y que por tal razón “…no ha lugar a la solicitud en que don Hipólito Alegría pide que se conceda personalidad jurídica a dicha corporación”.

Recién el 9 de agosto de 1932, se le otorgó la Personalidad Jurídica con el decreto N° 400 el cual hacía mención a que “apruébense los estatutos por los cuales ha de regirse dicha corporación en los términos que da testimonio la escritura pública adjunta, y presentada ante el Notario de Tocopilla Mariano Serrano Menchaca” .

Este local tuvo su época de esplendor cuando la ciudad vivía su apogeo económico gracias al embarque del salitre; cientos de marinos mercantes por las calles y los locales de juergas atiborrados de público. Uno de sus concesionarios más recordados fue Eleazar Geraldo, quien hizo del lugar un espacio de entretención y de consumo acogedor para todos.

El nombre de Malaquías Concha dejó de existir en 1973, evidentemente por la conflictividad existente en aquella fecha, fue reemplazado con el nombre de "Mádigan" que hasta el día de hoy funciona atrayendo a los parroquianos con su ambiente de cantina antigua, en un local de madera.

domingo 13 de noviembre de 2011

Periodo Finisecular: expansión urbana



         Una vez que Tocopilla es incorporada a Chile el 22 de marzo de 1879, comienza a organizarse, a nivel industrial, la explotación salitrera. El impulso dado por la concesión otorgada por el Estado chileno al británico Edward Squire, que significa la construcción de un atrevido ferrocarril salitrero que atraviesa la cordillera local, vino a generar un mayor  flujo financiero por parte de capitales europeos, principalmente ingleses. Llegan a Tocopilla las grandes compañías salitreras que implican la construcción de muelles, casas gerenciales, casas para sus empleados y la generación de todo un movimiento portuario que engendró un rasgo cosmopolita. La generación de una activa vida comercial y una  bohemia nocturna que vino a ser el sello identitario. Arribaban decenas de veleros ansiosos por el salitre y vapores con pasajeros también ansiosos pero por  trabajo.

            Aquel proceso iniciado a finales del siglo XIX, llegó a tomar las dos primeras décadas del siglo XX. Por su parte el puerto tocopillano seguía creciendo gracias a los flujos económicos generados por la explotación del cobre y también  por el salitre y el porteo realizado en Tocopilla.  De ahí que en Tocopilla se establecieran las grandes compañías ligadas a la explotación y exportación  del nitrato, entre ellas Folsch & Martin, Anglo Chilean y Nitrate Agencies. Como así, de la misma manera la compañía Anglo Chilean Nitrate and Railway. El pequeño caserío inicial raudamente se iba transformando en una pequeña metrópolis en donde el intercambio comercial y la gestión de grandes negocios marcaban la pauta citadina.

            La expansión urbana se expresaba en la ocupación de la Península de Algodonales y la Villa Esmeralda, más conocida como el sector de La Colonia.

            Las grandes colonias extranjeras que existían en Tocopilla no sólo dominaban las  actividades mercantiles, sino que también dominaban los aspectos de la “vida social”. Ellos crearon múltiples Mutuales de Socorros Mutuos, entidades benéficas, Cuerpos de Bomberos y el connotado Club  de la Unión.

            Llegaban grandes tiendas importadoras de productos lujosos que proporcionaban a la comunidad finas lozas, perfumes, porcelanas, cristalerías, sedas, géneros y lujosos pañuelos, sombreros y también cigarros, del mismo modo existía  el contrabando de una diversidad de alcoholes exóticos. La vida nocturna era cada vez más agitada y bullida; se escuchaban múltiples idiomas y los colores de piel eran heterogéneos: chinos, negros de Harlem, hindúes, ingleses, nórdicos, noruegos, y otros tantos. Algunos se quedaron y la población dejaba de ser flotante y se convertían en tocopillanos por adopción. Así como llegaban marinos, también llegaban problemas para el orden público, por las continuas peleas y disturbios generados por los excesos de estos marinos mercantes. 

            Iniciando el siglo XX,  existían alrededor de 5.000 habitantes, pero se presentaban dos segmentos en la  población; uno marcado por la elite, constituido sustancialmente por inmigrantes europeos, quienes eran comerciantes y grandes agentes salitreros, y otro grupo al extremo; el sector obrero, tales como pirquineros, lancheros, estibadores y empleados particulares. Ambos grupos estaban separados por un gran abismo social y cultural. La elite de Tocopilla admiraba lo europeo. Usualmente, gesticulaba, se vestía  y hablaba a la usanza inglesa. Ellos configurarían encapsulados grupos de tertulias y juntas sociales, en donde la prosapia y alcurnia del origen determinaba todo. Empero,  en el otro sector, el obrero se desenvolvía con el analfabetismo y el alcoholismo. Entre la dureza del trabajo y la insalubridad.

            Es en este lapso donde afloran las construcciones en base al pino oregón, en sector de la actual calle Prat, desde Sargento Aldea, San Martin, Serrano, Baquedano, sectores de calle Sucre y parte importante de 21 de Mayo.

domingo 30 de octubre de 2011

El subdesarrollo económico de Tocopilla



            Ha sido evidente que la situación económica por la cual ha atravesado y atraviesa la comuna tocopillana, ha sido critica. En ese aspecto, al igual que Taltal, son las comunidades marginales costeras que expresan bolsones de pobreza que contrastan con la realidad de dos grande polos regionales, tal como es el caso de Calama y Antofagasta. Taltal y Tocopilla, así como comparten una realidad crítica, comparten también una historia de apogeo y gloria gracias al salitre. Pero una vez acabado este, devino la debacle, al menos para Taltal. En el caso de Tocopilla, esa debacle ha tenido que ver más con la forma de embarque que con el agotamiento del producto nitroso.

A inicios del siglo XX, se contabilizaban alrededor de 2000 habitantes, asimismo lo proyectó el primer censo de Tocopilla en 1885. Posteriormente, en la década de la crisis, 1930, se contabilizaban un poco más de 15.000 habitantes, para que, en 1969, con 30 mil, una población mayor que la de hoy.

            Si bien el origen de Tocopilla fue por el cobre y luego por   el salitre, no debemos soslayar que los grandes impulsos económicos vinieron por la explotación de estos minerales y luego toda una infraestructura aparejada para la misma explotación y transporte, como es el caso del ferrocarril (1889) posteriormente, la instalación de Chile Exploration Company, la central termoeléctrica nacida para energizar Chuquicamata, hicieron que Tocopilla tomara primor en el norte de Chile.

            Todo el movimiento dado por el exporte de salitre, a través del puerto local, le dio a la ciudad un impulso inusitado, expresado en la vorágine del poblamiento, la expansión urbana, y la gran cantidad de compañías industriales y de servicios instaladas en esta pequeña planicie costera. Posteriormente con la implementación del  llamado “Brazo Mecánico” Tocopilla sucumbiría, no encontrando salidas que generen un potenciamiento.

            Tocopilla y Taltal han permanecido en situación de estancamiento económico y pobreza generalizada, lo cual se refleja en que la población de Tocopilla ha caído en un 4% y la de Taltal, ha aumentado apenas en un 2% entre los años 1992 y 2002.

            La participación de la provincia de Tocopilla en la fuerza de trabajo de la Región de Antofagasta,  descendió continuamente desde 1972 hasta 1998.

             Según datos de una Encuesta de Caracterización Socioeconómica de Tocopilla del año 2000, la situación de sus personas en edad de trabajar se distribuía de la siguiente forma[1].


SITUACION
PORCENTAJE
Con trabajo
30,8 %
Con trabajo esporádico
20,0 %
Cesante
22,0 %
Jubilado
20,0 %
total
100 %

            En la interpretación de este cuadro, “La suma de personas cesantes y con trabajo ocasional abarcaba un 42% de la muestra. La tasa oficial de pobreza del año 2002 de Taltal triplicaba la de la ciudad de Antofagasta y la de Tocopilla la duplicaba. De acuerdo a ciertas estimaciones efectuadas por la autoridad comunal de Taltal publicadas en la prensa, su tasa de desempleo habría alcanzado en 1999 niveles cercanos al 40%.”[2]

            En ese sentido, los pescadores artesanales se han visto perjudicados por la gran pesca industrial, en especial la ejercida por “arrastre” como así también, han visto la reducción de las especies, por efecto de la alta contaminación de las aguas.

            Las mayores inversiones realizadas en la localidad han tenido que ver con las termoeléctricas y las mejoras a sus procesos productivos. Estas compañías transnacionales determinadas por la explotación minera, por su misma naturaleza de propiedad, poco y nada han tenido que ver con el desarrollo de la localidad. Ya que todas las ganancias, evidentemente, no quedan en Tocopilla. Incluso, no tributan en Tocopilla, ya que lo hacen en las comunas en donde están las casas matrices, obviamente que en Santiago de Chile. Estas comunas pobres y marginales, son solamente utilizadas como lugar de emplazamiento de las instalaciones, con todo el costo ambiental que traen aparejado. 

            Un punto relevante a considerar en la existencia de estas compañías termoeléctricas ubicadas en Tocopilla, Norgener y E-CL, es la formación de pequeñas castas bien remuneradas que contrastan con la situación económica de la mayoría de la población local. Las expectativas económicas de sus herederos, incita a la elite a desplazarse a las ciudades más grandes, creando un círculo vicioso de pobreza de acumulación en recursos humanos y materiales. Esa fragmentación se ha reflejado en la ocupación del espacio habitacional, ya que siempre en el sector sur de Tocopilla, vivieron los trabajadores de la compañía termoeléctrica, lo que a simple vista, ostentaban una mejor calidad de vida.

            En los últimos años, a esta crisis estructurada de la localidad, se ha  tenido que sumar otro problema: la alta contaminación ambiental, por efecto de estas mismas termoeléctricas. Siendo su impacto en la salud una materia preocupante.

            Desde el año 2001 hasta el año 2007 la utilización de petcoke generó a que en el año 2006 Tocopilla fuese declarada Zona Saturada de Contaminación. Anterior a este desacierto con el ambiente, ya se había sufrido por décadas la polución generada por la Compañía Minera de Tocopilla, la cual vertía todos sus desechos en el mar, a escasos metros del centro comercial. Esto generó que las playas, en especial “El Salitre” sus arenas fuesen teñidas de negro. Paralelamente, en la década del 80, la contaminación del agua potable a través del arsénico marcaba la pauta.

           
               Como sabemos, uno de los principales dinamismos económicos desarrollados en Tocopilla, tiene que ver con la actividad pesquera, la cual  se encuentra dividida entre la pesca industrial y la pesca artesanal, sin embargo se ha tenido que enfrentar el irremediable agotamiento de los recursos, debido a la sobreexplotación, influenciado también por una legislación deficitaria.

              Los pequeños pescadores han tenido que enfrentar sucesivas violaciones e intromisiones de la pesca industrial en zonas exclusivas para la micropesca. Se suma a lo anterior, carencias logísticas, como puertos adecuados. Evidentemente que la crisis en el ámbito pesquero es mayor en el sector industrial, aún siendo ellos mismos los causantes, debido a la irracionalidad de la captura. En el caso de Tocopilla, la industria pesquera está representada por Corpesca[3.

            Lamentablemente se han tomado medidas que perjudican todavía más a los pequeños extractores. Ya que se ha intentado seguir concentrando el poder en estos grandes grupos económicos. La llamada Nueva Ley de Pesca (2002), que intentaba, supuestamente, frenar la extenuación de los recursos del mar, buscaba limitar la extracción, pero contradictoriamente se le otorgó cerca del 80% de los permisos de captura por diez años, usando como parámetros su producción anterior y su mayor capacidad de acumulación. Se inhibía al mismo tiempo los pagos de los derechos de explotación. Y se volvía a consolidar la pesca por arrastre, el principal promotor de la crisis de la vida marina.

            En lo que se refiere a la situación minera, Tocopilla, como así también Taltal, han sido zonas afectadas por el efecto desplazamiento en el mercado del cobre y por las nuevas políticas del Estado hacia los pequeños mineros. “La pequeña minería era una fuente de empleo importante en ambos puertos. No obstante aquello, la expansión de la gran y mediana minería significó que a mediados de los noventa se fuera saturado el mercado mundial del cobre con la oferta que provenía de las transnacionales instaladas en Chile, agravada con la baja de la demanda mundial durante la “crisis asiática”. Esta crisis del precio del cobre influyó en la huelga de hambre de un grupo de pequeños mineros de Tocopilla que se encerraron en las minas acompañados de sus familias. La primera vez en agosto del 2000, la segunda vez en 2002.”[4]

            Lamentablemente, el Puerto Salitrero se suma a la crisis vivida en país en el último lustro de  los noventa, ya que el mayor número de microempresas que desaparecen entre 1995 y 2001, se encuentra en el sector de Minería, Petróleo y Canteras, áreas en la cuales Tocopilla es altamente dependiente y por tal razón un considerable número de trabajadores. Sumemos a ello el gran  descenso de la microminería, ya que según la revista Norte Minero (2000) a mediados de los años ochenta, en Chile se contabilizaban alrededor de 30 mil empleos entre los pirquineros y la pequeña minería. En 1998 sólo subsistían unos 2 mil. Otra estimación apunta a que, de las 4.000 pequeñas minas existentes en Chile en 1990, en 1999 quedaban 500, 6 de ellas estaban activas en la región.

            Los problemas que han enfrentado los mineros locales, ha tenido que ver con una baja de subsidios en la década del 90, pero lo cual se ha sido a la invirtiendo someramente en los últimos gobiernos de la Concertación. ENAMI, institución que surge para el apoyo de la pequeña minería, compra la producción para luego refinarla  y   en seguida exportarla. Los diversos problemas en esta relación, surgen en primer lugar porque los pequeños mineros absorben el precio internacional menos los costos de refinación, pero a partir de 1994, los valores internacionales de refinación han decrecidos por efecto de los progresos tecnológicos en la industria. No obstante, ENAMI, supuestamente no transfiere estas rebajas a los pequeños mineros; en abril 2005 los cargos de refinamiento eran casi tres veces superiores a los del mercado internacional.

            Progresivamente el  subsidio a los precios de los pequeños mineros, decae. Entre 1995 y 1996 el subsidio cayó de $3,6 millones a $2,0 millones y sería totalmente reemplazado por un crédito a la pobreza en el año 2000. Con estas medidas se esperaba restringir el apoyo financiero a los productores “viables en el largo plazo”. [6]

            Igualmente, Enami ha asumido una reticencia a generar subsidios con el propósito de ir disminuyendo la micromineria, ya que vendría siendo poco productiva y argumenta sus estrategias en base a la peligrosidad contenida en las faenas mineras y la contaminación. Siempre basado en la convertibilidad de los mineros en otros oficios, quizás con el mismo plan que se intentó en la comunidad de Lota, cuando se buscó que los mineros fuesen taxistas, peluqueros, mecánicos, en donde no se obtuvieron resultados positivos.  Este enfoque en términos culturales e identitarios es catastrófico, ya que las pequeñas localidades del norte se estarían exterminando actividades traspasadas de generación en generación, contribuyendo a una identidad de la población, la cual no es medible en términos cuantitativos en relación a lo que produce o no. Al mismo tiempo los pirquineros han tenido que lidiar con los altos arriendos de las minas en proporción al  10% del valor bruto de su producción, más royalties que oscilan entre el 10% y el 30%. “Un alto porcentaje de estos yacimientos (62%) es subarrendado a la Compañía Minera de Tocopilla pertenecientes al grupo Luksic. Se trata de contratos inestables cuya duración fluctúa entre un mes y un año.”[7]

            En síntesis,  la crisis de Tocopilla ha sido multiasociativa. Son variados los factores que han generado este trance que se arrastra por décadas. El primero de ellos ha tenido que ver con la modernización del embarque de salitre, en los inicios de la década del 60. Generándose el reemplazo del hombre a través de la mecanización de las faenas.

            Por otro lado, tenemos las políticas de mercado  políticas de mercado liberales que han favorecido a los grandes intereses económicos en desmedro de los pequeños productores, los favoritismos a la gran empresa, por lo general foránea, facilitando el llamado vicio de la concentración territorial. Consistente en la acumulación de inversiones en una sola localización, generándose grandes polos de desarrollo. Tales como en Iquique, Antofagasta y Calama. Tocopilla ha quedado al centro, aisladamente en depresión.

            Al dejarse de lado  las producciones de índole local, con ello se ha activado el ocaso de un conjunto de identidades y prácticas sociales que animaban la vida de ciudades, caletas pesqueras y pueblos del Norte de Chile. Su desaparición y estancamiento reproducen la dependencia y la vulnerabilidad de una economía de enclave que redunda en la pobreza de estas pequeñas comunidades económicamente marginales.



[1] Citado por Cademartori (2010).
[2] Cademartori (2010).
[3] Entre los capitales se halla el Grupo Angelini, cuyas empresas pesqueras se encuentran  entre las grandes de América latina. Su pesca masiva y su posterior tratamiento, con destino de exportación, no está destinada al consumo de la población, sino que todo se orienta a la producción de harina de pescado.  Sus instalaciones principales están en el puerto de Iquique, Tocopilla y Mejillones, ciudades en donde también se han presentado problemas ambientales.
[4] Ibídem, pág., 135.
[5] Ibídem, pág. 137.
[6] Ibídem, pág. 138.