Se asomaba el año 1988 y en la
Población “La Patria” se constituía el primer Comando Poblacional del “No”,
devenían las reuniones secretas y clandestinas que, a través de contraseñas, se
podía ingresar a casas vigiladas desde
lejos. Reuniones políticas disfrazadas de fiestas, con tal de luchar contra la
autoridad autoimpuesta. De esta forma, la población "La Patria" fue pionera en
elegir democráticamente su primera directiva vecinal, dando un impulso demócrata
a nivel de micro organización para todo Tocopilla. Desde “La Patria” de
Tocopilla, se soñaba con una mejor patria para todos.
Se vivían los estertores de la
dictadura militar y surgía un plebiscito ansiado. Las campañas eran reñidas, incluyendo rayados de casas,
cerros y colocación de afiches por cualquier parte. Manifestaciones en las plazas y calles. Concentraciones
y mítines para recibir a personalidades políticas de nivel nacional.
Ganaría el “No” en aquel 5 de
octubre de 1988. En Tocopilla el triunfo fue rotundo y aquella fecha debía ser
rememorada a través de una nueva población llamada posteriormente “5 de
Octubre”. Las caravanas con buses, camiones, autos, usando bombos, tambores o cuanta cosa
emitiese ruido, era válida para celebrar el fin de una tiranía, humanamente
costosa para Tocopilla.
Luego, se dejaría caer una nueva
campaña: la presidencial. Visitaban la ciudad Hernán Buchi Buc, Patricio Aylwin Azócar y
Francisco Javier Errázuriz Talavera. Visitas controvertidas, polémicas y tensas
entre los bandos manifestantes y contramanifestantes. Los resultados en
Tocopilla fueron: Buchi: 3.036 votos (21, 47 %). Errázuriz: 2.783 votos (19,68
%) y Aylwin: 8.324 votos (58,86 %)
La ciudad emergía en la esperanza
de la llamada transición política, no obstante la crisis económica se estructuraba cada vez más.
La cesantía y la desesperanza comenzaban a pasar la cuenta. Frente a ello, la
protesta local se consolidaba frente al nuevo gobierno. Surgían las Banderas Negras.
Todas las casas se tiñeron con banderines y grandes banderas ennegrecidas
frente al abandono y al olvido. Algunos imploraban una que otra bandera
boliviana. La critica acérrima contra el centralismo regional, desvigorizada
tanta promesa de la alegría que ya venía. Se iniciaba una multitudinaria marcha
que culminaba en un gran cabildo abierto. Se daba paso, asimismo, a la
democratización del municipio local, Alexander Kurtovic Ruíz asumía el mando
desde 1992 hasta el 2004.
Los sueños comunitarios se
orientaban a la integración con Argentina y Bolivia, de gasoductos que nunca se
construyeron. Al más nombrado era el de Tarija, que recorrería 800 KM. Ya se
habían desechados otros sueños: fundiciones, fábricas, megapuertos, ciudades
satélites, como la de Barriles, beneficiadoras de metales. Se llenaron cientos
de páginas con sueños y proyectos jamás concretados.
Luego vendrían los pequeños
“veranos de San Juan” gracias a mantenimientos y paradas de plantas
termoeléctricas. Por otro lado, los tocopillanos sufrían el escandaloso “olor a
dólar” de las pestilentes pesqueras. Nauseas y la ropa tendida que se tornaba
pestífera era el sello local, al menos en el sector norte.
Luego del plebiscito, la
celebración de orientaría a la belleza femenina, con la elección de una
tocopillana como Miss Chile en 1990,
Urania Haltenhoff Nikiforos. Los jóvenes inundarían las calles del puerto para
celebrar la obtención de la Copa Libertadores por parte de Colo Colo en 1991.
Como así también, los tocopillanos se podrían una mano en el corazón por los
damnificados por el gran aluvión que azotó a Antofagasta. Había que recolectar
agua, alimentos y ropa. Era junio de 1991. Del mismo modo, los sectores altos tocopillanos
sufrían por inusuales e invasivas lloviznas.
En este devenir de desesperanzas
y alegrías pasajeras, los llamados “Carnavales de Veranos”, patrocinados por el
municipio, se consolidaban cada año como
alternativas para romper el esquema de la monotonía, a través de Carros
alegóricos, balsas, futbol, basquetbol, voleibol, comparsas, esculturas en
arena, sketch, festivales de la voz, coreografías, fiestas, fogatones y tantas
otras actividades que representaban verdaderos eventos comunales. Era la opción
para un gran conglomerado de jóvenes que no tenían la opción de viajar en
verano. Eran actividades precisas en la lucha con el ocio en una ciudad sin
cine y sin mucha actividad cultural durante el año lectivo.
Sus alianzas juveniles más
recordadas fueron: “Los Tony Troter”, “La
Cabaña”, “Opus 21”, “Unión Prat”, “Los Grandiosos Del Salitre”, “Flashman”,
“Llajachi”, “Swat 78”, “Águilas Americanas”, “Metro”, “Kodak”, “Wilocats”,
“Caupolicán”, “Parroclale”, “Kiss Me”, “Magister”, “Cobra”, “Australopitecos”,
“Chango Boys”, “Esvaticos Beach”, “Beach Boy”, “Si Toman Boys”, “Hulcan Gober”,
“Teenegers”, “Los Chipis”, “Pantanal”, “Cobra”, “Fly-Boys”, “Los Pericos”,
“Five Ok”, “Quakers Mix”, “Villa Los Andes”, “Chicos del Fuego”, “Cool People”,
“El Matador”, “Chamix”, “Génesis”, “Golden Boys” “Chango Boys”, “Los Halcones”,
“Los Fénix”…entre otras.
Sólo un gran accidente empañaría esta
actividad festiva juvenil. El 22 de
enero de 1996, un grupo de
jóvenes seria arrollado por un camión desenfrenado, hubo cinco muertos en la
fatal avenida 18 de Septiembre.
La precariedad de espacios de
entretención era una característica consuetudinaria. Existía un solo canal de
televisión, frente a ello, Televisión Nacional fue el canal que crió y acompañó
a todos los tocopillanos. Con todo lo que ello implica en términos de
entretención, información y diversidad de opinión. Los juegos callejeros, “la
escondida”, “el keche” y “el luche”, junto al apogeo de los llamados “Video
Club” venían a contrarrestar ese aburrimiento. Las ligas futboleras eran masivas, la del “Federado” y la “Vecinal”,
las que disputaban sus respectivos campeonatos en el Estadio Municipal o en la
popular Cancha Magallanes. Entre estos equipos
figuraban "O'Higgins", "Miramar", "Mario Rivera", "Magallanes", "Sparta", "Orión", "Nacional Olímpico", "Mariscal Sucre", "Alianza Mina", "Los Tigres", "La Patria", "Unión Cuarta Sur", "Juventud Unida", "Halcón Negro", "Barcelona y "Juventus"
Estos mismos equipos, forjaron a
que los torneos del “Minimundial” fuesen verdaderos eventos deportivos
multitudinarios. Ahí jugaban las poblaciones con equipos que adquirían nombres
de países. La Patria era “Argentina” por ejemplo. Otros equipos de la Liga del
Federado o la Liga Vecinal eran Alemania, Holanda, Paraguay o Suiza.
Los jóvenes por las noches se
entretenían en “El Fausto”, “Fama 21”,
“Scorpion” “La Cabaña” y “Yankos Discotheque”. Todas funcionales en distintos
periodos. En los inicios de los 90´, casi todo en Tocopilla era único: una
radio, un diario, un canal, una discotheque, un supermercado, una farmacia, un
liceo, un politécnico, una línea de colectivos…en fin. Ese carácter quizá
uniformaba la cotidianidad local. La escasez de diversidad monopolizaba las
opciones de todo tipo.
Un lugar importante dentro la
historia de la recreación comunitaria lo constituyó el popular “Camping Criollo”,
desaparecido balneario ubicado bajo la Garita de Carabineros en el sector sur
de Tocopilla. Allí se instalaban varias decenas de carpas compuestas con sacos de harina, en
especial de la Molinera del Norte; se instalaban durante todo el verano. Muchos
tocopillanos y pampinos, en la práctica,
se iban a vivir ahí, trasladando todos los enseres del hogar: cocinas, camas,
sillones, comedores, etc.
Para solazar la vida de camping,
se organizaban grandes fiestas y carnavales deportivos. Disputaban el “norte” y
el “sur”, que fue la división del camping, entre las carpas ubicadas en dichas locaciones
geográficas. Actividades animadas y entretenidas que abarcaban a las categorías
de “niños” y “adultos”. Todo culminaba con un gran bailable en la explanada de
acceso, en donde la municipalidad proporcionaba la contratación de una
orquesta, se coronaba a la reina y se bailaba hasta altas horas de la
madrugada. No sin antes reírse con el café concert de la llamada “carpa de los colitas”. Que era un grupo
de homosexuales que todos los veranos iban a acampar en su gran carpa y que
se caracterizaban por sus dotes
actorales y humorísticos.
Lamentablemente, este balneario
famoso por sus pozas conformadas por extrañas formas rocosas fue clausurado en
los inicios del siglo XXI, siendo el tema de la salubridad uno de los
requerimientos planteados por el municipio, además de la inauguración de la
Playa Artificial Covadonga. Se argumentó a que el “Camping Criollo” venía a deslucir el entorno. No obstante, en los finales de la década del
noventa, el sector fue colmado por rellenos
y escombros los que, evidentemente, taparon las pozas y se le ganó terreno al mar. Generándose así una
explanada que formaba un farellón abrupto que caía hacia el mar. La playa fue
tapada, el camping y sus historias
quedaron en los recuerdos.
Finalizando la década del
noventa, la situación económica por la cual atravesaba la comuna era crítica.
En ese aspecto, al igual que Taltal, son las comunidades marginales costeras
que expresan bolsones de pobreza que contrastan con la realidad de dos grandes
polos regionales, tal como es el caso de Calama y Antofagasta, sumándose
Iquique. Taltal y Tocopilla, así como comparten una realidad crítica, comparten
también una historia de apogeo y gloria gracias al salitre. Pero una vez
acabado este, devino la debacle, al menos para Taltal. En el caso de Tocopilla,
esa debacle ha tenido que ver más con la forma de embarque que con el
agotamiento del producto nitroso.
En el plano económico, Tocopilla, como así también Taltal, ha permanecido en situación de estancamiento
económico y pobreza generalizada, lo cual se refleja en que la población de
Tocopilla ha caído en un 4%. Esto ha
implicado que la participación de la provincia de Tocopilla en la fuerza de
trabajo de la Región de Antofagasta,
descendió continuamente desde 1972 hasta 1998.
Según datos de una Encuesta de
Caracterización Socioeconómica de Tocopilla del año 2000, la situación de las personas en edad de trabajar se distribuía de
la siguiente forma: Con trabajo: 30,8%. Con
trabajo esporádico: 20,0 %. Cesante: 22,0 %. Jubilado: 20,0 %
La suma de personas cesantes y
con trabajo ocasional abarcaba un 42% de la muestra. La tasa oficial de pobreza
del año 2002 de Taltal triplicaba a la de Antofagasta y la tasa de Tocopilla la
duplicaba.
Por su parte, las mayores
inversiones realizadas en la localidad han tenido que ver con las
termoeléctricas y las mejoras a sus procesos productivos. Estas compañías
transnacionales determinadas en su existencia por la explotación minera, por su
misma naturaleza de propiedad, poco y nada han tenido que ver con el desarrollo
de la localidad. Ya que todas las ganancias, evidentemente, no quedan en
Tocopilla. Incluso, ni tributan en Tocopilla, ya que lo hacen en las comunas en
donde están las casas matrices, obviamente que en Santiago de Chile. Estas
comunas pobres y marginales, son solamente utilizadas como lugar de
emplazamiento de las instalaciones, con todo el costo ambiental que traen
aparejado.
Un punto relevante a considerar
en la existencia de estas compañías termoeléctricas ubicadas en Tocopilla,
Norgener y E-CL (ex Codelco y ex Electroandina) es la formación de pequeñas
castas bien remuneradas que contrastaban con la situación económica de la
mayoría de la población local. Esa diferencia se evidenció mayormente cuando
existía Codelco. Las expectativas
económicas de sus herederos, incitaba a esta “elite” a desplazarse a las ciudades más
grandes, creando un círculo vicioso de pobreza de acumulación en recursos
humanos y materiales. Esa fragmentación se ha reflejado en la ocupación del
espacio habitacional, ya que siempre en el sector sur de Tocopilla, vivieron
los trabajadores de la compañía termoeléctrica, lo que a simple vista,
ostentaban una mejor calidad de vida. “La villa” y “el pueblo”, el sur y el
norte, los vinculados a la termoeléctrica y los no vinculados.
En los últimos años, a esta
crisis estructurada de la localidad, se ha
tenido que sumar otro problema: la alta contaminación ambiental, por
efecto de estas mismas termoeléctricas. Siendo su impacto en la salud una
materia preocupante.
Desde el año 2001 hasta el año 2007 la
utilización de petcoke generó que en el año 2006 Tocopilla fuese declarada Zona
Saturada de Contaminación. Anterior a este desacierto con el ambiente, ya se
había sufrido por décadas la polución generada por la Compañía Minera de
Tocopilla, la cual vertía todos sus desechos en el mar, a escasos metros del
centro comercial. Esto generó que las playas, en especial “El Salitre” sus
arenas fuesen teñidas de negro. Paralelamente, en la década del 80, la
contaminación del agua potable a través del arsénico marcaba la pauta.
Como sabemos, uno de los
principales dinamismos económicos desarrollados en Tocopilla, tiene que ver con
la actividad pesquera, la cual se
encuentra dividida entre la pesca industrial y la pesca artesanal, sin embargo
se ha tenido que enfrentar el irremediable agotamiento de los recursos, debido
a la sobreexplotación, influenciado también por una legislación deficitaria.
Pesca por “arrastre” con su gran impacto.
Del mismo modo, se ha visto la reducción de las especies por efecto de la alta
contaminación de las aguas.
Los pequeños pescadores han
tenido que enfrentar sucesivas violaciones e intromisiones de la pesca
industrial en zonas exclusivas para la micropesca. Se suma a lo anterior,
carencias logísticas, como puertos adecuados. Evidentemente que la crisis en el
ámbito pesquero es mayor en el sector industrial, aún siendo ellos mismos los
causantes, debido a la irracionalidad de la captura. En el caso de Tocopilla,
la industria pesquera está representada por Corpesca. Lamentablemente se han tomado medidas que
perjudican todavía más a los pequeños extractores. Ya que se ha intentado
seguir concentrando el poder en estos grandes grupos económicos. La llamada Nueva
Ley de Pesca (2002), que intentaba, supuestamente, frenar la extenuación de los
recursos del mar, buscaba limitar la extracción, pero contradictoriamente se le
otorgó cerca del 80% de los permisos de captura por diez años, usando como
parámetros su producción anterior y su mayor capacidad de acumulación. Se
inhibía al mismo tiempo los pagos de los derechos de explotación. Y se volvía a
consolidar la “pesca por arrastre”, el principal promotor de la crisis de la
vida marina.
En lo que se refiere a la situación
minera, Tocopilla, ha sido una de las zonas afectadas por el efecto del desplazamiento
en el mercado del cobre y por las nuevas políticas del Estado hacia los
pequeños mineros.
La microminería, con su
macroesfuerzo, era una fuente de empleo importante. No obstante, la expansión
de la gran y mediana minería encarnó que a mediados de los noventa se fuera
saturado el mercado mundial del cobre con la oferta que emanaba de las
transnacionales situadas en Chile, desmejorada con la baja de la demanda mundial
durante la “crisis asiática”.
Esta crisis del precio del cobre
entrañó la huelga de hambre de un grupo de pequeños mineros de Tocopilla que se
encerraron en las minas acompañados de sus familias. La primera vez en agosto
del 2000, la segunda vez en 2002.
Lamentablemente, el Puerto
Salitrero se suma a la crisis vivida en país en el último lustro de los noventa, ya que el mayor número de
microempresas que desaparecen entre 1995 y 2001, se encuentra en el sector de
Minería y Canteras, áreas en la cuales Tocopilla es altamente dependiente y por
tal razón un considerable número de trabajadores. Sumemos a ello el gran descenso de la microminería, ya que según la
revista Norte Minero (2000) a mediados de los años ochenta, en Chile se
contabilizaban alrededor de 30 mil empleos entre los pirquineros y la pequeña
minería. En 1998 sólo subsistían unos 2 mil. Otra estimación apunta a que, de
las 4.000 pequeñas minas existentes en Chile en 1990, en 1999 quedaban 500, 6
de ellas estaban activas en la región.
Los problemas que han enfrentado
los mineros locales, ha tenido que ver con una baja de subsidios en la década
del 90, lo cual se ha ido invirtiendo someramente en los últimos gobiernos de
la Concertación. ENAMI, compra la producción para luego refinarla y en seguida exportarla. Los diversos
problemas en esta relación, surgen porque los pequeños mineros absorben el
precio internacional menos los costos de refinación, pero a partir de 1994, los
valores internacionales de refinación han decrecidos por efecto de los
progresos tecnológicos en la industria. No obstante, ENAMI, supuestamente no
transfiere estas rebajas a los pequeños mineros; en abril 2005 los cargos de
refinamiento eran casi tres veces superiores a los del mercado internacional.
Progresivamente el subsidio a los precios de los pequeños
mineros, decae. Entre 1995 y 1996 el subsidio cayó de $3,6 millones a $2,0
millones y sería totalmente reemplazado por un crédito a la pobreza en el año 2.000.
Con estas medidas se esperaba restringir el apoyo financiero a los productores “viables
en el largo plazo”.
Igualmente, Enami ha asumido una
reticencia a generar subsidios con el propósito de ir disminuyendo la
micromineria, ya que vendría siendo poco productiva y argumenta sus estrategias
en base a la peligrosidad contenida en las faenas mineras y la contaminación.
Siempre basado en la convertibilidad de los mineros en otros oficios. Al mismo
tiempo los pirquineros han tenido que lidiar con los altos arriendos de las
minas en proporción al 10% del valor
bruto de su producción, más royalties que oscilan entre el 10% y el 30%. Un
alto porcentaje de estos yacimientos (62%) es subarrendado a la Compañía Minera
de Tocopilla pertenecientes al grupo Luksic. Se trata de contratos inestables
cuya duración fluctúa entre un mes y un año.
En síntesis,
la crisis de Tocopilla ha sido multiasociativa. Son variados los
factores que han generado este trance que se arrastra por décadas. El primero
de ellos ha tenido que ver con la modernización del embarque de salitre, en los
inicios de la década del 60. Generándose el reemplazo del hombre a través de la
mecanización de las faenas.
Por otro lado, tenemos las políticas de
mercado liberales que han favorecido a los grandes intereses económicos en
desmedro de los pequeños productores, los favoritismos a la gran empresa, por
lo general foránea, facilitando el llamado vicio de la concentración
territorial. Consistente en la acumulación de inversiones en una sola
localización, generándose grandes polos de desarrollo. Tales como en Iquique,
Antofagasta y Calama. Tocopilla ha quedado al centro, aisladamente en
depresión.
Al dejarse de lado las producciones de índole local, con ello se
ha activado el ocaso de un conjunto de identidades y prácticas sociales que
animaban la vida de ciudades, caletas pesqueras y pueblos del Norte de Chile.
Su desaparición y estancamiento reproducen la dependencia y la vulnerabilidad
de una economía de enclave que redunda en la pobreza de estas pequeñas
comunidades económicamente marginales.
Otro de los dramas que agravia a
Tocopilla, tiene que ver con la contaminación atmosférica generada por la
termoeléctrica E-CL. Se ha establecido que por causas de combustibles de escasa
calidad usados, como el petcoke,
mayormente entre los años 2001 y
2007, el cual ha sido considerado fuertemente como un factor cancerígeno ha
estimulado un deterioro en la salud de los tocopillanos. Al mismo tiempo, el
almacenamiento de carbón en la punta de la pequeña península Algodonales, permite
que el viento traslade partículas de carboníferas que llegan a todos los puntos
de la ciudad. Sumando a ello el traslado de cenizas por las principales calles
de la ciudad con destino al cenicero ubicado en el sector norte. De hecho, no existe ninguna
casa en Tocopilla que no tenga rastros de cenizas.
Si
contemplamos nuestra realidad en cifras, veremos que las estadísticas oficiales
revelan que Tocopilla tiene altos índices de cáncer y enfermedades
cardiovasculares. Ya lo mencionaba el
Servicio de Salud de Antofagasta que, entre 2003 y 2008, la tasa de
mortalidad de la comuna se disparó, para llegar a ser la mayor de la región y
una de las más altas del país. Incluso, en 2005, su índice dobló al promedio de
la zona: alcanzó 8,8 contra 4,4. La cifra a nivel país fue de 5,3. Otro
guarismo alarmante se direcciona a los datos que maneja el cementerio local, en
el cual se sepultan entre 16 y 18 fallecidos. Marcando el año 2010 una consignación de 196 defunciones, es
decir, uno de cada 120 tocopillanos. Por otro lado, en el 2008, la tasa de
mortalidad infantil en la provincia de
Tocopilla fue de 14,2. El promedio nacional se situó en cerca de la mitad: 7,8.
Los enfermos de cáncer que viven
en Tocopilla, tienen que viajar a Antofagasta para largas sesiones de
evaluación y tratamiento, porque no se cuentan con especialistas en la ciudad.
Para muchos tocopillanos en esa condición, esos 186 kilómetros de ruta son
totalmente traumáticos en el sentido de no saber si regresaran. Cabee decir
que, la agrupación Adaec, organización de ayuda a los enfermos de cáncer en
Tocopilla, en nueve años, ha ayudado a más de 400 personas. De ellos, a abril
del 2011 sólo 66 estaban vivos.
El jueves 4 de octubre de 2007, finalmente fue
publicado en el Diario Oficial de la República, el esperado Decreto que
oficializa a Tocopilla como una Zona Saturada de Contaminación con el propósito
de iniciar un plan de descongestión ambiental
y así poder disminuir las emanaciones de E-CL que aporta el 56% del material particulado de la
ciudad, y Norgener el 38,9%. Haciendo entre ambas termoeléctricas un total de
94.8%.